La dimisión del ministro británico para el Brexit, David Davis, abre una brecha en el Gobierno

May nombra para sucederle a Dominic Raab, también partidario de un Brexit duro, después de aprobarse un plan para crear un mercado común de bienes con la Unión Europea

La primera ministra británica, Theresa May, ha nombrado a Dominic Raab como nuevo ministro para el Brexit, tras la dimisión el domingo de David Davis por estar en desacuerdo con la estrategia gubernamental, lo que ha provocado una profunda brecha en el Gobierno británico a tan solo ocho meses de la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Raab, hasta ahora secretario de Estado en diferentes ministerios, encabezará las negociaciones con Bruselas hasta que llegue el Brexit.

El político de 44 años, del bando favorable a un Brexit duro o ruptura total con los Veintisiete, sustituye a Davis, que ha dejado el cargo por “una cuestión de principio” al discrepar con el plan de futura relación bilateral británico-comunitaria acordado el viernes por el Gobierno en la residencia oficial campestre de Chequers.

Nacido el 25 de febrero de 1974, Raab, antiguo abogado, ganó su escaño en la Cámara de los Comunes en las elecciones de 2010, tras lo cual ocupó secretarías de Estado en el ministerio de Justicia y, desde enero de 2018, en el de Vivienda, Comunidades y Gobierno local. Aunque su perfil no es muy conocido, lo que puede favorecerle en el nuevo cargo, en el pasado se ha pronunciado a favor de un Brexit duro y en contra de la inmigración.

La dimisión de Davis ha abierto una crisis en el Gobierno británico y varios diputados conservadores así como la oposición laborista han pedido la dimisión de la primera ministra, Theresa May.

En una misiva, Davis expresa su disconformidad con la propuesta de futura relación bilateral con el bloque comunitario acordada por el gabinete de ministros el pasado viernes, que contempla la creación de un mercado común de bienes, lo que fue muy criticado por los diputados conservadores partidarios de un Brexit radical.

En su carta, el dimisionario argumenta que la armonización normativa y aduanera que requeriría la creación de ese área de libre comercio de bienes entre este país y la UE “haría que el control del Parlamento británico fuera más ilusorio que real“.

La equivalencia regulatoria “entregaría el control de buena parte de nuestra economía a la UE y ciertamente no nos devuelve el control sobre nuestras leyes en un sentido auténtico”, señala.

“Tampoco estoy convencido de que nuestro enfoque negociador no vaya a llevarnos a más demandas de concesiones” por parte de Bruselas, prosigue Davis.

El hasta ahora ministro dice a May que, esté él equivocado o no, “el interés nacional requiere un ministro” del Brexit que sea un “creyente entusiasta” en la estrategia de la primera ministra y no “un recluta reticente”.

May, en desacuerdo

En su respuesta, May subraya que no coincide “con la descripción” que hace del plan acordado el 6 de julio y lamenta que haya decidido dejar el Gobierno “después de todos los progresos hechos” y “a ocho meses de la fecha en que el Reino Unido deje la UE”, el 29 de marzo de 2019.

May defiende la propuesta de futura relación “precisa, responsable y creíble” consensuada en Chequers y asegura que cumple con las pautas del Brexit incluidas en el manifiesto conservador de dejar el mercado único y la unión aduanera pero forjando una “asociación especial” con el bloque comunitario.

Varios diputados ‘tories’ del ala dura han alabado la decisión de Davis, entre ellos Peter Bone, que dijo en Twitter que “ha hecho lo correcto, una decisión valiente y de principios”.

“Una noticia fantástica. Bien hecho David Davis por tener los principios y el coraje de dimitir. Me quito el sombrero. Tenemos que asegurarnos de que esto cambia ahora el curso del Brexit”, tuiteó a su vez la parlamentaria Andrea Jenkyns.

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, afirmó que la marcha de Davis significa que May “no tiene autoridad” y es “incapaz de ejecutar el Brexit, y subrayó que si se aferra al cargo lo hará “por su interés pero no por el del país”.

La diputada laborista Seema Malhotra, miembro de la comisión del Brexit en la Cámara de los Comunes, se preguntó si no podría haber un “efecto dominó”: “¿no sería concebible que May se fuera en unos días o semanas, que los ‘tories’ se sumieran en el caos y se convocaran unas elecciones generales?”.

La dimisión de Davis, que accedió al cargo tras el triunfo del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016, se produce tras un fin de semana de conjeturas sobre la unidad del Gobierno después de que los diputados llegaran el viernes “in extremis” a ese consenso sobre la futura relación bilateral.

La propuesta acordada en Chequers (sur inglés), que aún debía ser estudiada por la UE, no gustó en absoluto, aunque finalmente la aceptaron, a la poderosa minoría de ministros pro-Brexit duro, entre ellos Davis y el titular de Exteriores, Boris Johnson.

La marcha de Davis es un duro golpe para Theresa May, que pierde a su negociador con Bruselas, y se produce antes de que este lunes la jefa del Gobierno comparezca ante el grupo parlamentario conservador para convencerle del nuevo plan de relación con la UE.

La líder conservadora comparecerá por la tarde en la Cámara de los Comunes y posteriormente ante el grupo parlamentario ‘tory’ para defender sus planes de futura relación con el bloque europeo, que todavía no se han remitido oficialmente a Bruselas.

May planea remitir el próximo jueves a la UE un Libro Blanco con este plan y otros detalles de la postura británica sobre la futura relación con el bloque europeo, que se aplicaría al término del periodo de transición de 21 meses posterior al Brexit, previsto para el 29 de marzo de 2019.