Casado, sobre la exhumación de Franco: “Hay que mirar al futuro y no revisar qué pasó hace 40 años”

El Gobierno tiene previsto activar el próximo viernes el proceso para exhumar los restos mortales del dictador

El presidente del PP, Pablo Casado, ha asegurado este lunes que España tiene que mirar al futuro y estar pendiente “de lo que tiene que pasar en el próximo medio siglo y no de lo que pasó hace medio siglo“, en referencia a la posible exhumación de Francisco Franco.

En declaraciones a los periodistas tras asistir a los actos en homenaje de las víctima del accidente de Spanair, Casado ha insistido en esta cuestión y no en “revisar lo que paso hace 40 años porque hubo un pacto entre ambos bandos” y esa época oscura “ya está superada”.

Se ha referido a la “reconciliación, concordia y amnistía, que no amnesia, porque no hubo borrón y cuenta nueva, sino reconciliación”, ampliada a todos en esta nueva etapa, con el pacto de la transición, “que fue exitoso y que está en vigor”.

“España tiene que mirar al futuro”, ha reclamado el dirigente ‘popular’, quien ha añadido que como nieto de “represaliado por el régimen franquista” no va a defender “nunca” el edificio de Cuelgamuros ni a quien está “enterrado dentro”.

El Gobierno podría activar el viernes la exhumación

Según han informado fuentes del Palacio de la Moncloa, el Gobierno tiene previsto activar el próximo viernes el proceso para exhumar los restos mortales del general Francisco Franco de su tumba del Valle de los Caídos.

El viernes se espera que el Consejo de Ministros, que no se ha reunido desde el pasado 3 de agosto, inicie los trámites para llevar a cabo la exhumación del cadáver, donde fue enterrado el 23 de noviembre de 1975, según las mismas fuentes.

El pasado 18 de junio, el Gobierno de Pedro Sánchez garantizó que se cumpliría con la proposición no de Ley de impulso de la Ley de Memoria Histórica, aprobada en mayo de 2017, para proceder a la exhumación de los restos del general de su tumba y que esta se llevaría a cabo en julio.

A mediados de ese mes, el Gobierno socialista admitió problemas con la familia de Franco por la decisión de exhumarlo y mostró sus dudas de que fuera posible ese mismo mes, como tenía previsto inicialmente.

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