Sánchez deberá decir a Torra que la política no cabe cuando hay delincuentes en rebelión

Pedro Sánchez se equivocará si en su encuentro con Quim Torra prioriza la vía del ‘diálogo sin condiciones’ y no llama golpistas y delincuentes a los autores del golpe de Estado del 27-O para dejar claro que donde no hay respeto a la ley y al orden constitucional no cabe la política sino la aplicación implacable de la Justicia y de la Constitución.

Y si este lunes Sánchez consiente separar ante Quim Torra una cosa de la otra, como si el golpismo del 27-O nunca hubiera existido en Cataluña, habrá cometido un serio error, porque los secesionistas no tienen arreglo. Y al final Sánchez no tendrá más remedio que volver a aplicar el artículo 155 en Cataluña y puede que con mayor contundencia que Rajoy. De lo contrario tendrá problemas con su ministro Josep Borrell en su Gobierno y el PSOE, empezando por Andalucía, se romperá. 

El gran fracaso político de Mariano Rajoy y de Soraya Sáenz de Santamaría fue la crisis de Cataluña que: despreciaron en sus inicios; no supieron frenar en las vísperas de la planificada rebelión organizada por una trama criminal; no se enfrentaron al golpe de Estado el día el 7 de septiembre de 2017 en el que se violó la Constitución, impidiendo con la aplicación ese mismo día del 155 el referéndum del 1-O y la declaración de independencia del 27-O.

Y una vez, y aunque tarde, se aplicó por fin el artículo 155 en Cataluña, y se destituyó el Gobierno y disolvió el Parlament, Rajoy se volvió a equivocar al convocar inmediatas elecciones catalanas el 21-D de 2017, sin previamente haber desactivado el golpe catalán e investigado sus apoyos financieros y mediáticos que fueron fundamentales. 

Naturalmente en la Moncloa se puede hablar de todo y que Torra podrá pedir la Luna, la liberación de los presos golpistas, la anulación de los procesos judiciales y el regreso de los prófugos. Como pedirá un nuevo referéndum de autodeterminación de la independencia de Cataluña con el argumento de que la crisis catalana solo es política, lo no es verdad. 

Y es ahí donde el Presidente de España debe exigir el respeto inapelable a la Constitución y la legalidad y recordar a Torra y a toda Cataluña que todos los presos del procés y sus compañeros prófugos son autores probados de graves delitos de rebelión, malversación y desobediencia. Y que por ello han sido procesados y están pendientes de juicio. Y deberá advertir a Torra que quien desde las instituciones catalanas o desde la sociedad civil pise la raya roja de la ley acabará en la cárcel y ante la Justicia. 

Y si Sánchez no dice eso con la mayor firmeza y claridad entonces habrá perdido, nada más comenzar su mandato, la confianza de la sociedad y serán los golpistas, desde la cárcel o desde Berlín quienes ahora lleven la iniciativa, como ya han empezado a ocurrir con el traslado de los presos del golpe a Cataluña, donde han convertido dos de sus cárceles en centros de coordinación de la rebelión y en santuarios del independentismo. 

Que se cuide Sánchez de poner paños calientes al cáncer del golpismo y separatismo catalán porque si entra en ese juego tiene todas las de perder y al final tendrá que actuar por la vía del enfrentamiento total si no quiere que la ruptura de la unidad de España y de su partido se conviertan en realidad. 

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