Guerra de nervios en el PP y caos organizativo de cara al congreso del fin de semana

A medida que se acerca el 20 de julio, fecha en la que comenzará el congreso extraordinario del PP para elegir al sucesor de Mariano Rajoy, aumentan los nervios en un partido en el que, a día de hoy, el resultado del cónclave es todo un misterio. Nadie se atreve a pronosticar cuál de los dos candidatos al liderazgo, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, puede ser el vencedor. Pero, entretanto, hay un runrún subterráneo de críticas hacia la organización del congreso que también amenaza con empañar la cita.

La última surge de la circular que se ha dirigido a los compromisarios, los delegados que tendrán que votar al ganador, y que denota ciertas carencias en comparación con otros congresos del PP. En esa circular se explica que la rápida convocatoria del congreso limitó las opciones de celebración al Hotel Auditórium de Madrid, que para los 3.082 compromisarios ofrece un Auditorio de 2.000 plazas y una sala anexa para cuando se complete el aforo del plenario. “Este -dice la circular- es el motivo por el que no se han dispuesto invitaciones para las organizaciones territoriales, al margen de las meramente institucionales dirigidas por la Comisión Organizadora”.

Además, a diferencia de otros congresos, “en esta ocasión no habrá delimitación de zonas regionales en el Plenario, por lo que no habrá posibilidad de reservas y el acceso de compromisarios al Plenario se cerrará cuando se complete el aforo”. Por todo ellos, concluye la circular, “desde la Comisión Organizadora se recomienda a los compromisarios que planifiquen sus llegadas al congreso, teniendo en cuanta los horarios conocidos de inicio de las sesiones plenarias”. A modo de despedida, el texto incluye esta petición de disculpas: “Lamentamos una vez más estas dificultades y agradecemos de antemano vuestra comprensión”.

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