Casado y Margallo abren la carrera para suceder a Rajoy y empujan a Feijóo a desvelar su futuro

Pablo Casado y José Manuel García Margallo, el más joven y el más veterano de la lista de nombres que podrían relevar a Mariano Rajoy en el liderazgo del PP, han dado ya un paso al frente y han confirmado que presentarán su candidatura. Técnicamente hay cuatro precandidatos: los dos mencionados, el portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, José Ramón García Hernández, y el exlíder de Nuevas Generaciones, José Luis Bayo. Quien sigue guardando silencio es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Casado y Margallo no han dejado pasar la oportunidad de reprochárselo y él ha convocado una junta directiva del PP gallego a las 20.00 para poner fin al misterio.

“Yo sí quiero presidir el PP” ha dicho Pablo Casado dando a entender que ese no es el caso del dirigente gallego. “No podemos seguir arrastrando los pies durante toda una semana para pensar quién quiere liderar un partido que es uno de los pilares fundamentales del sistema democrático español”, ha añadido frente a la entrada de la sede nacional del PP, donde ha anunciado que este martes presentará a su equipo, “en el que caben todos pero en el que hay espacio para mucha gente”. “Es demasiado tiempo para ver si la piscina tiene agua”, ha señalado Margallo en declaraciones a La Sexta cuando le han preguntado por la tardanza de Feijóo en aclarar sus planes de futuro. Es más, el exministro ha ido un paso más allá y ha vaticinado que el presidente de la Xunta “no se presentará”.

Hasta ahora se había especulado con la posibilidad de que Margallo, que lleva ya unos días recogiendo avales, sumara sus fuerzas a las de Feijóo para construir una candidatura potente que frenara las aspiraciones de la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, otro nombre que suena con fuerza para relevar a Rajoy. Pero este lunes el exjefe de la diplomacia española ha descartado esa alternativa. “Si se hubiese llegado a un acuerdo yo hubiese dado un paso atrás. Ahora hay mucha gente que se ha comprometido con mi candidatura, ya no me pertenece”, ha explicado. Cree que cuenta ya con los cien avales necesarios para ser precandidato, a la espera de confirmar que todos los que le han apoyado están al corriente del pago de la cuota. Ese es un requisito indispensable para que los militantes del PP puedan participar en el proceso.

“Esto no es la santa Iglesia Católica en que hay dogmas de fe y costumbres. Aquí hay problemas y distintas escuelas de pensamiento y lo que hay que hacer es confrontarlas. Lo contrario es lo que nos llevaría a la desaparición. Los partidos tradicionales en toda Europa y si me apura, en todo el mundo, han desparecido o están a punto de desaparecer por su incapacidad de adaptarse a los cambios”, ha considerado el exministro.

Sobre Casado ha opinado que será “un magnífico candidato” y ha bromeado al señalar que él -que tiene 73 años- no abusará “de la juventud ni de la inexperiencia” de sus adversarios. Lo cierto es que a Casado le ha surgido un asunto que puede complicar su carrera hacia  la presidencia del PP. La juez de Instrucción número 51 de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, ha solicitado al Congreso de los Diputados que acredite la condición de diputado de Casado. Se trata del paso previo a enviar, en su caso, a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo una posible investigación en relación al máster que cursó en 2008 en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC). Si se eleva la causa al Supremo, podría conllevar su citación en calidad de investigado / imputado si se decide no archivar el caso. La URJC es la que otorgó un título a Cristina Cifuentes sin que luego pudiera acreditar que la expresidenta madrileña había superado los preceptivos exámenes o siquiera asistido a clase.

En sus primeras declaraciones tras el anuncio de que quiere ser candidato, Casado ha hecho una velada alusión a la polémica del máster, que a su vez sembró dudas sobre algunos aspectos del currículum de Casado como el ‘posgrado en Harvard’ que resultó ser un curso de cuatro días en Aravaca. El aspirante a liderar el PP ha recordado ante los medios que él siempre dio la cara y ofreció la explicaciones que se le demandaban sin involucrar a terceros, por lo que se siente totalmente legitimado para “revitalizar lo que tiene que ser una opción ganadora”.

Después, en La Sexta, ha asegurado que está muy tranquilo. “Absoluta tranquilidad e insisto en que estamos hablando de un proceso interno y creo que la vara de medir debe ser para todos igual”, ha afirmado después de recordar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha “cambiado su currículum y “nadie le ha dado la menor importancia”.

La candidatura de Pablo Casado, cuyo destino político parecía vinculado a la Comunidad de Madrid, es vista como una posible “tercera vía” por la que han apostado algunos dentro del PP para no tener que decantarse ni por Feijóo ni por Santamaría ni tampoco por la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien sin embargo está a un paso de salir de las quinielas. Cospedal despejará la incógnita de su futuro este martes, en Toledo, ante la junta directiva del PP de Castilla-La Mancha que ha convocado.

El obstinado silencio de Feijóo

En cuanto a Feijóo, no se ha dejado ver en ningún acto público ni durante el fin de semana ni este lunes. La última vez que tuvo agenda institucional, el pasado viernes, solo deslizó que el fin de semana sería para pensar y no dio más pinceladas de por donde iría su decisión, mientras que las primeras candidaturas para el Congreso se han ido conociendo a lo largo de esta jornada de lunes.

A sus 56 años de edad, tras haber sido padre hace poco más de un año, y después de haber logrado en 2016 la tercera mayoría absoluta consecutiva en Galicia, Feijóo aclarará en esa comparecencia si decide dar el salto a la política nacional en un momento complicado para el PP o si opta por agotar la legislatura en Galicia hasta 2020, compromiso que hasta hace unas semana expresaba continuamente y que despareció de sus últimas intervenciones públicas. Eso sí, preguntado en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal de su gobierno el pasado jueves, Feijóo enfatizó que lo que “más pesa” en su decisión es su responsabilidad institucional al frente de la institución gallega.

Previamente, a la salida de la junta directiva del PP nacional el pasado lunes 11, había afirmado que adoptaría su decisión con “responsabilidad”, dada su “doble condición” de militante del PP y mandatario autonómico.