Sánchez abre el curso pendiente de Cataluña y Casado plantea sustituir la Memoria Histórica

Hace justo un año Cataluña se adentraba en un periodo convulso que condujo a prisión a buena parte de los líderes del proceso independentista. Doce meses después. Esos líderes se disponen a sentarse en el banquillo de los acusados pero la situación en su autonomía no solo no se ha tranquilizado sino que sigue enquistada en el pulso al Estado. Es lo que se desprende de las últimas declaraciones del ‘president’ Quim Torra, dirigido desde Bruselas por Carles Puigdemont, a poco más de una semana de la Diada y a punto de un nuevo encuentro con el presidente Pedro Sánchez. El PP, mientras tanto, aprovecha la tensión creciente para arremeter contra el Gobierno, al mismo tiempo que hace de la Memoria Histórica uno de sus principales caballos de batalla.

El principal partido de la oposición cuenta con la connivencia de una de las formaciones que paradójicamente resultaron decisivas para que triunfara la moción de censura de Sánchez contra Mariano Rajoy. Se trata del PDeCAT, ahora totalmente controlado por Puigdemont, y decidido a regresar a la estrategia de confrontación que condujo a la aprobación de las leyes de ruptura con el Estado el 6 y el 7 de septiembre de 2017, al referéndum ilegal del 1-O y a la Declaración Unilateral de Independencia del 27 de octubre, lo que desencadenó la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

El otoño catalán es complicado, sobre todo desde que en 2012 la Diada del 11-S se convirtió en la máxima expresión ciudadana de las reivindicaciones secesionistas alentadas primero por Artur Mas, después por Carles Puigdemont y, ahora, por Quim Torra. Torra, de hecho, ha recurrido como sus predecesores a la movilización ciudadana para extremar el pulso al Gobierno central y a las instituciones. Y lo ha hecho desde Waterloo, en una entrevista con El Punt Avui TV, y acompañado de Puigdemont. En ella, el presidente de la Generalitat ha afirmado que “la reacción que ha tenido el pueblo hasta el momento, es evidente que en los próximos meses hace falta que se acentúe”. Para ello propone una Diada “masiva” y que “la gente vuelva a la calle para dar fuerza a la república catalana”.

Ante la posibilidad de que la afluencia a la Diada ‘pinche’ este año por el cansancio de la ciudadanía y su frustración tras el incumplimiento de las expectativas que habían creado los líderes independentistas -a una semana de la gran fiesta del soberanismo la propia ANC ha reconocido que las inscripciones de participantes están muy lejos de alcanzar la cifras récord de años anteriores-, Torra ha utilizado como acicates el juicio a los líderes del ‘procés’, que podría terminar con durísimas sentencias, y los vestigios del franquismo que el secesionismo ve constantemente en las actitudes del Estado español. “No basta con sacar a Franco de la tumba, sino de todas las estructuras del Estado. Yo veo tics franquistas en muchas estructuras del Estado y en muchas respuestas del Estado”, ha dicho el ‘president’ en la entrevista. Cataluña, según él, vive “en peligro” y para ilustrar su afirmación ha citado “fusilamientos, exilios, prisiones, embargos… ¿Qué le pasa a España con Cataluña y los presidentes de la Generalitat?”, se ha preguntado Torra tras un breve análisis de la historia de la región.

El presidente de la Generalitat ha aprovechado para enviar una advertencia a Sánchez en el marco de las próximas comisiones bilaterales: “Si alguien pretende que en estos ámbitos de negociación los catalanes no planteemos una y otra vez el derecho de autodeterminación, la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados es que no entiende el punto en el que está Cataluña”. Puigdemont, por su parte, ha suscrito la idea: “Está muy bien hacer reuniones bilaterales y llegar a acuerdos, pero se tienen que cumplir. Hicimos grandes esfuerzos para celebrar la Junta de Seguridad que hacía años que no se celebraba y llegamos a acuerdos que costaron años”. El expresidente catalán ha dejado en el aire varias preguntas: “¿Cuántos de esos acuerdos se han cumplido? No se han cumplido. ¿Sirve de alguna cosa llegar a acuerdos con el Estado? Que nos lo digan”.

Tal y como están las cosas, no parece probable que los nacionalistas catalanes faciliten la aprobación de los Presupuestos de 2019 mientras sobre los políticos encarcelados penda la amenaza de una condena a muchos años de cárcel. Más fácil será, sin embargo, que esta próxima semana se pronuncien a favor de algunos decretos cuyo objetivo es desmontar algunas de las decisiones más polémicas de los gobiernos del PP. Es el caso de la recuperación del acceso universal a la sanidad, que incluirá a los inmigrantes irregulares que fueron excluidos en 2012 y afectará a unas 280.000 personas.

Además, el próximo jueves se votará el decreto de la exhumación de los restos de Franco, que al final no tendrá ningún problema porque PP y Ciudadanos se abstendrán. Eso no significa, sin embargo, que el PP renuncie a utilizar la Memoria Histórica como uno de sus principales caballos de batalla contra el Gobierno socialista. Su líder, Pablo Casado, ha abierto el curso político acusando a Pedro Sánchez de hacer lo mismo que hizo, en su momento, José Luis Rodríguez Zapatero, al promover la “crispación” en torno a la historia de España para contentar a Podemos y los separatistas.

Casado reivindica la Transición y potencia al hijo de Suárez 

En Ávila, la provincia por la que es diputado, y acompañado por el secretario general del partido, Teodoro García Egea, y los presidentes de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y del partido en esa comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, Casado ha anunciado su intención de presentar una “ley de concordia” que sustituya a la de memoria histórica. Con esa norma, ha dicho, pretende “derogar” la “reescritura sectaria de la historia” que se está haciendo actualmente, aunque fuentes “populares” han asegurado que no se trata tanto de una derogación de la Ley de memoria histórica como de su “sustitución”, en su mayor parte, por esta nueva norma. Ha advertido de que no piensa consentir que “se muerda el anzuelo de debatir sobre qué pasado hay que desenterrar” y por eso defiende esta ley que pretende “reivindicar la Transición” e impedir que se sigan arrojando “palabras de rencor sobre la sociedad española”.

Pablo Casado ha insistido en defender la ejemplaridad de la Transición y ha lamentado que se esté hablando “otra vez de la Guerra Civil”, una “ridícula coartada de la izquierda radical para justificar su sectarismo y disimular su incompetencia”. Y para “guerra civil” la que existe, ha dicho, dentro del socialismo en este momento, y que enfrenta a los “radicales” representados por Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero con los “constitucionalistas” y defensores de la Transición que no están de acuerdo con el camino elegido por el presidente del Gobierno y líder del PSOE. “Los socialistas prefirieron echarse en manos otra vez del radicalismo y secesionismo para volcar el sistema a su favor”, ha añadido el líder del PP, para quien es “muy grave” que el PSOE “haya aceptado que su camino hacia el gobierno ya no pase por las urnas”.

Pero, además, ha advertido de que lo que quiere el populismo y el secesionismo es que el PSOE “renuncie a su historia democrática” y “que se olvide su participación en la Transición” para que parezca que ese proceso histórico fue una “imposición” de una “derecha grotesca” sobre todos los demás. Frente a quienes quieren imponer esa visión de la historia, la “verdadera” habla de la “voluntad de concordia, integración, constitucionalismo y Estado de Derecho”, ha dicho Casado, quien ha anunciado después la creación de la nueva fundación del partido, Libertad y Concordia. Una institución que presidirá Adolfo Suárez Illana, a quien Casado ha cedido después la palabra. El hijo de Adolfo Suárez ha subido al estrado para reivindicar la Transición de la que su padre fue protagonista y ha prometido que la fundación servirá para contrastar ideas y promover proyectos siempre con respeto a ese legado.

Todo en un acto en el que Pablo Casado se ha dirigido a los independentistas catalanes para recordarles que el PP seguirá defendiendo la Constitución, un “camino” para quienes la defienden y una “muralla” como ésta de Ávila para quienes no la respetan. Y a quienes quieren producir un “desfalco de soberanía contra el pueblo español” les ha dicho: “Que pierdan toda esperanza. El acuerdo de todos los españoles solo se cambiará con el acuerdo de todos los españoles”.

El líder de los “populares” ha cerrado este domingo una intensa gira de verano que comenzó tras su victoria en las primarias del partido y con la que quería recorrer todas las comunidades, aunque le han faltado algunas que visitará en las próximas semanas. El lunes 3 de septiembre tiene previsto presidir el primer comité de dirección del nuevo curso político.

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