La coalición de Gobierno populista en Italia empieza a resquebrajarse

El antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga, que gobiernan Italia en coalición desde hace tres meses, ya muestran públicamente las primeras divisiones internas en asuntos como inmigración, infraestructuras o sanidad, aunque insisten en su unidad.

“En estos días no ha faltado unidad en el Gobierno (…). Hemos estado unidos en la línea a mantener, también porque era necesario negociar con otros países”, defendió hoy el líder del M5S, Luigi Di Maio, en un vídeo en las redes sociales.

Sin embargo, uno de los asuntos que más discrepancias ha generado entre los dos socios de gobierno ha sido la gestión del más de un centenar de inmigrantes del barco militar “Diciotti”, a quienes el ministro del Interior, Matteo Salvini (Liga), ha mantenido retenidos durante cinco días en el puerto de Catania (Sicilia, sur).

La intención, dijo, era presionar a los países europeos para que acordaran su reubicación, pero su actuación no ha gustado a todos, como al presidente de la Cámara de los Diputados, Roberto Fico (M5S), que advirtió de que las negociaciones políticas podrían desarrollarse después de que estas personas desembarcaran en Italia. Unas afirmaciones a las que Salvini no dudó en contestar con un escueto: “Tú haz la labor de presidente de la Cámara y yo me encargo de ser ministro”.

No ha sido la única desavenencia. El barco “Diciotti” llevaba cinco días en el mar con 177 inmigrantes a bordo cuando el ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli (M5S), ordenó que atracara en Catania. Pero la autorización de un puerto y el desembarco de personas en el país compete también al Ministerio del Interior y Salvini respondió de inmediato, asegurando que del barco no bajaba “nadie” hasta tener una respuesta de la Unión Europea (UE). Este pulso que ha mantenido Salvini durante cinco días le ha valido que la Fiscalía de Agrigento (Sicilia, sur) le investigue ahora por los delitos de secuestro, arresto ilegal y abuso de poder.

Los dos socios que componen el actual gobierno populista italiano concurrieron por separado a las elecciones generales de marzo pasado, pero comparten muchos puntos de vista que les facilitaron negociar en pocas semanas un programa político para su Ejecutivo.

Comparten su visión en la necesidad de frenar la inmigración ilegal hacia las costas de Italia, reformar el sistema de pensiones o aliviar la presión fiscal, pero disienten en el desarrollo de grandes proyectos de infraestructuras o la obligatoriedad de las vacunas en los menores, entre otras cuestiones. Además del caso de estos inmigrantes, ambos partidos están divididos sobre el futuro de la gestión de las carreteras y autopistas italianas.

El derrumbe el 14 de agosto de un tramo de un puente en Génova, que gestionaba la concesionaria Autostrade per l’Italia, filial de Atlantia, ha provocado una reacción dura por parte del Gobierno, que acusa a la firma de no haber realizado los controles de manutención necesarios, a pesar de que aún hay en curso dos investigaciones para esclarecer las causas.

En este contexto, el ministro de Infraestructuras italiano, Danilo Toninelli, ha lanzado la hipótesis de que el Gobierno recupere la gestión de las carreteras, por ejemplo con el cese de todas las concesiones privadas, una idea que no convence a los miembros de la Liga. Por su parte, el vicesecretario del Gobierno, Giancarlo Giorgetti, ha dicho no estar “muy convencido de que la gestión del estado sea más eficiente” que la privada.

Pero Toninelli ha sugerido otra opción, nacionalizar Autostrade (privatizada en 1999) a través de la entrada en su capital de la sociedad prestamista pública Caja de Depósitos y Préstamos (CDP), que se haría socio mayoritario, un escenario que tampoco termina de seducir a la Liga.

Las diferencias también alcanzan a las grandes obras en curso, como el tren de alta velocidad (TAV) que unirá la ciudad italiana de Turín y la francesa Lyon, y el desarrollo del tramo en Italia del gasoducto Transadriático (TAP), que transportará gas natural del Mar Caspio a Europa occidental. El M5S quiere revisar ambas obras para valorar la relación costes-beneficios, mientras que Salvini cree necesario “ir hacia adelante”.

En cuanto a sanidad, el asunto que les enfrenta es si debe ser obligatorio por ley que los padres vacunen a sus hijos contra enfermedades como la polio, el tétanos o la difteria. Salvini ya ha advertido de que los padres deberían tomar esta decisión e incluso opina que muchas vacunas pueden ser “dañinas”, mientras que Di Maio califica estas ideas de “nocivas” para la salud de los menores.