May insta a cerrar filas en torno al Brexit con su autoridad puesta en entredicho

Una parte del Partido Conservador podría preparar una rebelión contra la primera ministra, que este lunes fue abucheada en el Parlamento

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, está viviendo quizás los peores días desde que llegó a Downing Street, donde se ha instalado el caos, con un Gobierno totalmente roto. Cada vez son más los que dudan de que May sea la persona ideal para llevar las riendas de un Estado que va contrarreloj para salir de la Unión Europea, con una autoridad que se tambalea desde hace meses y que ha quedado muy tocada tras la dimisión de los titulares de Exteriores, Boris Johnson, y para la salida británica de la Unión Europea (UE), David Davis.

Este martes, May reunió a su nuevo gabinete para intentar retomar las riendas de su Gobierno y del Brexit, después de 48 horas de pesadilla en las que incluso ha tenido que vivir como el Parlamento británico le regalaba una sonora pitada, con abucheos e incluso risas de algunos diputados que se toman ya a cachondeo la figura de la primera ministra.

En el vídeo se puede ver como los diputados de la oposición se ríen de May mientras ésta rinde homenaje a Boris Johnson, del que destacó su “pasión” por promover una Gran Bretaña global en el mundo. El nivel de ruido en la Cámara fue tal que incluso obligó a intervenir al portavoz de la Cámara.

Theresa May, dijo este martes que ha mantenido una reunión “productiva” con su nuevo equipo de ministros. “Una reunión productiva del gabinete esta mañana, con miras a una semana ocupada”, escribió la líder conservadora en su cuenta de Twitter, junto con una imagen de los sonrientes ministros alrededor de la mesa de reuniones en su residencia de Downing Street.

El caso es que May se dirigió a su equipo de ministros este martes tras verse un día antes con el grupo conservador, que podría desafiar a May con unas elecciones internas si consigue 48 diputados para hacerlo (el 15% de los 316 ‘tories’ en Westminster). El presidente del llamado comité 1922, Graham Grady, que ejerce de portavoz de la bancada conservadora, dijo sin embargo este lunes que de momento no ha recibido ese número de peticiones, pero ya no se descarta ninguna posibilidad. De hecho, los partidarios del Brexit duro sueñan desde hace tiempo con poner al frente del Gobierno a alguien con sus mismas ideas que cierre de golpe la puerta a Bruselas, aunque algunos pesos pesados han descartado esa opción, al menos por ahora.

Aunque las dimisiones entre el domingo y el lunes abrieron una crisis de Gobierno, May ha acabado rodeada ahora de colaboradores en principio más fieles, especialmente Jeremy Hunt, titular del Foreign Office, más europeísta que Johnson y hombre de partido.

En el puesto de Davis, la dirigente ‘tory’ ha situado a Raab, que, aunque es partidario de un Brexit duro y del ala derecha de los ‘tories’, se supone que accede al Ejecutivo habiendo aceptado el plan de futura relación bilateral con la UE acordado por los ministros el pasado viernes.

Ese plan, supuestamente consensuado en la residencia campestre oficial de Chequers, fue el que motivó la marcha de Davis y Johnson, al proponer la eventual creación de un mercado común de bienes entre el Reino Unido y el bloque europeo con cierta armonización normativa y aduanera -anatema para los defensores de un Brexit duro-.

A pesar de las turbulencias de los últimos días, un portavoz del ministerio del Brexit, ahora dirigido por Dominic Raab, confirmó que el Gobierno tiene intención de publicar el jueves el esperado Libro Blanco con su plan de relación bilateral con la UE para después del abandono del bloque.  Este Libro Blanco, que Bruselas deberá analizar, contendrá, entre otras cosas, la propuesta acordada el pasado viernes por el Gobierno en la residencia oficial de Chequers, que provocó la dimisión de los dos ministros. El plan contempla la creación de un mercado común de bienes británico-comunitario con una armonización regulatoria y aduanera, y un “marco de movilidad para los ciudadanos comunitarios”, todo ello anatema para los partidarios de un Brexit duro.

Londres y Bruselas deben acordar las condiciones de salida del bloque y diseñar el marco de la futura relación comercial bilateral antes de que se agote el plazo que marca el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que concluye el 29 de marzo de 2019.

Para entonces, la incógnita estará en saber si May seguirá al frente del Gobierno o habrá perdido toda la poca confianza que le queda.

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