El Vaticano, implicado en escándalos de pedofilia en Pensilvania, debe ser juzgado y liquidar el celibato

Las revelaciones hechas públicas por la fiscalía de Pensilvania (USA) en las que se desvelan más de 1.000 abusos sexuales a niños y niñas durante las últimas décadas por parte de más de 300 sacerdotes, y con el conocimiento del Vaticano desde 1963, reabre en profundidad la crisis de la pedofilia en el seno de la Iglesia Católica.

Y en el propio Vaticano donde sus dirigentes aparecen como responsables morales y penales de los abusos no solo de los curas pedófilos sino también de obispos encubridores (algunos también pedófilos). Aunque lo más grave es el encubrimiento y complicidad con estos crímenes del propio Vaticano y de los así Papas que consintieron y taparon estas tramas criminales.

No cabe duda de la responsabilidad moral y penal de la Iglesia en todo ello y hora es que las distintas administraciones judiciales de todos los países que sufren y han sufrido esta tremenda epidemia actúen contra los autores de los crímenes de pedofilia pero también contra las diócesis encubridoras y el propio Estado Vaticano como colaborador necesario y encubridor.

Y hora es que toda esta crisis sea debatida en el próximo Sínodo del mes de octubre donde se debería abordar y proponer el fin del celibato. El que sin duda está en el origen de la situación de muchos curas pedófilos que atacan a los niños indefensos para satisfacer su auto represión sexual.

Y también el Vaticano debe ser implacables contra las últimas denuncias y no dudar como lo hizo el Papa Francisco en Chile, aunque rectificó y cesó a toda la cúpula episcopal chilena implicada en el encubrimiento de estos abusos y que como tales deberían ser llevados a juicio en compañía de los pederastas.

El propio presidente de la Conferencia Episcopal de los EEUU Daniel di Nardo ha calificado las revelaciones iones de Pensilvania (y otras ciudades americanas como Boston o Washington) de ‘catástrofe moral’ lo que es de todo punto insuficiente como también el hipócrita comunicado de la Santa Sede donde muestra ‘su vergüenza’ por las revelaciones de Pensilvania en las que se incluye que el Vaticano conocía estos abusos desde 1963.

Como sabido es que el Vaticano supo y ocultó la agresión durante años e incluso promocionó a curas pederastas y los ascendió a obispos como él recién cesado Theodore McCarrick arzobispo emérito de Washington.

Hasta 45 veces aparece la palabra Vaticano en el informe del Gran Jurado de Pensilvania y en los alegatos del fiscal Josh Saphiro. Y lo mismo que ahora se desvela en USA ocurrió en cientos o miles de casos ocurridos por todo el mundo, y España incluida.

Casos que fueron ocultados y amparados por el Vaticano y especialmente por la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo con mucho poder (la antigua Inquisición) encargado de velar por los principios de la Iglesia lo que manifiestamente no hizo, sino más bien todo lo contrario para blanquear esos sepulcros de infame corrupción criminal contra los niños y niñas lo más indefenso y frágil de la sociedad, donde han dejado unas secuelas de las que muchas de las víctimas jamás se librarán.

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