Torra responde al diálogo de Sánchez con un otoño caliente en las calles y descarta un anticipo electoral

Un otoño caliente de movilizaciones en las calles de Cataluña. Esa es la escalada de la tensión que espera en los próximos meses el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que descarta sin embargo que el Govern de Quim Torra vaya a incurrir en un nuevo acto ilegal que propicie una vez más la intervención de la autonomía por parte del Estado.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha rechazado este miércoles avanzar las elecciones en Cataluña y ha considerado que en la actual legislatura se puede seguir avanzado hacia una república catalana y también aprobar los Presupuestos de 2019.

En una entrevista de Vilaweb, ha argumentado que descarta un anticipo electoral porque cree que actualmente existe una “dirección clara” hacia dónde tiene que ir el proceso soberanista y también unidad entre los actores que lo defienden.

Además, ha asegurado tener un pacto con ERC para resolver en el Parlament la situación de los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo, un tema que generó una crisis entre JxCat y los republicanos en un pleno del mes de julio.

“Sí, hay un acuerdo, la cuestión se ha solucionado. Pero permitidme que hoy no lo concrete, porqué sería una deslealtad hacia los socios”, ha sostenido, garantizando las relaciones entre los dos socios del Govern son buenas.

El presidente catalán ha admitido que antes de las vacaciones de verano algunas cosas “no habían funcionado bien” entre JxCat y ERC, y ha expuesto que los problemas que tuvieron en el Parlament están bien encarados y se resolverán.

Ha precisado que ha pactado con ERC tener reuniones sistemáticas a nivel de Govern, Parlament y de los partidos para que los dos socios estén alineados y no muestren más fisuras: “Puedo decir que en este sentido veo el horizonte limpio, veo que lo conseguimos”.

El presidente rechaza concretar el contenido de la conferencia que dará el 4 de septiembre sobre el futuro de Cataluña, pero sí esboza algunos de los puntos que tendrá; entre ellos, un análisis de la situación actual y “autocrítica” sobre episodios del pasado, como el de la declaración del 27 de octubre de 2017.

“Es una conferencia que quiere retomar la iniciativa, pasar de la fase de restitución a otra fase (…). Hay que volver a marcar la línea porque el independentismo es la fuerza mayoritaria del país. Tiene una mayoría que pide una respuesta y una concreción”, expone.

Torra dice que, tras el mes de octubre del año pasado, “los catalanes ahora ya saben hasta donde tienen que estar dispuestos a llegar si quieren vencer al Estado” y también hasta donde está dispuesto a llegar el Estado para frenar la independencia, y la conferencia desarrollará estas cuestiones.

El presidente catalán se muestra convencido de que aún es posible implementar una república catalana en este mandato: “Este Govern está comprometido en hacer efectiva la República. Es un Govern independentista y trabaja para la independencia”.

También insiste en que buscará “encontrar la palanca que permita este momento para hacer efectiva la república“, y avanza que no volverá a apostar por celebrar un referéndum de independencia, ya que lo considera una fase ya superada del proceso soberanista.

Asegura que el objetivo de su Govern es tener previstos todos los planes de contingencia para conseguir la independencia: “Puedes ganar o perder la independencia, pero no puedes no ir preparado. Puede pasar de todo, pero lo tenemos que dar todo y nos tenemos que haber preparado bien”.

Torra define a la CUP como “socio preferente” para aprobar los Presupuestos de 2019, pero también contempla buscar el apoyo de los comuns, ya que considera que con el grupo que lidera Xavier Domènenech tienen sintonía en temas sociales.

Sánchez cuenta con un otoño caliente

En conversación informal con los periodistas que le acompañan en su gira iberoamericana, Sánchez ha subrayado cómo, más allá de declaraciones que inflaman el ambiente, la Generalitat, con Torra al frente, no ha incurrido en ninguna ilegalidad y el Ejecutivo español tampoco prevé que vaya a traspasar esa línea en las semanas que están por venir con la celebración de la Diada el 11 de septiembre y el aniversario del referéndum de independencia del 1 de octubre.

Tampoco cuenta Sánchez con un adelanto electoral en Cataluña porque, asegura, todos los partidos son conscientes de que el resultado no será muy distinto de los últimos comicios. El cambio que percibe el presidente en Cataluña tiene que ver con el deseo de mucha gente de que se abra “una nueva etapa”.

Un nuevo periodo que, en su opinión, debería servir para mejorar el autogobierno de Cataluña porque, asevera, el Ejecutivo español no puede ni va a ofrecer ninguna propuesta de autodeterminación. Pero sí está dispuesto a hablar del autogobierno catalán y de una reforma del Estatuto que, si se acuerda, deberán aprobar los catalanes en referéndum. Esa votación satisfaría el anhelo mayoritario de la sociedad catalana de votar un acuerdo, según su análisis.

Sánchez aconseja al independentismo que haga “autocrítica” de cómo han hecho las cosas porque, les ha recordado, han intentado imponer su visión sin tener una mayoría social detrás, ni tan siquiera la mayoría de tres quintos que se requiere para reformar el Estatut.

Así que, antes de exigir al Gobierno español que presente una propuesta para la autodeterminación de Cataluña, lo primero que tendrían que conseguir es el acuerdo entre las fuerzas políticas catalanas, que se mantienen divididas en torno a esta cuestión. De ahí que Sánchez sostenga que el consenso posible entre catalanes pasa por mejorar el autogobierno.

En el entorno del aniversario del 1 de octubre, Sánchez va a celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona en el que se aprobarán medidas que afectarán a “los problemas reales” de los catalanes. El presidente quiere demostrar así que el Estado está presente en Cataluña y que su Gobierno dispone de un proyecto político para todos y cada uno de los territorios de España (celebrará otro Consejo de Ministros en otoño en Andalucía).

En paralelo a este despliegue de la presencia de España en Cataluña, Sánchez está determinado a seguir el diálogo con la Generalitat con vistas a recuperar una relación institucional de cooperación y lealtad.  

 

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