Feijóo, asustado y entre lágrimas, renuncia a presentar su candidatura para liderar el PP

Alberto Núñez Feijóo no será candidato a liderar el PP. El presidente de la Xunta ha proclamado entre lágrimas que su único pacto es con los gallegos. “Ser presidente de Galicia y esa es la mayor de mis ambiciones políticas. En 2016 yo pedí a los gallegos su confianza para cuatro años más. Me comprometí con ellos. Yo, sin haber completado mi compromiso, no puedo fallar a los gallegos porque sería también fallarme a mí mismo”, ha dicho tras una larga y farragosa introducción con la que no se sabía muy bien a dónde quería llegar. Más que nada porque Feijóo era el favorito para suceder a Mariano Rajoy y su renuncia es un vuelco inesperado en un proceso en el que ahora se abren todo tipo de posibilidades.

Feijóo ha reunido a su junta directiva para desvelar sus planes de futuro y la incredulidad con la que han sido recibidas sus palabras ha provocado que el dirigente gallego, una vez repuesto de la llantina y recuperado el resuello, haya exclamado: “Ya está, ya lo he dicho”.

El dirigente gallego ha pronunciado un discurso de unos quince minutos en el que más que nada ha tratado de justificarse con un tono lastimero con el que, lejos de infundir energías a sus seguidores, ha dado a entender que no le quedaba otra que renunciar a dar el salto a la política nacional. El por qué sólo lo conoce él, aunque el nombre de Feijóo ha aparecido vinculado al ‘narco’ Marcial Dorado con quien se fotografió en un barco generando una imagen que, a día de hoy, sigue careciendo de una explicación coherente y creíble. Que sea ese el motivo de su renuncia sólo lo saben él y los responsables del CNI que probablemente tengan mucha más información al respecto.

El caso es que el silencio de Feijóo durante los últimos días ha precipitado una avalancha de candidaturas con el consiguiente enfado de sectores del PP que deseaban preservar la unidad y evitar a toda costa la división y el enfrentamiento. Hay dos posibles candidatas a liderar el PP que habrán estado muy pendientes de las palabras de Feijóo y que ahora mismo están más cerca de sumarse a la carrera que hace unas horas. Son la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (y ex máxima responsable de los espías del CNI).

La primera presidirá este martes en Toledo la Junta Directiva regional del PP de Castilla-La Mancha con la intención de comunicar públicamente sus intenciones. La presentación de la candidatura de Feijóo, el aspirante que más posibilidades tenía entre todos los posibles, habría desactivado la candidatura de Cospedal. Su renuncia, la coloca de nuevo en la carrera, sobre todo porque es muy probable que también haya impulsado las aspiraciones de su eterna rival y enemiga, la exviepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Y resulta difícil de imaginar que Cospedal renuncie a medirse con ella.

La cita de Toledo tendrá lugar a las 11:00 horas en el Hotel Beatriz. En la actualidad, Cospedal es secretaria general del PP a nivel nacional y hace unos días, tras anunciar Mariano Rajoy su dimisión como presidente del partido, admitía que tenía que tomar una decisión sobre su futuro. Hasta el momento son cuatro los candidatos a suceder a Rajoy al frente del PP: el secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales, José Ramón García-Hernández; el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado; el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, y el expresidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana José Luis Bayo.

Feijóo se ha hecho esperar hasta el último momento después de que Casado y Margallo, el más joven y el más veterano de la lista, hayan aprovechado sus respectivas presentaciones para lanzarle pullas y recriminaciones por su pertinaz silencio.

“Yo sí quiero presidir el PP” ha dicho Pablo Casado en alusión a lo que ya suponía que era la intención del dirigente gallego. “No podemos seguir arrastrando los pies durante toda una semana para pensar quién quiere liderar un partido que es uno de los pilares fundamentales del sistema democrático español”, ha añadido frente a la entrada de la sede nacional del PP, donde ha anunciado que este martes presentará a su equipo, “en el que caben todos pero en el que hay espacio para mucha gente”. “Es demasiado tiempo para ver si la piscina tiene agua”, ha señalado Margallo en declaraciones a La Sexta cuando le han preguntado por la tardanza de Feijóo en aclarar sus planes de futuro. Es más, el exministro ha ido un paso más allá y ha vaticinado que el presidente de la Xunta “no se presentará”.

Hasta ahora se había especulado con la posibilidad de que Margallo, que lleva ya unos días recogiendo avales, sumara sus fuerzas a las de Feijóo para construir una candidatura potente que frenara las aspiraciones de la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, otro nombre que suena con fuerza para relevar a Rajoy. Pero este lunes el exjefe de la diplomacia española ha descartado esa alternativa. “Si se hubiese llegado a un acuerdo yo hubiese dado un paso atrás. Ahora hay mucha gente que se ha comprometido con mi candidatura, ya no me pertenece”, ha explicado. Cree que cuenta ya con los cien avales necesarios para ser precandidato, a la espera de confirmar que todos los que le han apoyado están al corriente del pago de la cuota. Ese es un requisito indispensable para que los militantes del PP puedan participar en el proceso. Y con la perspectiva de lo que ha ocurrido unas horas después en Galicia, se podría concluir que Margallo ya sabía que Feijóo no se iba a presentar.

“Esto no es la santa Iglesia Católica en que hay dogmas de fe y costumbres. Aquí hay problemas y distintas escuelas de pensamiento y lo que hay que hacer es confrontarlas. Lo contrario es lo que nos llevaría a la desaparición. Los partidos tradicionales en toda Europa y si me apura, en todo el mundo, han desparecido o están a punto de desaparecer por su incapacidad de adaptarse a los cambios”, ha considerado el exministro.

Sobre Casado ha opinado que será “un magnífico candidato” y ha bromeado al señalar que él -que tiene 73 años- no abusará “de la juventud ni de la inexperiencia” de sus adversarios. Lo cierto es que a Casado le ha surgido un asunto que puede complicar su carrera hacia  la presidencia del PP. La juez de Instrucción número 51 de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, ha solicitado al Congreso de los Diputados que acredite la condición de diputado de Casado. Se trata del paso previo a enviar, en su caso, a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo una posible investigación en relación al máster que cursó en 2008 en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC). Si se eleva la causa al Supremo, podría conllevar su citación en calidad de investigado / imputado si se decide no archivar el caso. La URJC es la que otorgó un título a Cristina Cifuentes sin que luego pudiera acreditar que la expresidenta madrileña había superado los preceptivos exámenes o siquiera asistido a clase.

En sus primeras declaraciones tras el anuncio de que quiere ser candidato, Casado ha hecho una velada alusión a la polémica del máster, que a su vez sembró dudas sobre algunos aspectos del currículum de Casado como el ‘posgrado en Harvard’ que resultó ser un curso de cuatro días en Aravaca. El aspirante a liderar el PP ha recordado ante los medios que él siempre dio la cara y ofreció la explicaciones que se le demandaban sin involucrar a terceros, por lo que se siente totalmente legitimado para “revitalizar lo que tiene que ser una opción ganadora”.

Después, en La Sexta, ha asegurado que está muy tranquilo. “Absoluta tranquilidad e insisto en que estamos hablando de un proceso interno y creo que la vara de medir debe ser para todos igual”, ha afirmado después de recordar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha “cambiado su currículum y “nadie le ha dado la menor importancia”.

La candidatura de Pablo Casado, cuyo destino político parecía vinculado a la Comunidad de Madrid, es vista como una posible “tercera vía” por la que han apostado algunos dentro del PP para no tener que decantarse por una de las opciones enfrentadas que, una vez descartado Feijóo, quedan prácticamente reducidas a Santamaría y Cospedal.

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