El Gobierno saca pecho por su rapidez y determinación a la hora de resolver las crisis de esta semana

La ministra de Educación y Portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha felicitado a su propio Ejecutivo por su “rapidez” y la “fuerza y determinación” del presidente a la hora de resolver las crisis de corrupción y humanitarias. Así lo ha dicho en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde, sin embargo, ha defendido la inocencia del ministro de Agricultura, pese a estar imputado, del que ha asegurado que se le levantarán esos cargos de los que “es inocente”.

“Se ha visto la fuerza y determinación del presidente a la hora de resolver las crisis de esta semana”, ha comentado Celaá, quien ha destacado que “además de la humanitaria”, se ha solventado “el relevo en cultura en 12 horas y José Girao está en el ministerio, que es lo relevante para este Gobierno”.

Por contra, la portavoz se ha resistido a calificar el caso del ministro de Agricultura como corrupción y ha insistido en que Luis Planas, imputado por un asunto de regadíos en Huelva, “no tiene ninguna cuenta pendiente con la justicia”. Por ello, ha asegurado que cuenta con la “plena confianza” del Ejecutivo y del presidente.

La razón que ha argumentado es que “es una persona y un ministro absolutamente de garantía, que ha trabajado siempre en el servicio público con excelentes resultados”.

“No ha ninguna hipótesis de trabajo” sobre la posibilidad de que siga imputado, ha advertido, porque “no tienen ninguna cuenta con la Justicia y podrán verlo”.

En este sentido, ha explicado que se trata de un asunto de los años 90 cuando Planas era consejero de la Junta de Andalucía y se cedió al Ayuntamiento de Almonte unos terrenos para que a su vez los utilizaran los agricultores. Estos eran quienes contaban con los “permisos para sacar agua” y quienes tenían la responsabilidad.

A su juicio, el ministro ya “ha dado todas las explicaciones” al juez y ha recordado que la propia fiscalía argumenta que “ni intervino, ni conocía los hechos”, razón por la que “sabemos que no se va a acusar a Planas”. 

Sobre la rapidez en cesar a Màxim Huerta como ministro de Cultura, ha señalado que “nos pone a la altura de las sociedades europeas que no se tardan meses o años en asumir responsabilidades, lo que es una buena noticia para la ciudadanía y es un ejercicio de pedagogía y transparencia”.

Ocho ministerios para salvar la crisis humanitaria

Celaá también ha felicitado a la vicepresidenta, Carmen Calvo, y a los ocho ministerios que están participado en coordinación para acoger en España a los migrantes que se encuentran en el Aquarius.

La portavoz ha destacado que se trata de “un asunto europeo y no español” y ha explicado que este domingo llegarán al puerto de Valencia antes de las 11:00h.

El protocolo de actuación, ha dicho, será el habitual que se utiliza en estos casos a nivel europeo. Es decir, que primero entrarán en el barco los servicios sanitarios para visar la salud de los 629 migrantes y  los primeros en salir serán las seis mujeres embarazadas y los 128 menores no acompañados.

Después se les tratará uno a uno para saber donde se acomodan y asegurarse sus necesidades básicas”, ha comentado, al tiempo que ha asegurado que no se van a acoger en España, si no que se seguirá el protocolo de la UE.

Eso sí, ha anunciado que España va a insistir en el próximo Consejo Europeo sobre el fenómeno de la migración para que se trate desde los países de origen y se ponga fin a estas tragedias.

También ha comentado que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha anunciado al Consejo de Ministros que va a pedir un informe a expertos para “remover las concertinas” de las fronteras de Ceuta y Melilla “sin perder nada de seguridad” y sin utilizar “métodos cruentos”.

“Europa tiene que ser consciente de que Ceuta y Melilla son fronteras comunitarias y hay que actuar en el origen.
Siempre vamos a primar los derechos humanos”, ha afirmado la portavoz.

En cuanto a si las dos medidas, la de acoger a los migrantes del Aquarius y quitar las concertinas, podría producir un efecto llamada, lo ha descartado porque “vivimos en una sociedad mediatizada y todos los países saben ya como están el resto. Senagal conoce como se vive en Europa y no hay tal efecto llamada”.

Para Celaá “es una cuestión de falta de democracia y recursos económicos” en los países de origen. “Las personas se arriesgan para poder vivir mejor”, ha argumentado.