Trump desata un huracán político en EEUU tras mostrar su debilidad ante Putin

Republicanos y demócratas coinciden en señalar la "extraña" actitud del presidente y sus "vergonzosas" palabras contra el servicio secreto

La defensa que hizo el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la rueda de prensa con su homólogo ruso, Vladimir Putin, de la postura rusa negando cualquier injerencia en las elecciones presidenciales de 2016 y criticando a los servicios secretos estadounidenses ha desatado una tormenta política en Estados Unidos con críticas de pesos pesados republicanos, incluso de los considerados cercanos a Trump, que consideran que adoptó un papel “extraño” durante la reunión. 

Trump ha afirmado en la rueda de prensa tras las reuniones mantenidas con Putin que no ve “ninguna razón” para creer que hubo injerencia. “El presidente Putin me ha dicho que no ha sido Rusia y yo no veo ninguna razón para que lo haya sido”, ha apuntado.

Oportunidad perdida del presidente Trump para que Rusia rindiera cuentas por la injerencia de 2016 y para trasladar una seria advertencia para futuras elecciones. Esta respuesta del presidente Trump será considerada por Rusia como una señal de debilidad y creará muchos más problemas que los que resuelva”, ha afirmado en Twitter el senador Lindsey Graham, miembro de la Comisión de Servicios Armados del Senado.

Uno de los senadores más cercanos a Trump, Orrin Hatch, ha subrayado que ya está probada la intervención rusa en las elecciones. “Rusia interfirió en las elecciones de 2016. Los servicios secretos están de acuerdo en esto. Desde el presidente para abajo todos debemos hacer lo que podamos para proteger nuestra democracia asegurándonos de que las elecciones futuras no sufran la influencia o interferencia extranjera, diga lo que diga Vladimir Putin o cualquier otro agente extranjero”, ha argumentado.

Otro senador republicano, Jeff Flake, ha calificado de “vergonzosas” las palabras de Trump. “Nunca creí que vería un día en el que nuestro presidente se presentara junto al presidente ruso y culpara a Estados Unidos por una agresión rusa. Es una vergüenza”, ha apuntado Flake también en Twitter.

La oposición demócrata también ha arremetido contra Trump por “fortalecer a nuestros adversarios y debilitar nuestras defensas y las de nuestros aliados”, en palabras del portavoz demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

“Que el presidente de Estados Unidos se haya puesto del lado del presidente Putin y en contra de las fuerzas de seguridad estadounidenses, de las autoridades de la Defensa estadounidense y de las agencias de inteligencia estadounidenses es irreflexivo, peligroso y débil. El presidente se está poniendo por encima de nuestro país”, ha afirmado Schumer en un hilo en Twitter.

También el portavoz demócrata en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, ha cargado contra Trump y sus comentarios que, considera, dan “luz verde” a Putin para interferir en las ‘midterm’, las elecciones estadounidenses de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre.

Una fuentes directamente implicada en la reunión de Helsinki y citada por la cadena CNN ha explicado que “este no era el plan”. La idea era que Trump fuera agresivo con Putin en lo que respecta a la injerencia rusa en las elecciones y que en la rueda de prensa el mandatario estadounidense hiciera lo que en otras ocasiones, “pivotar”. “Este no era el plan”, ha insistido la fuente.

Ese respaldo de Trump a Putin le ha valido también al presidente estadounidense las críticas de dos exdirectores de la CIA, Michael Hayden (2006-2009) y John Brennan (2013-2017), y la del jefe de la Cámara de los Representantes, el republicano Paul Ryan.

Asimismo, el director nacional de Inteligencia, Dan Coats, reivindicó en un comunicado el trabajo de las agencias de espionaje, y reiteró su convicción de que el Kremlin interfirió en los comicios y que continúa intentado socavar la democracia del país.

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Poco después de ver que el encuentro con Putin había desatado tantas críticas en EEUU, el presidente se vio obligado a a expresar su “gran confianza” en los servicios de inteligencia del país, aunque el mal ya estaba hecho. 

“Como he dicho hoy y muchas veces anteriormente: ‘Tengo una GRAN confianza en MI gente de inteligencia’. Sin embargo, también me doy cuenta de que para poder construir un futuro más brillante, no podemos centrarnos exclusivamente en el pasado”, sostuvo el mandatario en un mensaje publicado en su cuenta personal de Twitter.

Trump defendió, además, en su tuit que, al tratarse de “las dos mayores potencias nucleares”, Washington y Moscú deben llevarse “bien”.

Sin embargo, mientras intentaba defenderse, dio la casualidad de que se produjo la detención de una ciudadana rusa que supuestamente actuaba como agente ilegal del Kremlin en Washington.

La coincidencia de tiempos, como ocurrió el viernes pasado, hizo que instantes después de que Trump y Putin comparecieran juntos, el Departamento de Justicia anunciara la detención e imputación de la presunta agente, Mariia Butina.

Según el relato de la acusación, Butina se encontraba en el país con una visa de estudiante, pero realmente trabajaba para un alto funcionario del Kremlin sin haberlo notificado correctamente, lo que constituiría un delito de conspiración que puede conllevar una condena de hasta cinco años de prisión.

Butina había establecido lazos con personas, políticos y organizaciones estadounidenses en el país, entre ellas la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA), el principal grupo de presión de los derechos de posesión de armas y uno de los más importantes en la política del Partido Republicano, según documentos judiciales.

Pero no fue el único problema al que se enfrentó Trump en Helsinki. Allí, un periodista fue retirado a la fuerza de la rueda de prensa de Trump y Putin.

El periodista y activista Sam Husseini que se identificó como reportero de la revista ‘The Nation’, se sentó el bando de la prensa estadounidense y sacó un cartel que decía “Nuclear Weapons Ban Treaty” (Tratado de prohibición de armas nucleares).

Putin le comunicó a su homólogo estadounidense la disposición de Moscú a prorrogar el tratado Nuevo START (o START III) para reducir sus respectivos arsenales nucleares, que expira en 2021.

Putin señaló que Rusia no cree que Estados Unidos haya cumplido completamente con ese acuerdo, “pero esto es algo para que decidan los expertos”.

Moscú ha criticado en repetidas ocasiones el despliegue de sistemas de misiles estadounidenses en Europa del este, y Washington ha denunciado las supuestas violaciones rusas del Tratado INF, suscrito en 1987 por la Unión Soviética y Estados Unidos, que eliminó todos los misiles nucleares y convencionales de rango corto y medio.

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