JxCat ve posible la ‘restitución’ de Puigdemont como ‘president’ si es extraditado por malversación

Junts per Catalunya retoma el eje de su campaña para las elecciones autonómicas de diciembre de 2017: la restitución de Carles Puigdemont como ‘presidente legítimo’ de la Generalitat de Cataluña. El regreso a la jefatura del Govern del ‘máximo responsable’ de los acontecimientos que condujeron a la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre era inviable mientras se le mantuviera procesado por rebelión y pendiente de ingreso en prisión provisional, dos circunstancias que llevan aparejada la automática inhabilitación para ejercer cargo público. Pero, una vez que la justicia alemana ha dicho que no se le puede extraditar por ese delito, la situación podría dar un vuelco que el independentismo está dispuesto a aprovechar.

El portavoz de JxCat en el Parlament, Albert Batet, lo ha admitido desde Alemania, hasta donde ha viajado con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, la consellera de la Presidencia, Elsa Artadi, y el vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa, para mantener un encuentro con Puigdemont, horas antes de la presentación de la Crida Nacional, el nuevo movimiento independentista impulsado por el expresidente para recuperar protagonismo e influencia en el panorama político catalán, donde Torra le come terreno desde que se puso al frente del Ejecutivo autonómico.

En declaraciones a TV3, Batet ha destacado que la decisión de la justicia alemana de aceptar extraditar a Puigdemont por malversación pero no por rebelión “abre un escenario posible de restitución”, ya que “caen las causas de rebelión, sedición y desórdenes públicos” y se “pone en evidencia que habría que dejar en libertad de forma inmediata a todos los presos políticos porque no hay causa”. “Se abre un nuevo escenario de restitución, que es un compromiso esencial de JxCat”, ha asegurado.

Entretanto, Puigdemont, Torra y el presidente del grupo de Junts per Catalunya Jordi Sànchez, en prisión preventiva, han apadrinado la Crida Nacional, una de cuyas características básicas será la transversalidad. Eso quiere decir que su objetivo es aglutinar el voto independentista, tanto el del PDeCAT -la antigua Convergencia está al borde de la extinción- como el de JxCat, la formación germen de la Crida, y sobre todo el de ERC, principal rival en las encuestas de los posconvergentes.

Se trata de crear una plataforma ‘de actuación única y conjunta’, idea que no convence en absoluto a algunos de los potenciales socios. Es el caso de ERC cuya portavoz, Marta Vilalta, ha afirmado que “cada formación debe crecer en su espacio para poder sumar después” y ha explicado que confía en que este proyecto recomponga el espacio político de centro-derecha que cree en la independencia. Vilalta ha marcado la distancia entre la Esquerra, que como su propio nombre indica es un partido de izquierdas, y los herederos de aquella Convergència de Jordi Pujol y Artur Mas que tradicionalmente ha sido un partido conservador, por mucho que con los sucesivos cambios de nombre a medida que iba adoptando los principios independentistas haya pretendido enmascarar su ideología.

El pasado sábado, en una reunión en un hotel Barcelona antes de la manifestación independentista, Puigdemont -por videoconferencia-, Sànchez -a través de una carta de prisión- y Torra comunicaron a la mayoría de miembros de la candidatura de Junts per Catalunya la intención de poner en marcha este movimiento. Puigdemont recordó que esta idea transversal ya nació con los junteros, la lista que se formó para las elecciones del 21-D, pero ahora debe ir más allá del grupo parlamentario, aunque en ningún caso se habló de la forma que debe tomar ni qué funcionamiento tendrá.

El PDeCAT, a una semana vista de su congreso para redefinirse, ha registrado como partido político a Junts per Catalunya (JxCat), que el partido heredero de CDC usará como marca para las municipales del próximo mayo. La dirección liderada por Marta Pascal apuesta por sumar con JxCat y así lo expone en la propuesta de ponencias que ha presentado para someter a debate en el cónclave, aunque sin concretar cómo se llevaría a cabo. Sectores críticos de ese partido apuestan porque esa confluencia se realice a través de un órgano de coordinación presidido por Carles Puigdemont donde esté representado el Govern, el grupo parlamentario y la dirección de la formación, y que sirva para coordinar la estrategia política.