Religión

Dos millones de musulmanes comienzan la peregrinación a La Meca

Dos millones de musulmanes comenzaron este domingo la peregrinación anual a la ciudad santa de La Meca, en cumplimiento de este pilar básico del islam que todo fiel tiene que llevar a cabo al menos una vez en la vida, si sus condiciones físicas y económicas se lo permiten.

Hasta el mediodía de este domingo, 1.966.461 peregrinos extranjeros y saudíes han llegado a La Meca (oeste de Arabia Saudí) para iniciar los rituales religiosos, aunque se espera que lleguen más fieles del interior del reino.

Los peregrinos locales tienen de plazo hasta mañana mientras que los procedentes del exterior tuvieron que llegar al lugar antes del jueves.

La autoridad saudí para las Estadísticas anunciará mañana la cifra definitiva de peregrinos que participan este año en el “hach” (peregrinación), para el que las instituciones del reino ponen en marcha un amplio plan de seguridad y logístico.

Más de 192.000 personas de 19 instituciones gubernamentales trabajan en el marco de ese plan para ofrecer 136 servicios diferentes a los peregrinos, según las cifras oficiales.

Además, el Ministerio saudí del Interior ha desplegado a 100.000 agentes y ha asegurado que está preparado para aumentar ese número “si la situación lo requiere”.

En un comunicado, afirmó que este año existen “nuevas facilidades para los peregrinos”, con el objetivo de “evitar el hacinamiento, garantizar su seguridad y la fluidez de sus movimientos” a través de los lugares en los que se desarrollan los rituales del hach.

Por su parte, la Comandancia de Seguridad de la Peregrinación, que depende de Interior, dijo que ha diseñado “un plan completo” para facilitar la llegada de los peregrinos a pie a la zona de Mina, donde, durante el día de hoy se dedican a rezar, leer y recitar el Corán o a discutir asuntos religiosos.

Aquí es donde se cree que Abraham acudió para cumplir la orden divina de sacrificar a su primogénito (Ismael, para los musulmanes) y donde actualmente se levanta un campamento de 2,6 millones de metros cuadrados, que puede albergar a más de 2,6 millones de peregrinos.

Los rituales de hoy se denominan “Al Taruia” (la revelación) y, tras pasar la noche en Mina, los peregrinos se dirigirán mañana al monte Arafat, a unos 20 kilómetros al este de la primera localidad y lugar en el que se lleva a cabo el rito más destacado del hach.

Según la tradición musulmana, el profeta Mahoma pronunció su último sermón en ese monte, donde en la actualidad los peregrinos hacen el “uquf”, que literalmente significa levantarse o estar de pie, y permanecen en ese lugar hasta el atardecer de mañana.

Para hacer frente a las altas temperaturas, el Ministerio de Sanidad ha establecido más de 1.000 ventiladores con pulverizador de agua en las zonas de Mina y Arafat, y la Media Luna Roja del reino ha desplegado 99 equipos sólo en Mina.

Mientras, el Ministerio de Peregrinación ha proporcionado más de 13.000 vehículos, entre ellos 700 eléctricos, para los enfermos, ancianos y personas con necesidades especiales, que también tendrán vías reservadas para ellos por las que transitar.

El desplazamiento de los peregrinos de un lugar a otro siempre es el aspecto más problemático debido a la gran cantidad de personas, las distancias y las temperaturas que, cuando el hach coincide con los meses de verano, pueden ser muy elevadas.

La Policía de Tráfico saudí anunció que todas las carreteras de las zonas donde se realizan los rituales y de la ciudad de La Meca fueron cerradas a los vehículos, para que solo los peregrinos y los organizadores transiten por ellas.

El hach supone todo un reto para las autoridades saudíes, que han reforzado las medidas de seguridad y sanitarias con el fin de evitar que ocurran incidentes, como la estampida de 2015, en la que, según datos recabados por distintos países, murieron cerca de 2.000 peregrinos.

Ese mismo año, antes del inicio del hach, más de 100 fieles fallecieron al caer una grúa en el interior de la Gran Mezquita de La Meca y cada año decenas de peregrinos perecen por causas naturales durante los cinco días que duran los rituales.