Todo el PP despide a un emocionado Rajoy que ha saludado fríamente a Feijóo

Este viernes, primer día del XIX Congreso, todo el Partido Popular ha querido arropar a un emocionado Rajoy en el día de su despedida como presidente del partido conservador. “Mañana será otro día pero hoy es el día de Rajoy”, repetían en los pasillos los compromisarios y en el plenario los que tuvieron la palabra. Algo que ha sorprendido entre los miles de asistentes ha sido el frío saludo que ha tenido Mariano Rajoy con Alberto Núñez Feijoó, lo que ha desatado los rumores entre los compromisarios.

Se preguntaban si esta frialdad se producía por el hecho de que no quisiera presentarse como candidato, lo que habría evitado unas primarias, ya que no se hubieran presentado el resto de los candidatos, o si era por no haberse querido manifestar en favor de alguno de los dos contendientes.

Feijóo ha mantenido su silencio, pese a que ha afirmado a su llegada al congreso que ya tenía claro a quién iba a votar, para no influir en la decisión de los compromisarios gallegos que están divididos entre los dos candidatos: dos de las cuatro provincias gallegas se decantan por Soraya Sáenz de Santamaría y, las otras dos por Pablo Casado.

El presidente de Galicia, no ha querido hablar de su decisión y se ha limitado a comentar que “vamos a despedir a una persona que lleva desde los 20 en el partido y lo ha sido todo desde abajo arriba y de arriba a abajo”, en referencia a Mariano Rajoy.

“Por respeto al presidente del partido todos mis comentarios van a ser para agradecer lo que ha hecho, cómo lo ha hecho y cómo está dejando paso”, ha señalado al tiempo que ha recordado la humildad de Rajoy quien ha sido “un militante que empezó pegando carteles y se va con la misma humildad” y siendo “un buen ejemplo”.

En política, ha dicho “no todo vale”, en referencia a como ha llegado a la presidencia del Gobierno Pedro Sánchez, y ha recordado que en cambio Mariano Rajoy se va “después de ganar unas elecciones y habiendo sido, además, “invicto”.

La primera en llegar al congreso del PP ha sido Soraya Sáenz de Santamaría, y no se ha encontrado con su contrincante Pablo Casado hasta que han llegado a sus asientos entre los que se ha sentado la presidenta del Congreso de los Diputados y presidenta del actual congreso popular, Ana Pastor, aunque los equipos de apoyo de ambos si estaban mezclados en sus asientos.

Cuando la presidenta del Congreso subió a la mesa tras ser elegida presidenta del congreso del PP, ocupó su lugar Luis de Grandes, así se evitó una foto como la famosa del asiento vacío entre Cospedal y Santamaría en la fiesta del Dos de Mayo en la sede de la Comunidad de Madrid.

Santamaría recibió numerosos aplausos a su entrada pero Casado, además de los aplausos fue vitoreado entre gritos de ‘presidente, presidente…’. El exvicesecretario de comunicación del PP iba acompañado por el hijo de Adolfo Suarez quien ha querido demostrar su apoyo al candidato en todo momento. Ambos han abandonado la sede del congreso también juntos.

Algunos compromisarios comentaban que su cercana presencia se debía al hecho de tratar de atajar los comentarios que durante estos días se han ido produciendo sobre que Pablo Casado está rodeado por gente que representa a la extrema derecha. Adolfo Suarez Illana continúa siendo la persona que mejor representa el “centro derecha en este país y es importante que hoy haya entrado con él”, afirmaban.

Por su parte, el aún presidente del PP llegó poco antes de las cuatro de la tarde, acompañado de su mujer, Elvira Fernández, y a la pregunta de si quería lanzar un mensaje para los militantes, se ha limitado a responder: “A seguir”. Fue el último en entrar junto a María Dolores de Cospedal y Fernando Martínez-Maillo y sin duda fue el más ovacionado. Como el que más abrazos y besos ha recibido de los compromisarios del PP.

Otra de las anécdotas de la jornada la ha protagonizado el presidente de la comisión organizadora del Congreso del PP, Luis de Grandes, quien consiguió emocionar a Mariano Rajoy cuando manifestó en su discurso que no iba a quitar “su retrato de mi mesa de trabajo”, lo que provocó una gran ovación del auditorio. Fue el primer momento en el que al ya expresidente del PP se le saltaron las lágrimas, aunque hubo muchas más.

También estuvo muy emocionada María Dolores de Cospedal, que se despedía como secretaria general del PP. Pero el primer momento en el que se le saltaron las lágrimas fue cuando De Grandes comenzó su discurso haciendo un homenaje al himno español. Se notó su paso el Ministerio de Defensa y el elevado sentimiento que le provoca escuchar el himno español.

En su informe de gestión, no faltó una pulla a Soraya: “el partido se ha roto la cara por defender las medidas del Gobierno”, decía en alusión a una frase que ha repetido Casado desde el inicio de su campaña.

Mientras, fuera del plenario, estaban los mil compromisarios que no cabían dentro. Muchos, unos 500, seguían sentados, las palabras de los ponentes a través de una pantalla en una sala adyacente y otros permanecían en las mesas de una de las cafeterías adyacentes al auditorio, mientras se quejaban por no haber podido entrar.

Corrían los cafés, las cañas y los gin-tonics mientras comentaban lo ajustado de los resultados que se barajan para elegir mañana al presidente del PP. “Algunos compromisarios mienten como bellacos”, comentaban desde la barra algunos de ellos al ironizar con la respuesta de que no sabían aun en sus circunscripciones con seguridad a quienes votarían sus propios compañeros.

Fuentes del COC han asegurado que la batalla continúa muy reñida, el margen es muy estrecho. Cualquier cosa puede pasar mañana. Lo que si dan por descartada en este momento es la posibilidad de que pudiera haber una candidatura única, pese a que aseguran que han hecho todos los esfuerzos posibles. Tras el Congreso, el trabajo por lograr la unidad será arduo, confesaba a republica.com uno de los organizadores del mismo.

En lo que único en lo que estaban unidos era en tratar de despedirse de forma efusivamente cariñosa de quien ha sido su presidente durante los últimos 10 años, Mariano Rajoy. Del mismo se oían todo tipo de alabanzas por los pasillos.

Los otros protagonistas, Cospedal, Casado y Santamaría, pese a que no daban a basto haciéndose ‘selfies’ con los cientos de compromisarios que se acercaban a saludarles, han quedado en un segundo plano.