Cuando los tanques de la URSS aplastaron la Primavera de Praga

El sueño de un "socialismo de rostro humano" que pasó a la historia como la 'Primavera de Praga' fue sepultado por las tropas del Pacto de Varsovia hace exactamente medio siglo. Checos y eslovacos, hoy miembros de la OTAN, rememoran este triste y violento capítulo de su historia.  

La Primavera de Praga es un episodio que duele recordar y por eso las conmemoraciones son más bien discretas, silenciosas y serias, con mucha documentación, exposiciones de fotografías, conferencias y publicaciones, así como un amplio programa de radio y televisión.

Bajo el nombre ‘Operación Danubio’, la avalancha militar de 200.000 soldados, 2.300 tanques y 700 aviones de los ejércitos de la antigua Unión Soviética (URSS), la República Democrática Alemana, Hungría, Polonia y Bulgaria cruzó la frontera poco antes de la medianoche del 20 de agosto de 1968. El contingente fue aumentando en los días siguientes hasta totalizar 750.000 soldados y 6.000 tanques.

Cincuenta años más tarde, los historiadores no tienen aún una cifra exacta de las víctimas de la brutal represión que puso fin a siete meses de apertura y reformas para dar paso a dos décadas de duras políticas soviéticas calificadas de “normalización”.

Según la emisora Prague TV, “nuevas investigaciones han ayudado a identificar a más personas que murieron durante la invasión, ya que muchos de los detalles fueron ocultados entonces. Las cifras exactas todavía se disputan, pero una estimación es de 137 civiles asesinados y 500 heridos“.

Subida al poder del reformista Dubcek

Se considera que la Primavera de Praga se inició el 5 de enero de 1968, cuando Alexander Dubcek, líder del movimiento reformista, fue nombrado secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSC), si bien ciertas tendencias aperturistas habían comenzado unos años antes.

Desde 1948, cuando se instaló la dictadura comunista, en el país centroeuropeo el único partido permitido era el KSC, y cualquier crítica o protesta contra el régimen era duramente reprimida.

Pero después de la muerte del dictador soviético Josef Stalin en 1953 se llevaron a cabo algunas cautelosas reformas económicas y se relajó tímidamente la estricta censura, lo que dio pie al surgimiento de movimientos de intelectuales y artistas que se atrevían cada vez más a criticar al partido comunista.

Es en estas circunstancias que Dubcek sube al poder y, aunque mantiene el monopolio de su partido, introduce medidas para reformar y “democratizar” el régimen, incluida la libertad de prensa y de expresión.

También legaliza partidos políticos y sindicatos, así como el derecho a la huelga y a viajar libremente a países occidentales, algo prohibido hasta entonces.

Esa nueva política es apoyada e impulsada por intelectuales y políticos que en junio firman el ‘Manifiesto de las 2000 palabras’, donde cuestionan el comunismo como sistema y critican al KSC.

La formación liderada por Dubcek se distancia del documento pero sin actuar en contra de sus signatarios, al tiempo que se niega a ceder a las crecientes presiones de Moscú y de sus aliados.

Al ver amenazado su poder por un posible contagio de la Primavera de Praga a toda la órbita soviética, éstos deciden recurrir a la fuerza militar para poner punto final al experimento. En la madrugada del 21 de agosto, los checoslovacos se despiertan con los tanques del Ejército Rojo y sus aliados en las calles. El Gobierno de Dubcek pide a la población que mantenga la calma, pero no puede evitar enfrentamientos violentos.

Richard Seeman, redactor jefe de Radio Praga en 1968, recuerda, en un vídeo publicado en la página web de la emisora, cómo “los carros de combate quedaron rodeados de manifestantes”.

“Antes de la llegada de las tropas, delante del edificio de la Radiodifusión checa se había congregado una muchedumbre”.

Lejos de obedecer a las autoridades y dispersase, los manifestantes levantaron barricadas con tranvías y autobuses. “Aquí, delante de la Radiodifusión, murieron 17 personas”, dice.

“Cuando se produce una situación así, se oye el tiroteo y todo lo demás, uno siente cierta obligación… Los redactores trabajaron hasta el último momento, hasta que los echaron los rusos“, cuenta Seemann, que fue despedido en 1970.

Dubcek y sus colaboradores fueron detenidos y trasladados a Moscú, donde el líder soviético, Leónidas Breznev, les obligó a firmar un acuerdo que “legalizaba” la ocupación de Checoslovaquia. Centenares de personas se exiliaron. Las tropas soviéticas se quedaron y las de los demás países se retiraron a fines de 1968.

Los checoslovacos tuvieron que esperar más de dos décadas, hasta 1989, para liberarse de la dictadura comunista con la “revolución de terciopelo” liderada por el dramaturgo y futuro presidente Vaclav Havel.

El 19 de junio de 1991 vieron partir de su territorio al último tren con soldados rusos.