Un plato de lujo en este país

La ola de calor mata a millones de pepinos de mar en China

La ola de calor que ha sufrido en los últimos días gran parte de China, con temperaturas próximas a 40 grados agravadas por la fuerte humedad, ha causado en el noreste del país la muerte de millones de pepinos de mar, un animal marino que en el Extremo Oriente se cocina y es considerado un plato de lujo.

Según informa este miércoles el diario South China Morning Post, en la provincia de Liaoning, donde se crían muchos de estos animales en piscifactorías, se han perdido unas 68.000 toneladas de estos equinodermos, lo que ha causado pérdidas superiores a los 6.900 millones de yuanes (mil millones de dólares).

La ola de calor que comenzó en la zona el 23 de julio elevó a temperaturas imposibles para la supervivencia de los pepinos de mar muchos de los estanques donde vivían. Añade el rotativo que se cree que no pueden sobrevivir en aguas por encima de los 30 grados.

La mortandad fue especialmente alta en piscifactorías del interior de la costa, donde los estanques son poco profundos (menos de 10 metros), lo que en condiciones normales favorece la cría y reproducción de estas criaturas marinas pero ante una ola de calor es mortal para ellas.

Según el diario, sí se han podido salvar criaderos en el interior del mar donde los estanques son más profundos, el agua no llega a temperaturas tan elevadas y los pepinos de mar han conseguido superar la ola de calor, aliviada en los últimos días con la llegada de lluvias al norte de China.

Los pepinos de mar se producen especialmente en China, Corea del Sur, Japón y Rusia, y se considera que los de mayor calidad son los criados en la zona de Dalian (ciudad costera de Liaoning) y en las costas de la isla septentrional japonesa de Hokkaido.

Los expertos temen que la muerte de millones de pepinos de mar aumente entre un 20 y un 30 por ciento su precio durante los próximos dos o tres años, que ya es alto, pues pueden superar en algunos momentos de carestía varios miles de dólares por kilo.

Pese a su aspecto gelatinoso y extraño, suelen ser de presencia obligada en los menús de los restaurantes de lujo de China, donde es frecuente que sean el plato más caro de la carta.