Francia, campeona

Los de Deschamps, rentabilizando su pegada, conquistan en Moscú su segunda estrella en una final en la que hubo más goles que juego

Francia partía como favorita en una final en la que los galos optaban a su segunda estrella tras haber conseguido la primera en 1998 en ‘su’ Mundial y haberse quedado a las puertas de otra por culpa de los penaltis en 2006. Croacia, precisamente apeada por los franceses del Mundial del 98, disputaba su primera final mundialista. Al margen de la disputa por el cetro mundial de selecciones, sobre el césped había tres serios aspirantes a competir con Cristiano Ronaldo por el Balón de Oro de 2018: Griezmann, Mbappé y Modric.

Y después de un sorprendente inicio en el que aunque sin ocasiones claras, Croacia contra pronóstico había comenzado el partido llevando la iniciativa, uno de ellos iba a comenzar a hacer méritos por acercarse al galardón, aunque lo hizo ‘inventándose’ una falta que el argentino Pitana no debió señalar, y a continuación ejecutando una falta que Mandzukic convirtió en un autogol de cabeza. Con otro DNI a lo mejor su gesto podría hasta penalizarle en la decisión de France Football, pero seguro que la revista no lo apuntará en su contra.

El caso es que Francia, sin haber hecho nada, se encontraba con su primer gol con un autogol que había llegado por una falta inexistente. En los minutos siguientes, poco cambió el decorado. Y Croacia, dominando y sin crear ocasiones, empató en la primera clara que tuvo, al filo de la primera media hora. También a balón parado. Con una jugada ensayada, sacada por Modric en la parte central del ataque balcánico y en la que cabeceó Vrsaljko desde la parte derecha, Vida tocó de cabeza en la parte central del borde del área y Perisic anotó de un tiro cruzado que pegó ligeramente en Varane, llegaba el empate.

Dos ocasiones claras, una por bando, y dos goles. Las dos a balón parado. Y a la tercera, el tercer gol. Con VAR de por medio. No había recurrido a él el colegiado argentino, o tampoco le habían requerido desde la sala de visionado sus ayudantes. Pero a la salida de un córner, Perisic cortó un centro con su brazo izquierdo, de lo que se percataron pronto sus rivales. Cuando Pitana se encaminaba hacia la banda, parecía inevitable que acabaría señalizando el penalti.

Griezmann engañó a Subasic, acercó a Francia al título y dio otro pasito a su anhelado Balón de Oro. No había hecho mucho en la final, pero sí había salido más ‘en los papeles’ que sus compañeros. Y eso, después de haber participado en cinco de los goles anteriores de su selección anteriores a la final ya que había marcado tres y había dado dos asistencias.

Hasta el descanso sí se animó la final, porque Croacia dio un paso hacia adelante. Rebic, que no acertó a rematar un buen centro desde la izquierda, Lovren, con una volea taponada por Varane, y Vida y Perisic, que no llegaron por muy poco al remate en posiciones francas, materializaron en ocasiones el dominio croata hasta el intermedio, al que el favorito había sacado mucho partido a dos acciones puntuales y muy afortunadas.

El segundo período se presumía más atractivo que el primero. Con Croacia arriesgando tanto o más como en los últimos minutos del primer parcial y adelantando líneas y Francia tocando a rebato tratando de aprovechar la velocidad de Mbappé y Griezmann, se esperaba que se multiplicasen las opciones de peligro. Y se cumplieron las previsiones.

Porque Croacia salió decidida a arriesgar e inquietó a Lloris desde el pitido con el que el árbitro argentino decretó la reanudación. Y Francia lo aprovechó para destrozar a su rival al contragolpe. Los croatas demostraron que pese al talento de su centro del campo no tienen tanto gol como su rival. Y el paso de los minutos, además fue poco a poco haciendo mella en un equipo que había jugado tres prórrogas en el campeonato.

Francia, en su papel, machacó a su rival con su velocidad. Mbappé perdonó a la primera ante Subasic en el minuto 52 al estrellar su remate en el cuerpo del guardameta croata, pero tras su segunda diagonal, Pogba aprovechó un balón suelto en área croata para certificar el tercer gol. El delantero del PSG, con un tiro desde la frontal del área, ampliaba la renta francesa y establecía un 4-1 exagerado y que suponía demasiado premio para Francia y excesivo castigo para Croacia. Y le daba algún punto extra en la carrera por el ‘balón dorado’.

La sombra de una goleada histórica planeaba sobre el Luzhnikí, pero un exceso de confianza de Lloris, que hizo ‘la de Karius’ con Benzema en la final de Kiev, en su caso al tratar de regatear a Mandzukic, iba a reactivar una final que parecía muerta. Pero a Croacia no le quedaba aliento. Lo intentó durante en los momentos inmediatamente posteriores al 4-2, pero pronto se cercioró de que se trataba de un imposible. Francia, ‘cantadas’ aparte, era bastante sobria cuando se trataba de echar el candado a su portería.