Sánchez se enfrenta al desafío de Torra, el gasto de 2019, la exhumación de Franco y la inmigración

La estabilidad parlamentaria del Presidente depende del PDeCAT, PNV y Podemos

Con el único apoyo estable de los 84 diputados del PSOE el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aborda el inicio del curso político convertido en rehén del nacionalismo soberanista catalán que podrían derribar las que son Iniciativas estrella del Ejecutivo socialista: la exhumación y traslado de los restos de Franco y la aprobación del techo de gasto de los Presupuestos Generales de 2019.

Si eso ocurre Sánchez (quien a su vez amenaza a Torra con su destitución en la Generalitat tras el regreso del artículo 155 a Cataluña) el presidente se vería obligado a disolver las Cortes y convocar elecciones generales.

La partida entre Sánchez y Torra se juega en un pequeño tablero y con un  apretado calendario. El Presidente Sánchez necesita que el PDeCAT, PNV y Podemos le aprueben en el Congreso de los Diputados la exhumación de Franco y el techo de gasto, mientras Torra exige a Sánchez la liberación de los presos golpistas y la celebración de un nuevo y legal referéndum de autodeterminación, lo que Sánchez ya ha advertido que no será posible.

Mientras tanto el movimiento soberanista que lideran Carlos Puigdemont y Quim Torra está empeñado en relanzar el desafío al Estado con motivo de la Diada del 11 de septiembre y el aniversario del referéndum del 1-O.

Dos citas que esta misma semana calentará Torra con una declaración que se anuncia rompedora tras un ‘encuentro ‘privado’ que se celebró en Madrid entre la vicepresidenta Carmen Calvo y la viceconsejera catalana Elsa Artadi, en la que se considera que es la última oportunidad para salvar el diálogo iniciado en Moncloa entre Sánchez y Torra.

Sin embargo y al margen de la cuestión soberanista catalana Sánchez tiene otros problemas con PDeCAT y PNV porque ambos partidos se oponen a la subida del IRPF a las rentas más altas (de más de 120.000), como lo exige Podemos a Sánchez para que el partido de Pablo Iglesias -cuya reaparición en la escena política se espera para los próximos días tras sus vacaciones de paternidad- pueda apoyar el techo de gasto del Presupuesto de 2019.

Inmigración, sindicato del sexo, Valle de los Caídos, juez Llarena y el nuevo horario.

Además de las dos cuestiones que son prioritarias para la estabilidad del Gobierno de Sánchez el presidente tiene pendiente también el problema de la inmigración en la UE y la que no cesa de llegar al sur de España desde Marruecos.

Así como la asombrosa inscripción en el ministerio de Trabajo (el gol por la escuadra a la ministra Valerio) del nuevo ‘sindicato de trabajadoras del sexo’ que ahora apoya Ada Colau, el posible juicio al magistrado Pablo Llarena en Bélgica que el Presidente calificó de ‘asunto de Estado’ y más huelgas de los taxistas.

En cuanto a la exhumación de los restos de Franco tras el Real Decreto que se convalidará a través de la Ley de Memoria Histórica -si lo aceptan PNV, PDeCAT y Podemos-, el Presidente intentará que El Valle de los Caídos se convierta en ‘cementerio civil’ lo que resulta complicado porque la Basílica es propiedad de los Dominicos y la Iglesia Católica.

Aunque lo que sí parece decidido es que Sánchez, en contra de lo que dijo hace un año, no aceptará que dicho monumento y Valle, construido por el franquismo y plagado de símbolos franquistas y católicos, se convierta en el centro de la reconciliación de los dos bandos de la Guerra Civil.

Otra rectificación de Sánchez que se suma a la de su entusiasmo catalán, el techo de gasto, la inmigración, la defensa de Llarena y el sindicato del sexo. Lo lo que da una idea de la fragilidad y errático despegue del Gobierno de este Sánchez que ahora se ocupará del cambio de horario y puede que también del horario laboral.

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