Científicos descubren un mecanismo que lleva a escoger alcohol antes que productos saludables

El 15 por ciento de las ratas continuaron eligiendo el alcohol, incluso cuando podían obtener otra recompensa, lo cual es una proporción similar al porcentaje de humanos con adicción al alcohol

Un estudio vincula los cambios moleculares en el cerebro con comportamientos que son centrales en la adicción, como elegir una droga por encima de las recompensas alternativas. Los científicos han desarrollado un método en el que las ratas aprenden a obtener una solución de alcohol presionando una palanca. Para poder captar mejor cómo la adicción hace que el individuo elija el alcohol sobre otras recompensas, los ofrecieron a las ratas una alternativa al agua endulzada con alcohol.

Cuando los animales podían elegir entre el alcohol y el agua endulzada, la mayoría dejaba de hacer un esfuerzo para obtener alcohol y eligió la solución endulzada. Pero el 15 por ciento de las ratas continuaron eligiendo el alcohol, incluso cuando podían obtener otra recompensa, lo cual es una proporción similar al porcentaje de humanos con adicción al alcohol.

El comportamiento de las ratas que eligieron el alcohol tiene varias similitudes con los criterios de diagnóstico que se utilizan para la adicción al alcohol en los seres humanos, por ejemplo, el uso continuo a pesar de las consecuencias negativas. Esto se demostró mediante la observación de que continuaron presionando la palanca para obtener alcohol, incluso si recibían una descarga eléctrica desagradable en la pata.

“Tenemos que entender que una característica central de la adicción es que sabes que te va a hacer daño, incluso puede matarte, y sin embargo algo funciona mal con el control motivacional y sigues haciéndolo”, explica Markus Heilig, profesor del Departamento de Medicina Clínica y Experimental y director del Centro de Neurociencia Social y Afectiva.

Para investigar el mecanismo detrás de los comportamientos similares a la adicción en las ratas, los investigadores midieron la expresión de cientos de genes en cinco áreas del cerebro. Las mayores diferencias que encontraron fueron en la amígdala, que es importante para las reacciones emocionales. En las ratas que eligieron el alcohol sobre el agua endulzada, se expresó un gen en particular a niveles mucho más bajos.

Este gen es el anteproyecto de la proteína GAT-3, una proteína de transporte (o “transportador”) que ayuda a mantener bajos los niveles de la sustancia inhibidora de la señal GABA alrededor de las células nerviosas. Este descubrimiento está en línea con estudios previos que identificaron cambios en la señalización de GABA en la amígdala a medida que las ratas desarrollaron dependencia del alcohol.

Mejoras en el tratamiento del alcoholismo

Los científicos investigaron el papel de la proteína de transporte reducida al eliminar GAT-3 en ratas que inicialmente preferían claramente el agua endulzada sobre el alcohol. Después de la caída, se presentó a las ratas una vez más para elegir entre el alcohol y el azúcar.

“Disminuir la expresión del transportador tuvo un efecto sorprendente en el comportamiento de estas ratas. Los animales que habían preferido el sabor dulce sobre el alcohol revirtieron sus preferencias y comenzaron a elegir el alcohol”, dice Eric Augier, investigador principal del proyecto.

En última instancia, la importancia de los hallazgos de animales como éste está determinada por el grado en que reflejan lo que sucede en los humanos. Para determinar si esto es así, el equipo de investigación colaboró con investigadores de la Universidad de Texas en Austin y analizó los niveles de GAT-3 en el tejido cerebral de humanos fallecidos. En individuos con adicción documentada al alcohol, los niveles de GAT-3 en la región de la amígdala fueron más bajos que en las personas control.

“Éste es uno de esos momentos relativamente raros donde encontramos un cambio interesante en nuestros modelos animales y hallamos el mismo cambio en los cerebros de los alcohólicos humanos –dice el coautor del estudio Dayne Mayfield, investigador del Centro Wagoner de Investigación de Adicciones y Alcoholismo de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos–. Es una muy buena indicación de que nuestro modelo animal es correcto. Y si nuestro modelo animal es correcto, podemos examinar la terapéutica con él y tener mayor confianza en los hallazgos”.

El descubrimiento tiene el potencial de ayudar a mejorar el tratamiento de la dependencia del alcohol. El baclofeno, un medicamento que se ha usado durante mucho tiempo para tratar el aumento de la tensión muscular en ciertos estados neurológicos, también se ha estudiado para el tratamiento de la dependencia del alcohol. Los resultados han sido prometedores, pero el mecanismo no está claro.

“Una de las cosas que hace baclofeno es suprimir la liberación de GABA. Actualmente, estamos trabajando con una compañía farmacéutica para tratar de desarrollar una molécula de segunda generación como candidata a los medicamentos para el alcoholismo que se dirige a esta vía de señalización”, dice Markus Heilig.