Encuentro en Sanlúcar

Merkel se fue sin acuerdos sobre inmigración y llega la semana del homenaje a las víctimas del 17-A

La visita de Ángela Merkel a Doñana donde se entrevistó con el Presidente Pedro Sánchez acaba sin acuerdos concretos sobre la inmigración y con buenas palabras para buscar nuevas ayudas a Marruecos para frenar las oleadas de pateras sobre el territorio español.

Pero sin avances concretos sobre un problema, de momento irresoluble y continuo, como se aprecia en la nueva deriva del buque Aquarius buscando un puerto para desembarcar a más de 100 inmigrantes.

Un problema el de la inmigración que ahora afecta de lleno a España y que amenaza con el despertar en nuestro país movimientos xenófobos como los que se viven en Italia, y en un tiempo del renacer de la extrema derecha con un PP más conservador y con la vieja guardia del franquismo movilizada en contra de la salida del cadáver de Franco de Valle de los caídos.

Y todo ello mientras en La Moncloa sobrevive a duras penas un Gobierno soportado por solo 84 diputados y pendiente de los apoyos nacionalistas en un tiempo donde el problema catalán permanece intacto. Aunque por ahora parece instalarse en una breve tregua hasta la celebración del homenaje a las víctimas de los atentados del 17-A de 2017 en Barcelona y Cambrils.

Una cita especial del próximo viernes a la que acudirán el Rey Felipe VI y el Presidente Sánchez en la que se puede vivir otro momento de tensión por el rechazo de Torra a la presencia del Jefe del Estado en Barcelona.

Y todo ello a pesar de que las organizaciones de los nacionalistas (Omnium y ANC) no protestarán en esta ocasión contra el monarca como pide la CUP, aunque sí habrá gestos de apoyos a los presos del golpe de Estado catalán.

Inmigración, Cataluña, el fantasma de Franco, el techo de gasto de 2019 y la llegada de los nuevos impuestos del Gobierno del PSOE marcan a la vuelta del verano el arranque de un tenso otoño político, reformado a su vez por una intensa actividad judicial donde podría incluirse la apertura de juicio oral contra los procesados por el golpe de Estado catalán del 27-O de 2017.

Y donde los propios partidos de la oposición también tienen sus particulares problemas internos con un Pablo Casado en entredicho por el máster que va a investigar el Tribunal Supremo, los de Ciudadanos de Rivera con bastante desconcierto y acusados desde la izquierda de girar a la derecha.

Y con un Podemos en caída libre en todos los sondeos electorales desde la llegada de Pedro Sánchez al poder y la práctica desaparición (por sus permisos de paternidad) de Pablo Iglesias de la escena política.

La que sin duda se reactivará y calentará a partir del mes de septiembre, máxime si en esas fechas la presidenta de Andalucía (excluida de las fotos de Merkel en Doñana y Sanlucar por Sánchez) decide un adelanto electoral. como

Lo que al parecer se está preparando convirtiendo Andalucía en un campo de pruebas y de batalla política para las grandes citas electorales de 2019, autonómicas, municipales y europeas que podían coincidir o preceder las generales de 2020, salvo que estas últimas se puedan adelantar.

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