Una actriz porno japonesa desata la ira de los comunistas chinos

Sora Aoi, una actriz extremadamente popular en China, ha provocado la indignación al vestir una pañoleta roja -símbolo altamente político en este país- en un acto público

La actriz porno japonesa Sora Aoi ha levantado las iras del Partido Comunista de China al vestir una pañoleta roja -símbolo altamente político en este país- en un acto público, lo que ha motivado una condena oficial y unas disculpas de la empresa organizadora, según ha informado este viernes el oficial China Daily.

Aoi, una actriz extremadamente popular en China, llevó en un acto publicitario de una empresa shanghainesa de juguetes sexuales esta prenda combinada con una camisa blanca, formando con ello el atuendo típico de los “Jóvenes Pioneros”, la versión infantil de los comunistas chinos, según el diario.

Tras ello, la Liga de Juventudes Comunistas emitió un comunicado en el que culpaban a la empresa Shanghai Zhenhai Industrial, organizadora del acto en la ciudad meridional china de Dehong, de “ignorar la ley y las buenas costumbres” al manchar la “connotación espiritual del pañuelo rojo” en China.

La compañía se vio obligada a publicar una nota de disculpas en la que pidió públicamente perdón “por haber dañado los sentimientos de las amplias masas” y prometió “apoyar sin tregua al liderazgo del Partido en su fortalecimiento de la educación patriótica”.

La polémica surge pocos meses después de que entrara en vigor, el 1 de mayo, una nueva Ley de Protección de los Héroes y Mártires de China, que contempla castigos a quienes insulten o ironicen sobre importantes símbolos o figuras políticas de la república popular.

La organización de los Jóvenes Pioneros, fundada en el mismo año que el régimen (1949), agrupa a niños chinos de entre 6 y 14 años, que en ocasiones especiales visten sus pañoletas rojas en ceremonias de juramento y lealtad al Partido Comunista.

Sora Aoi, de 34 años, es una de las actrices eróticas más conocidas de Japón, y en China también tiene un amplio club de millones de fans, por lo que ha contribuido durante años a mejorar la imagen de los japoneses entre los chinos, pese a décadas de enfrentamiento mutuo por desavenencias políticas e históricas.