PSOE, PP y Cs tumban la comisión de investigación de las grabaciones de Corinna

El Congreso de los Diputados no investigará las grabaciones en las que Corinna Sayn-Wittgenstein, la amiga de Juan Carlos I, revelaba supuestas prácticas ilegales e irregulares del Rey emérito. La Mesa del Congreso, con los votos de PP, PSOE y Ciudadanos, ha rechazado la creación de una comisión de investigación como solicitó Unidos Podemos.

El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, lanzó la idea de esta investigación parlamentaria en julio y después fueron el diputado de Podemos Rafael Mayoral y el de En Comu Joan Mena los que invitaron al resto de grupos a sumarse a la iniciativa para que naciera con el mayor respaldo posible.

Las comisiones de investigación las pueden solicitar dos grupos parlamentarios o 70 diputados, una cifra que Unidos Podemos no alcanza en solitario porque tiene 67 escaños. Enseguida adelantaron su disposición a firmar la petición los ocho diputados del PDeCAT, los cuatro de Compromís y los dos de EH Bildu que, con Unidos Podemos, suman 81 parlamentarios. Días después se sumó ERC, con lo que la iniciativa se registró con el respaldo de 90 diputados.

Tras el paréntesis estival, la iniciativa fue examinada este martes por la Mesa del Congreso, que ha rechazado su tramitación con los votos de PP, PSOE y Cs alegando que carece de encaje constitucional, conforme al criterio reiteradamente expresado por los servicios jurídicos de que el Legislativa controla al Ejecutivo, pero no a la Jefatura del Estado, sobre la que no tiene competencias.

En julio, el PP y el PSOE ya habían unido sus fuerzas en el órgano de gobierno de la Cámara para frenar el intento de Unidos Podemos de que la ministra de Haciendo, María Jesús Montero compareciera para explicar si pensaba abrir una investigación sobre esas posibles irregularidades fiscales de don Juan Carlos.

Los audios de Corinna

Esas grabaciones, difundidas por los diarios digitales Okdiario y El Español, están ya en manos del juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea, que investiga la veracidad de las afirmaciones de Corinna.

Corinna Larsen se entrevistó en Londres en 2015 con Villarejo, por mediación del expresidente de Telefónica Juan Villalonga en 2015, en un encuentro de unas dos horas que fue grabado por el policía sin que ella aparentemente fuese consciente.

En esa reunión, Corinna afirma que Don Juan Carlos tiene cuentas en Suiza a nombre de su primo Alvaro de Orleans y del abogado Dante Canónica, insinúa que el rey emérito la usó de testaferro y le acusa de cobrar comisiones por mediar a favor de empresas españolas en la adjudicación de contratos millonarios.

La consultora afincada en Mónaco les cuenta a ambos que estaba viviendo una “pesadilla” porque el rey Juan Carlos había colocado diversas propiedades en Marruecos y otros lugares fuera de España a su nombre y se las estaba reclamando, pero ella se oponía porque si las devolvía poniéndolas a nombre de terceros incurría en un delito de blanqueo.

“Me está poniendo una presión bárbara para que le devuelva esas cosas, pero si lo hago vulnero la ley y puedo ir a la cárcel”, añade en la grabación, desvelada por El Español y OK Diario, en la que ella señala que la utilizan como testaferro dado que en Mónaco no es preceptivo hacer declaración patrimonial, “lo han hecho con dos o tres cosas y están poniendo muchísima presión”.

En otro momento de la conversación, la empresaria señala que estas presiones son para que ponga las propiedades a nombre del primo del rey emérito Álvaro Orleans de Borbón, quien ya estaría asumiendo ese papel, siempre según las palabras de Corinna. “Ahora están tratando que yo pase estas cosas a Álvaro a través de Dante (señala en relación al abogado Dante Canónica). Están haciéndome la guerra porque yo no quiero cometer un delito”, asegura.

Corinna desvela asimismo a sus interlocutores en ese encuentro que el Rey Juan Carlos recibió una parte de los 100 millones de euros que el consorcio de empresas españolas que se hizo con el contrato del AVE en Arabia Saudí entregó en forma de comisión a la intermediaria del proyecto, la iraní Shahpari Zanganeh.