El triunfo de Casado, un serio revés para el líder del PP-A que avala un anticipo electoral en Andalucía

La victoria de Pablo Casado en el congreso del PP es un importante revés para la dirección del PP andaluz y su presidente, Juan Manuel Moreno, que había apostado abiertamente por Soraya Sáenz de Santamaría. Es más, Moreno es un claro producto del 'sorayismo' cuya elección supuso una enmienda en toda regla a María Dolores de Cospedal, miembro de la candidatura de Casado, que podría tener la tentación de cobrarse la revancha. 

Moreno puede convertirse en el primer líder regional que se someta al escrutinio de las urnas tanto si Susana Díaz decide adelantar las elecciones autonómicas como si no, ya que éstas están previstas inicialmente para el mes de marzo de 2019. Pero, teniendo el cuenta el vuelco que se ha producido en la dirección del PP, no hay que descartar que decida adelantarlas.

El presidente del PP-A tendría que concurrir por segunda vez como candidato a las autonómicas. Él confiaba en poder hacerlo con el peso de una dirección renovada del partido detrás, siempre que ésta estuviera comandada por la ex vicepresidenta del Gobierno. Pero no va a ser así. Pese a que Moreno siempre ha presumido de ser amigo personal de Pablo Casado, a nadie se le oculta que, a las filas del nuevo presidente, se han sumado en las últimas semanas -sobre todo, desde que María Dolores de Cospedal fuera apeada de la carrera sucesoria- los principales enemigos internos del presidente del PP andaluz, que ha salido muy dividido de este proceso.

La elección de Moreno como líder del PP andaluz fue el resultado de la apuesta personal de Sáenz de Santamaría, con el apoyo de Javier Arenas -el otro perdedor de estas primarias-, frente al que era el candidato de María Dolores de Cospedal y también del ex ministro Juan Ignacio Zoido, el alcalde de Tomares José Luis Sanz. También apoyaron a Cospedal los que fueran dirigentes del PP de Córdoba y Jaén, José Antonio Nieto y José Enrique Fernández de Moya, respectivamente, quienes tuvieron que abandonar las presidencias provinciales antes de asumir altos cargos en el último gobierno de Mariano Rajoy.