Nuevo aviso de Puigdemont a Sánchez ante la reunión de Batet con Maragall

Puigdemont ha querido poner de relieve que el que sigue mandando es él y le ha recordado al Presidente del Gobierno que no tiene un cheque en blanco y que con Batet se debatirán temas como el Referéndum o los presos

Veinticuatro horas después de haber votado en contra del Techo de Gasto que hubiera supuesto una importante aportación a las finanzas de la Generalitat, y, en vísperas de la reunión de la ministra de Política Territorial y Función Publica Meritxell Batet, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, ha dado una vuelta más de tuerca a sus provocación y le ha advertido al Presidente del Gobierno Pedro Sánchez que ”el periodo de gracia se acaba”.

En su regreso a Waterloo, a la sede de lo que él sigue llamando la sede de la República independiente en el exilio y sede del Concell de la República, el huido Presidente, recibido con todos los honores por Quim Torra y más de doscientas personas, entre ellas varios concellers del Govern, ha querido poner de relieve que el que sigue mandando es él y le ha recordado al Presidente del Gobierno que no tiene un cheque en blanco y que espera la receta Sánchez ante lo que el mismo Presidente del Gobierno ha reconocido que estamos ante un “problema político”.

Desde su toma de posesión  el pasado 2 de junio, Sánchez sólo ha consumido 59 días en el poder y, desde su primer encuentro en el Palacio de la Moncloa con el Presidente de la Generalitat Quim Torra, veinte días. En ese breve espacio de tiempo, y sin respetar siquiera esos Cien días que se le concede a un nuevo Gobierno para que se instale, tome tierra y diseñe las líneas generales de su política (esas líneas generales las expuso Pedro Sánchez en el Parlamento el pasado día 17 de julio), tanto desde Barcelona, como desde Alemania o desde Bélgica, la posición del independentismo más radical ha sido dar progresivas vueltas de tuerca las recio en iniciadas relaciones entre el Gobierno central y la Generalitat.

En la primera entrevista en La Moncloa entre Sánchez y Torra, la impresión del Presidente de la Generalitat fue extremadamente positiva, a pesar de su obsesión con el derecho de autodeterminación que en otras ocasiones hubiera puesto fin al encuentro. Posteriormente y por presiones de Puigdemont, esa lectura positiva se fue agriando y, al final la versión que Torra dio a la radio catalana fue muy parecida a la de un combate de boxeo en el que el púgil catalán llevó en todo momento la iniciativa.

De cara la reunión que este miércoles se celebrará entre la Ministra de Política Territorial Batet y el Conceller de Exteriores (volver a empezar) se ha forzado al máximo la agenda hasta imponer dos temas a debatir: el derecho de autoderminación, el Referéndum y la situación de los presos que están en cárceles catalanas, pendientes de juicio por Rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. Hasta el semanario “The Economist” le ha enviado un mensaje muy claro a los separatistas catalanes. “El derecho a decidir es un slogan simple y seductor. Pero el derecho internacional reconoce el derecho a la libre determinación solo en los casos de colonización, invasión y violación flagrante y clara de los derechos humanos. Nada de estos se puede aplicar a Cataluña”.

Cuando se está al borde de un enfrentamiento civil como viene sosteniendo el Ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell, son muchos los catalanes que se preguntan si realmente, por parte de los separatistas (cada vez más manejados por Puigdemont) hay una verdadera actitud de diálogo y de acuerdo. El ultimo ultimátum de Puigdemont desde Waterloo y el boicot al Techo de Gasto que tanto soporta a Cataluña lo corrobora. Sobre todo si la salida es la misma que la del soldado que para protestar por la mala calidad del rancho manda a la superioridad el mensaje de que “se joda el capitán que no como”.