Pedro Sánchez y Pablo Casado pretenden recuperar el bipartidismo tras la espantada de Mariano Rajoy

El curso político del otoño que se acerca incluye la posibilidad cierta de unas nuevas elecciones generales si se confirmara el fin del apoyo del PDeCAT –ahora en las manos de Puigdemont- al Gobierno de Pedro Sánchez en un tiempo en el que se han producido cambios importantes en la política española en los últimos tres meses. Y en en los que, tras la asombrosa espantada de Mariano Rajoy en la moción de censura, Pedro Sánchez llegó a Moncloa y Pablo Casado fue elegido presidente del Partido Popular posiciones desde las que ambos pretenden recuperar el bipartidismo inicial de la transición. 

La secuencia trepidante de los últimos eventos políticos ha sido la siguiente: 

-El día 28 de abril Cristina Cifuentes dimite de la presidenta de la Comunidad de Madrid por el escándalo de su máster en la Universidad Juan Carlos I;

-El 3 de mayo ETA anuncia su disolución.

-El 14 de mayo Quim Torra es elegido presidente de la Generalitat.

-El 23 de mayo se aprueban en el Congreso los Presupuestos del PP para 2018. 

-El 24 de mayo se hace pública la sentencia de Gürtel que condena al PP. 

-El 25 de mayo Pedro Sánchez presenta en el Congreso de los Diputados una moción de censura contra el presidente del Gobierno Mariano Rajoy. 

-El 28 de mayo Pablo Iglesias e Irene Montero ganan la consulta en Podemos sobre la idoneidad de la compra del chalé de Galapagar.

-El 1 de junio, Rajoy censurado en el Congreso y Sánchez investido Presidente del Gobierno. 

-El 3 de junio Rajoy presenta la dimisión como presidente del PP;

-El 11 de julio se pública una grabación de Villarejo a la presunta princesa Corina en la que se acusa al Rey Juan Carlos I de cobrar comisiones del AVE a la Meca.

-El 12  de julio, la Justicia alemana decide extraditar a Puigdemont a España por malversación.

-El 21 de julio el Congreso del PP elige a Pablo Casado presidente del PP.

 -El 24 de julio Puigdemont controla el PDeCAT y anuncia ruptura con Sánchez.

Hasta aquí el inventario de 100 días que cambiaron el mapa político español. Y a partir de ahí, y tras la investidura de Sánchez con los votos del PSOE, Podemos, PDeCAT, PNV, ERC y Bildu, la que se llamó la mayoría Frankenstein, a ver como consigue Sánchez permanecer en el poder con apoyo de este conglomerado cuya unidad ya se ha roto al no apoyar los socios de Sánchez, especialmente PDeCAT y Podemos, el techo de gasto de los Presupuestos de 2019 lo que podría provocar un adelanto electoral.

Y una ruptura que anuncia por parte de Carles Puigdemont y de Pablo Iglesias que ambos pondrán un precio político a cada iniciativa del Gobierno de Sánchez lo que pone en riesgo la estabilidad del Ejecutivo y anuncia posibles elecciones generales adelantadas a una fecha por determinar, e incluso sin descartar el próximo otoño. 

En esta situación queda por ver si el PP recupera su impulso político y electoral con la llegada de Pablo Casado a la presidencia de este partido. Asimismo, habrá que valorar los efectos que tienen en Podemos y Cs la presencia de Sánchez en La Moncloa y la llegada de Casado al liderazgo del PP. Lo que se empezará a conocer cuando se publiquen los próximos sondeos pre electorales, en los que se espera la recuperación del bipartidismo del PSOE y el PP.

Asimismo, está pendiente una intensa agenda judicial que incluye la segunda fase de Gürtel sobre la doble contabilidad del PP, el juicio de los ERE andaluces, la situación del master de Casado y de Cifuentes y también sobre las grabaciones del comisario Villarejo a Corina, donde se acusa de recibir comisiones al Rey Juan Carlos I.

Pero sobre todo está pendiente el inicio del juicio del golpe de Estado catalán que podrían convocarse para mediados del otoño y las consecuencias que todo ello puede tener en la relación del PDeCAT (partido imputado por el 3% de Convergencia y a punto de disolverse en el seno de la Crida, nueva formación de Puigdemont) con el inestable Gobierno de Sánchez.

En el mes de agosto, y aunque en las vacaciones suelen aparecer sorpresas, da la impresión que será un paréntesis y un descanso en el debate político pero con la seguridad de que en el otoño la vida política regresará con intensidad. Aunque quizás no tanta como la de los últimos tres meses en los que se ha dibujado un nuevo mapa político español que habrá que seguir con interés, convencidos todos de que a partir de septiembre habrá mucha novedad. Y puede que el inicio de un largo e intenso periodo electoral. 

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