España debe aceptar la extradición de Puigdemont

La decisión de la Justicia alemana de extraditar a España a Puigdemont por el delito de ‘malversación’ debe ser aceptada como tal y de manera inmediata tanto por el Gobierno de España como por el juez Llarena para que el ex presidente catalán entre en prisión preventiva y pueda ser juzgado por dicho delito de malversación lo que le acarreará una condena de 12 años de prisión.

Y todo ello y al margen de que dicha extradición acordada en Alemania excluya el delito de la rebelión como lo pretendía la Justicia española. Y de los efectos colaterales que la decisión germana pudiera tener para el resto de procesados en el golpe de estado catalán de 27-O y hoy en prisión preventiva. Lo que en ningún caso afectará a los juicios que se acercan por los delitos por rebelión, malversación y desobediencia.

Incluso y siguiendo la senda marcada por la jueza Carmen Lamela en la Audiencia Nacional la Fiscalía española podría rebajar, durante la vista del juicio del Tribunal Supremo, el delito de rebelión al de la sedición, que incluye penas de hasta 15 años de prisión, mas los años que les corresponda por la malversación y la desobediencia. Un juicio este que podría celebrarse antes del de Puigdemont.

Además el Tribunal Supremo podría, una que Puigdemont cumpla la condena por malversación, volver a procesarlo por los delitos de la rebelión (o sedición) y desobediencia si Puigdemont, después de cumplir su condena de malversación, se queda durante un mes en España. De lo contrario tendría que volver a marcharse tras haber cumplido una severa condena de 12 años de cárcel.

Por todo ello el Gobierno de España y el juez Llarena deben aceptar la inmediata extradición de Puigdemont por malversación, lo que incluye la prisión preventiva inmediata por claro riesgo de fuga hasta que se celebre su juicio y luego tendrá que cumplir la condena pertinente y que seguramente alcanzaría los 12 de prisión.

Y a no olvidar que con el inmediato traslado de Puigdemont a España y su ingreso en prisión preventiva se pone fin al aparato de propaganda del golpismo tanto en Europa como en la escena internacional, o sea y como dice el dicho popular: ‘pájaro que vuela a la cazuela’. Pablo Sebastián