El PP llega a su congreso dividido entre Santamaría y Casado y con un resultado incierto

Será el sábado cuando se vote y se proclame al nuevo presidente del PP, el sucesor de Mariano Rajoy, en el congreso extraordinario que comienza este viernes. Este primer día todo el protagonismo será para el presidente saliente, que tiene que pronunciar un discurso tras haber permanecido en silencio y alejado de la escena política desde que dimitió, hace mes y medio. Entonces se comprometió a permanecer neutral pero no parece que lo haya hecho al 100%. Públicamente, no obstante, no se ha pronunciado como sí han hecho otros dirigentes ‘populares’ a favor de uno de los dos candidatos a relevarle: Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

Quien no ha querido revelar sus preferencias es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que dio un vuelco a todo el proceso de primarias en el partido al apartarse de la carrera por la sucesión cuando apenas había comenzado. Este jueves, cuestionado insistentemente por los periodistas para que aclarara a qué candidato apoya para liderar el Partido Popular, ha vuelto a apostar por la imparcialidad pese a que en el seno del PPdeG se ha producido en los dos últimos días un incesante goteo de cargos medios a favor de Casado. Él fue el segundo más votado en Galicia en la primera vuelta de las primarias, cuando hablaron los afiliados, y María Dolores de Cospedal quedó en primer lugar. Santamaría venció en Orense, y su presidente provincial, Manuel Baltar, se ha decantado a su favor. La saga Baltar está enfrentada a Feijóo y a su proceso de renovación del partido, de lo que cabría deducir que el presidente gallego está mucho más próximo al vicesecretario ‘popular’ que a la exvicepresidenta.

Galicia es una de las comunidades que más compromisarios aportan (324) al total de 3.082 que acuden al congreso junto a Andalucía (519), Comunidad Valenciana (378),  Castilla y León (344) y Madrid (266). De ellos, 522 son natos (cargos estructurales del partido) y 2.560 elegidos para el congreso. 2.121 hombres y 961 mujeres. Andalucía, que es la autonomía con más peso en la votación, es en cambio más proclive a Santamaría debido sobre todo a la enemistad manifiesta entre el líder del PP regional, Juanma Moreno, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que no le quería para el cargo y que impulsó una candidatura alternativa hasta que la intervención directa de Rajoy inclinó la balanza a favor de Moreno.

La exvicepresidenta cuenta también con el exlíder del PP andaluz Javier Arenas; el exjefe de Gabinete de Rajoy José Luis Ayllón; la exvicepresidenta del Congreso Celia Villalobos; el senador y presidente del PP en Álava, Iñaki Oyarzabal; el exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo; o la diputada y presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco. Entre los antiguos compañeros del Consejo de Ministros que la acompañan figuran Fátima Báñez, Cristóbal Montoro, Alfonso Alonso, Álvaro Nadal, Íñigo Menéndez de Vigo e Íñigo de la Serna.

Casado, por su parte, ha asegurado contar con el apoyo de dos terceras partes del Gobierno de Mariano Rajoy y para demostrarlo ha acudido este jueves a una comida con el llamado G-8, los ministros del anterior presidente que se oponían a Sáenz de Santamaría entre los que destaca la figura de uno de los candidatos que no pasaron el corte de la votación de los afiliados: el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo quien, antes de entrar en el restaurante Jai Alai, ha definido el ágape como un “Fuenteovejuna” para ir “todos a una” con el candidato Casado. La declaración de Margallo, por cierto, desmiente la del propio Casado asegurando, también a su llegada, que no se trataba de una comida “contra nadie”.

A la cita han acudido también José Manuel Soria, Rafael Catalá, Isabel García Tejerina, María Dolores de Cospedal, Juan Ignacio Zoido y Dolors Montserrat. Todos ellos han firmado un comunicado de apoyo al candidato, al que se ha adherido Jorge Fernández, y han quitado hierro a la noticia de que Rajoy había tratado de evitar la comida. El anterior jefe del Ejecutivo estaría disgustado por el chorreo de críticas que el vicesecretario suele lanzar contra la gestión que Santamaría hizo de la crisis catalana a través de la ‘operación diálogo’. Rajoy entiende que los reproches a la que fuera su vicepresidenta son, en el fondo, ataques contra su presidencia.

Los exministros José Ignacio Wert, José Manuel Soria, Luis de Guindos y Miguel Arias Cañete también engrosan los apoyos de Casado, junto al exalcalde de Vitoria Javier Maroto; la diputada en el Parlament y vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy; la que fuera líder del PP vasco, María San Gil; las expresidentas del PP en Madrid, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes; el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros; el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras y el líder del PP extremeño, José Antonio Monago.

Las primarias, fórmula inédita en el PP y tensión inesperada en la campaña

El caso es que el PP se ha estrenado con una fórmula, la de las primarias, muy común en otras formaciones y en otros países de nuestro entorno, pero que este partido nunca había utilizado. Los ‘populares’ han sido tradicionalmente partidarios del método más expeditivo del ‘dedazo’ pero se han entregado a las primarias con una pasión que ha ido degenerando hacia una tensión inesperada entre los dos candidatos finalistas. A las críticas de Casado sobre la gestión del Gobierno de Rajoy, Santamaría ha contrapuesto otras sobre el peso que la corrupción del partido ha tenido en la pérdida de apoyo electoral. Este jueves, en una entrevista en Onda Cero, ha asegurado que en 2015 el PP perdió tres millones de votos por ese motivo. Incluso ha recordado que los peores datos en las encuestas para los populares se produjeron cuando estalló el caso de las ‘tarjetas black’ en Bankia.

María Dolores de Cospedal, ex secretaria general, y Casado, ex vicesecretario de Comunicación, “dieron la cara”, ha explicado, añadiendo que a ellos les correspondió lidiar con esos asuntos y al Gobierno con el rescate, la crisis del ébola… “No les voy a hacer ninguna crítica porque los responsables fueron los corruptos”, ha finalizado su sibilina argumentación, una forma de responder a la reivindicación que hizo Cospedal antes de la primera vuelta de las primarias de su papel en los peores momentos del PP por casos como el de los papeles de Bárcenas, cuando dijo que ella siempre había dado la cara y que por eso se le habían “partido” muchas veces.

La candidata ha vuelto a defender la actuación del Ejecutivo en la crisis catalana, que es uno de los mayores argumentos de Casado en contra de ella y ha dicho que “en Cataluña se han cometido errores, pero es muy fácil decirlo a toro pasado”. “Lo importante es que sigue siendo España gracias al Gobierno de Mariano Rajoy”, ha subrayado.

Algunos de los momentos más tensos en esta guerra interna se han vivido, sin embargo, a propósito de los vídeos que han circulado de una candidatura contra la otra. La semana pasada se viralizó uno donde se acusaba a la exvicepresidenta del Gobierno de rodearse de gente incapaz de renovar el PP utilizando la banda sonora de ‘Cuéntame cómo pasó’.

Unos días después, siguiendo el mismo estilo, otro vídeo trataba de perjudicar la imagen de Casado destacando sus vínculos con el expresidente José María Aznar y otros ex mandatarios como Ignacio González, Cristina Cifuentes o Esperanza Aguirre. Fuentes de ambas candidaturas han negado siempre tener algo que ver con la elaboración de esta propaganda.

Pese a la agresividad de los candidatos en el último tramo de la campaña, ninguno de los dos ha dejado de hacer apelaciones a la integración siempre y cuando, claro está, el integrado fuera el rival y el autor de la oferta siguiera manteniendo el liderazgo de su candidatura. Una vez comprobado que la lista unitaria era una empresa imposible antes del congreso, la expectación se cierne ahora en qué ocurrirá después, si habrá posibilidades de integrar al perdedor o si la nueva era post Rajoy se abrirá con un ajuste de cuentas.

“Soraya Sáenz de Santamaría tiene todo mi respeto y haremos que se sume a esta integración de las cinco candidaturas que ya hemos sido capaces de entendernos”, aseguró Casado el lunes en un desayuno informativo organizado por el Fórum Europa, refiriéndose a los candidatos que perdieron en la primera votación y que él ha incorporado a su campaña. “Aquí no es lo mismo ganar que perder y tengo la legitimidad”, ha advertido Santamaría en alusión al ‘mandato’ de los afiliados cuando le han preguntado si estaría dispuesta a que fuera Casado el presidente y ella secretaria general. Además, ha advertido de que para ella sería más fácil “integrar” porque no se ha metido “con nadie” en esta campaña, cuando su rival sí lo ha hecho.

La guerra de nervios es de tal calibre que ha habido un momento, este jueves, en el que se aseguraba en el entorno de Casado que la victoria estaba atada y se sugería que Sáenz de Santamaría estaba pensando en retirarse. Desde el equipo de la candidata lo han negado tajantemente y han tachado la noticia de “intoxicación”. El director de campaña de la exvicepresidenta daba incluso una cifra en un mensaje que ha enviado en Twitter. José Luis Ayllón ha asegurado que cuentan ya con el 63 % de los apoyos y siguen “subiendo”. La candidatura del vicesecretario general reitea que espera contar con cerca de 2.100 de los 3.082 delegados que votan en el congreso. Como las cifras no cuadran, habrá que esperar a la votación para saber qué hay de cierto en las que baraja cada una de las partes.

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