El PP inicia un incierto proceso para elegir líder y Sánchez intenta sumar apoyos a sus políticas

El Partido Popular está viviendo un proceso inédito en el que por primera vez los militantes podrán participar de forma directa en la elección de su líder nacional, el sucesor de Mariano Rajoy, una posibilidad que genera muchas incertidumbres porque es la primera vez que la aplican los ‘populares’ y porque los precedentes en el otro gran partido que sí tiene una cierta tradición celebrando primarias, el PSOE, indican que los deseos del aparato no siempre coinciden con los de los afiliados y los de estos son casi siempre diferentes de las preferencias de los votantes.

El próximo presidente del PP será también el líder de la oposición en un momento especialmente delicado, en el que la fragmentación parlamentaria y la fragilidad del partido gobernante convierten al Congreso en el escenario principal del juego político. De ahí que el presidente, Pedro Sánchez, esté tratando de sumar apoyos que le permitan gobernar con una cierta holgura.

Sánchez es presidente gracias a 96 diputados cedidos por otros grupos parlamentarios que, sumados a sus 84, le permitieron ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pero esos 84 apoyos que tiene garantizados no son suficientes para impulsar iniciativas legislativas sin contar con ayuda externa y por eso ha iniciado contactos con las formaciones con las que tiene mayor afinidad. El objetivo es cerrar acuerdos en torno a medidas concretas  una vez constatado que algunas propuestas emblemáticas del PSOE como la derogación de los aspectos más “dañinos” de la reforma laboral no van a poder salir adelante si no es con el concurso de otros partidos.

En ese contexto se inscribe la reunión que mantuvieron el pasado jueves Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la Moncloa. Un día después, Iglesias hizo público un listado de medidas en las que ve posibilidades de confluir como la derogación del impuesto al sol, la reforma de la LAU para pinchar la burbuja del alquiler y la derogación de la Ley Mordaza. El jefe del Ejecutivo, por otra parte, confía en conseguir respaldo suficiente a sus medidas migratorias como la acogida el Aquarius, la retirada de las concertinas y la recuperación de la sanidad universal.

De todas formas, en el juego parlamentario será esencial quién lidere en el futuro al partido más poderoso del Congreso, el PP. A partir de este lunes y hasta el miércoles a las dos de la tarde, quienes quieran aspirar a la Presidencia del PP deben registrarse como precandidatos, acompañados por un mínimo de cien avales de militantes del partido. Hay varios nombres en liza con dos encabezando las quinielas, Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría, pero el silencio que guardan ambos incrementa la sensación de incertidumbre y de vértigo ante una experiencia desconocida.

La cuestión es si habrá una verdadera batalla democrática entre dos o más candidatos con posibilidades o acabará imperando la candidatura única que han pedido muchos dirigentes para evitar fracturas. Quienes apuestan por esa candidatura única de consenso argumentan que el partido no está en este momento para líos, porque acaba de perder el Gobierno y se tiene que reponer cuanto antes para preparar las elecciones de 2019.

A estos partidarios de la unidad, lo que podría traducirse por ‘cocinar’ la nueva dirección ‘popular’ en los despachos, se suman quienes recurren a la hemeroteca y recuerdan cómo Josep Borrell ganó a Joaquín Almunia las primarias del PSOE, a pesar de que este tenía al aparato a su favor y era el favorito. Y ese no fue el único caso que desbarató las previsiones en la historia de las primarias celebradas por partidos españoles. José Luis Rodríguez Zapatero se impuso contra todo pronóstico en un congreso abierto a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández. Después, Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón por muy estrecho margen en circunstancias similares y, finalmente, Pedro Sánchez pulverizó todas las previsiones acaparando el voto de la militancia para imponerse a la todopoderosa Susana Díaz.

Para evitar la sensación de que el partido pierde una oportunidad histórica para renovarse y democratizarse, hay quien apunta opción de consensuar una única candidatura una vez que se haya celebrado la primera fase -en la que los militantes eligen entre los precandidatos- y cuando queden, para pasar a la segunda, los dos más votados.

El procedimiento a seguir es el siguiente: el plazo de presentación de precandidaturas quedará abierto desde este lunes 18 de junio a las 12.00 horas hasta las 14.00 horas del 20 de junio. La comisión organizadora del cónclave, que preside el eurodiputado Luis de Grandes, proclamará a los precandidatos presentados el día 22 de junio. A partir de ese momento, comenzará la campaña electoral interna desde el 23 de junio al 4 de julio. Los afiliados podrán inscribirse para participar en la elección del presidente del PP hasta el 25 de junio y para participar como compromisario en el congreso dispondrán de plazo hasta el 29 de junio.

Todas las asambleas se celebrarán el jueves 5 de julio en las sedes del partido de toda España -desde las 09.30 hasta las 20.30 horas- y está previsto que haya dos urnas: una para la elección de candidatos (si hay más de una lista); y otra para elegir a los 2.612 compromisarios electos que participarán en el cónclave. Un total de 3.134 compromisarios acudirán al XIX congreso extraordinario fijado para los días 20 y 21 de julio. De esa cifra, 522 son miembros natos y 2.612 son electos, por lo que tendrán que ser elegidos por los afiliados en la votación que tendrá lugar el 5 de julio en toda España.

Los criterios de distribución de los compromisarios se mantienen iguales a los de los anteriores congresos del PP celebrados desde 1990, de forma que habrá seis compromisarios mínimo por provincia y las islas, Ceuta y Melilla tendrán como mínimo tres compromisarios. El resto de compromisarios se distribuirá otorgando un 75% según afiliación y un 25% por resultados electorales de las anteriores elecciones generales.

Por el momento solo un dirigente ha anunciado ya su intención de concurrir, el responsable de Relaciones Internacionales del PP, José Ramón García Hernández. Otros, como el exministro José Manuel García-Margallo y el expresidente balear José Ramón Bauzá, han reconocido que se lo están planteando y recogen avales. Aunque se podría pensar que lo hacen más con la intención de poder reforzar a otra candidatura de su gusto que con la de finalmente presentarse. Ese supuesto es bastante evidente en el caso del exministro Margallo, dispuesto a todo con tal de impedir el triunfo de su gran enemiga política, Sáenz de Santamaría. La exvicepresidenta se enfrenta a un amplio sector del partido abiertamente enfrentado con ella. Y es ahí donde se sitúa Margallo quien, según ha reconocido públicamente, quiere impedir a toda costa su ascenso al liderazgo.

De hecho, son solo dos los nombres que citan los ‘populares’ cuando piensan en una batalla real e igualada: Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría, que tienen ya poco tiempo para decidir si dan el paso. Como lo tiene también la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien hace unos días aseguraba estar pensándose su futuro. La impresión generalizada es que Cospedal no se presentará, aunque podría hacerlo si ve que lo hace Sáenz de Santamaría. No obstante, lo más probable es que se posicione del lado de Feijóo.

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