Sánchez aprovecha la debilidad de la oposición pero su gran flaqueza está en el desafío catalán

De la fragilidad de Casado al desconcierto de Rivera y la caída de Iglesias

Pedro Sánchez juega la estrategia de la confusión en Cataluña e insiste en decir, como regalo a sus socios soberanistas, que esta crisis solo es un problema ‘político’ y que no piensa ampliar la vía judicial, pero añade: salvo que alguien se salte la legalidad (sic). El desafío catalán es ante y sobre todo un problema de legalidad y el problema político lo tiene Sánchez con sus socios del PDeCAT que amenazan con quitarle su apoyo en el Parlamento. A lo que Sánchez responde: ¿queréis que regrese el PP con Cs al poder?

No le ha salido nada mal, como lo prueba la encuesta del CIS de julio que ofrece al PSOE el liderazgo electoral con el 30 % de los votos frente al 20,4 de PP y Cs y el 15,6 de Podemos. Y aunque es cierto que el sondeo se hizo antes de la elección de Pablo Casado como presidente del PP, parece cierto el ascenso del PSOE porque la gran mayoría de votos que suma respecto a la anterior encuesta provienen del cesto de Podemos. 

Se acabó pues la amenaza del ‘sorpasso’ de Iglesias a Sánchez lo que abre en Podemos un serio problema interno, con Errejón a medio gas, Bescansa castigada, Teresa Rodriguez en rebeldía andaluza y al fondo de todo ello el chalé del líder en Galapagar. 

Por lo que el ‘capitán Sánchez’ no tiene adversario ni corsario a la vista en su flanco de babor. A su derecha, a estribor, Casado abandera la flota más conservadora con su nuevo, firme y joven liderazgo pero tiene pendiente el riesgo de un posible torpedo por su posible imputación en el máster de esa descontrolada Universidad Juan Carlos I. 

En cuanto a Cs está claro que la nave de Albert Rivera tiene rota la brújula y anda sin rumbo en el proceloso mar de la política española al tiempo que pierde fuelle en Cataluña por el ascenso de ERC y del PSC. 

Todo ello abunda en la tranquilidad de Sánchez en la singladura que acaba de iniciar con viento de popa y sin adversarios políticos a su alrededor por más que sus problemas más acuciantes le llegaran de Cataluña. El lugar a donde acudirá el 17 de agosto en compañía del Rey Felipe VI para asistir al  homenaje a las víctimas de los ataques terroristas en Barcelona y Cambrils del pasado año. 

Y vamos a ver si Sánchez consiente esta vez, como ocurrió, semanas atrás en Tarragona y Gerona los desprecios públicos de Quim Torra al Jefe del Estado, numeritos con los que Torra pretende preparar un posible adelanto electoral. 

Como ya veremos que hace Sánchez cuando Puigdemont decida pisar la raya de la legalidad, no vaya a ser que en ese caso se vea en la necesidad de pedir en el Senado apoyo al PP para volver a aplicar el artículo 155 en el territorio catalán. 

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