El nuevo bolívar de Maduro intensifica un éxodo de venezolanos que desborda a la región

Venezuela oficializó este martes una devaluación en su moneda de 95,8 % en el marco de un plan de "recuperación y expansión económica" que promueve el jefe de Estado, Nicolás Maduro, para intentar salir de la crisis. La aparición de los billetes del nuevo cono monetario -que eliminan cinco ceros a la moneda en medio de la hiperinflación, generó a principios de semana largas colas frente a los cajeros de Caracas, el mismo día en que la oposición convocó un paro de 24 horas con escaso éxito, ya que la mayoría de negocios de la capital abrieron sus puertas. Los anuncios económicos de Maduro y la grave crisis que arrastra el país no han hecho más que impulsar un éxodo masivo de venezolanos que está causando grandes tensiones en los países de la región.

Los billetes del nuevo cono monetario, que comenzaron a circular este lunes bajo el nombre de bolívar soberano, tienen denominaciones que están más ajustadas a la inflación nacional que, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), cerrará el año en 1.000.000 %.

La depreciación fue notificada por el Banco Central (BCV) que, en su página web, informó de que un dólar estadounidense pasó de costar 2,49 bolívares soberanos a 60, un aumento del 2.311 % en el afán del Ejecutivo por unificar los tipos de cambio y eliminar el mercado paralelo. Esta fórmula arrojaba la tasa de cambio de 60 bolívares soberanos por dólar, un precio que es 24 veces superior a la tasa que hasta el viernes indicó el BCV como única legal, también conocida como Dicom.

Maduro ha aprobado una serie de medidas para hacer frente a la crisis económica entre las que está un aumento de hasta 35 veces el salario de su valor actual y que entrará en vigencia el próximo 1 de septiembre, así como el incremento de impuestos.

Frente a estas medidas, Venezuela amaneció este martes con un paro parcial de actividades aunque parte de esta paralización tuvo que ver con la incertidumbre que aún persiste entre comerciantes y transportistas que no saben cómo deben ajustarse a esas decisiones.

Muchos comercios mantuvieron sus puertas cerradas, aunque otros como las panaderías y negocios de comida continuaron con sus actividades rutinarias. Donde sí se observaron colas fue en los cajeros electrónicos de los bancos que dispensaban la nueva familia de billetes, tras la reconversión monetaria que le quitó cinco ceros a la moneda y por la que este lunes se paralizó el país por orden presidencial.

Un éxodo venezolano sin precedentes

Venezuela pasó de ser un país receptor de inmigrantes hasta hace poco más de una década, gracias a la bonanza petrolera, a generar el mayor desplazamiento en la región por la crisis social, el aumento de la pobreza y una inflación de 2.000 % en 2017. La ONU calcula que 2,3 millones de venezolanos han cruzado la frontera para escapar de la crisis económica y política en su país. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señaló que la crisis humanitaria venezolana podría generar tensiones a escala sudamericana.

Entidades internacionales calculan el 29 % de las familias venezolanas tienen un miembro en otro país y se espera que en los próximos años aumente entre los más jóvenes esta opción.

La mayoría de los inmigrantes está en situación irregular, por lo que no pueden acceder a un empleo, a servicios de salud o estudio; circunstancia, que según autoridades de varios países, ha incidido también en el incremento de casos de hurto, trata de personas, incluso, en el sentimiento generalizado de xenofobia.

Colombia, uno de los más afectados por ese éxodo, implementó la Tarjeta de Movilidad Fronteriza, que les permite a los venezolanos pasar a territorio colombiano sin necesidad de pasaporte. Se calcula que en el país viven unos 700.000 venezolanos.

La región limítrofe, que alberga algunas de las áreas más pobres de Colombia, está sufriendo la mayor presión de la migración de venezolanos, ya que 35.000 personas cruzan la frontera cada día para abastecerse de alimentos y productos de primera necesidad, lo que ha generado inflación, escasez y desempleo.

En Brasil cerca de 50.000 venezolanos han cruzado la frontera desde inicios del año pasado, muchos de los cuales se han establecido en Boa Vista, capital del estado de Roraima, uno de los más pobres del país. El Gobierno decretó la “situación de vulnerabilidad” en Roraima, debido al asentamiento de 6.000 venezolanos, impulsó, con carácter de urgencia, una serie de medidas de asistencia humanitaria para los inmigrantes y ha trasladado a otras ciudades a varias familias venezolanas para rehacer su vida.

Venezuela lleva cuatro años consecutivos en la lista de diez países que más refugiados emiten hacia Estados Unidos, donde han llegado a 63.765 refugiados venezolanos, de los cuales 15.802 corresponden a 1 de octubre de 2017 a la actualidad.

La ONU y sus socios humanitarios advierten además de que la población que ha escapado del país necesita asistencia con su estatus legal, documentación, acogida, acceso a la sanidad y otros servicios básicos.

Una cumbre regional ante el éxodo venezolano

Frente a este éxodo, Ecuador promueve la convocatoria de una reunión regional con países de Sudamérica y Centroamérica para debatir los flujos migratorios inusuales de ciudadanos venezolanos, informó el martes la Cancillería. Al encuentro, que tendrá lugar en Quito entre el 17 y 18 de septiembre, se invitará a Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, México, Perú, Paraguay, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, indicó en un comunicado.

La cita obedece a la decisión que han adoptado países como Ecuador, Brasil o Perú de restringir la inmigración venezolana reforzando los controles fronterizos. Con el encuentro se pretende “interactuar entre los distintos gobiernos para mejorar el entendimiento de esta problemática y la información respecto a la forma en la que cada país la está afrontando, en concordancia con sus respectivas legislaciones y realidades específicas”, según el viceministro de Movilidad Humana, Santiago Chávez.

Apuntó que se trabaja con miras a lograr una migración ordenada en Ecuador. “Lo peor que le puede ocurrir al país es que exista caos migratorio y que no se sepa lo que ocurre con los ciudadanos extranjeros que ingresan. Es por ello que la Cancillería y el Gobierno buscan los puntos de equilibro”, aseguró.

La Cancillería espera que como resultado de la reunión se obtengan recomendaciones “que eventualmente puedan coadyuvar de forma constructiva a encontrar soluciones a algunas de las dificultades que conlleve este tema”, según la nota.

El anuncio sobre la reunión se produjo tras días después de que entrase en vigor la exigencia de pasaporte para los venezolanos que deseen ingresar en Ecuador, una medida que también aplicará Perú a partir del próximo 25 de agosto.

La medida ha tomado por sorpresa a venezolanos que estaban en tránsito por Colombia y que se enteraron de la nueva disposición en el control migratorio en la frontera con Ecuador.

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