Nace #MeTwo, el movimiento que denuncia el racismo cotidiano en Alemania

Miles de alemanes de origen extranjero, inspirados por Mesut Özil, cuentan en las redes sociales sus experiencias sobre el racismo cotidiano

El caso del futbolista Mesut Özil, que renunció a la selección de Alemania alegando discriminación y racismo, ha sacado a la luz miles de historias contadas por alemanes de origen extranjero que hablan de sus esfuerzos por integrarse y de momentos concretos en los que se han sentido discriminados.

Son historias que circulan en las redes sociales tras la decisión del periodista, de origen turco, de crear un movimiento en Twitter, #MeTwo, que recoge esas vivencias de migrantes o de sus hijos.

El “two”, dos en inglés, alude al hecho de que hay personas que tienen una doble sensación de pertenencia. “El 2 es simbólico. Indica que uno puede ser alemán y sentirse a la vez ligado a otro país“, explicó Can.

Al #MeTwo se han sumado entre tanto decenas de miles de personas, la mayoría de ellas musulmanes alemanes. Aún antes de que se desatara el actual debate en torno a la integración de los migrantes en Alemania, Özil se quejó en diversas ocasiones de que la gente tendía a verlo como un “turco alemán”.

Pese a la ola de solidaridad cosechada, Özil también ha recibido criticas, incluso de otros turcoalemanes que consideran que con su foto con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el origen de todo el escándalo, se dejó manipular políticamente por un autócrata.

El propio Can ha criticado la foto de Özil con Erdogan pero para luego explicar, en declaraciones al diario “Taz”, que eso no justifica los ataques racistas de los que ha sido objeto.

La discusión, sin embargo, va más allá de los detalles concretos del caso. De un lado, está la disposición de los migrantes de asumirse como alemanes y por otro la de los otros alemanes de aceptarlos como tales.

La periodista Hatice Akyün, hija de inmigrantes turcos, dijo, en un artículo reciente, que su generación había vivido en la encrucijada de tener que responder tanto a las expectativas de sus padres, que no querían quedarse mucho tiempo en Alemania, como a las de los alemanes.

“Nuestros padres no querían quedarse por mucho tiempo sino trabajar un poco y regresar. Pero la tercera generación, la de Mesut Özil, debía estar completamente integrada. Sin embargo, parece que se puede ser extranjero para siempre si los otros te ven como tal”, escribió Akyün.

Hakyün está entre las personas que se han esforzado por darle al debate un tono diferenciado e incluso borró sus tuits, que estaban incluidos bajo el “hashtag” #metwo por considerar que la ola de testimonios estaba cayendo en extremos demasiado simplistas.

Pero la pregunta que se hace (¿cómo es posible que la tercera generación siga sintiéndose extranjera?) es algo clave en el debate. Incluso hay quien sostiene que en la tercera generación ha habido un distanciamiento frente a la sociedad alemana.

Después de la guerra, Alemania era un país relativamente homogéneo desde el punto de vista étnico y cultural. El milagro económico, sin embargo, llevó al reclutamiento de trabajadores extranjeros con acuerdos con los países de origen para cubrir las necesidades de mano de obra.

En el acuerdo con Turquía, que se realizó en 1961 por iniciativa de Ankara, que veía en la posibilidad de enviar temporalmente trabajadores a Alemania una forma de lucha contra el paro, incluía una limitación de los permisos de trabajo a dos años. En 1964 esa limitación se eliminó.

Durante los años en que el acuerdo estuvo en vigor, se suspendió en 1973 por la recesión generada por la crisis del petróleo, llegaron a Alemania cerca de 900.000 turcos, entre ellos el abuelo de Mesut Özil. A ellos se sumaron los que vinieron después por la reagrupación familiar.

Actualmente en Alemania hay 18,6 millones de personas que tienen lo que se llama un “trasfondo migratorio”, de las cuales 2,8 millones tienen raíces en Turquía.

Erdogan ha tratado, en parte con éxito, de ganarse para su causa a los turcos que viven en Alemania y, muchos que han vivido experiencias de discriminación, lo ven como una figura de identificación lejana.

Sin embargo, también ha habido alemanes de origen turco que Erdogan ve como enemigos suyos como el periodista Deniz Yucel, que estuvo un año preso en Turquía, o el diputado verde Cem Özdemir.