El complicado viaje del Aquarius a España: olas de 4 metros, mareos y fruta podrida

La mayoría de inmigrantes tienen síntomas como fatiga, deshidratación, dolores musculares, de cabeza y mareos

El viaje del Aquarius a España se ha convertido en un tormento para los 630 inmigrantes, los cooperantes y la tripulación que van a bordo del ‘barco de la esperanza’ y de las otras dos embarcaciones que lo acompañan. Las olas y el mal tiempo están dificultando por momentos la travesía y los mareos son ya algo habitual y normal para unas personas que llevan muchísimas horas sin poder salir de un pequeño espacio. El minuto a minuto de los trabajadores humanitarios a bordo sirve para comprobar por ejemplo como en las últimas horas han recibido de las autoridades italianas varias medicinas y un insuficiente cargamento de comida con cereales, galletas, croissants y nectarinas. Un tercio de esta última fruta llegó totalmente podrida y los rescatadores la han tirado por la borda, lo que ha provocado que Médicos Sin Fronteras se haya quejado de la cantidad y calidad de la comida. El  mal tiempo, por ahora, no cesa, con fuertes vientos y olas de hasta cuatro metros, pero la esperanza mantiene con ánimo a una gran mayoría de inmigrantes que ven Valencia como su salvación.

“Es difícil mantenerse en pie” así, relata uno de los cooperantes del barco Aquarius de las ONG SOS Méditerranée y Médicos sin Fronteras, que se dirige a Valencia, junto con una nave de la Marina y otra de la Guardia Costera italiana.

“Nos encontramos llegando a la Cerdeña oriental y como habíamos previsto las condiciones meteorológicas son muy malas. Es difícil mantenerse en pie“, explica el cooperante de SOS Méditerranée Alessandro Porro que se encuentra a bordo del Aquarius.

Porro cuenta que han pasado la última noche dentro del barco y suministrando medicinas para aliviar los síntomas de los mareos a los 106 inmigrantes que quedaron tras el traslado del resto a las naves italianas.

Subraya que estas personas llevan ya cinco días metidas en un barco y quedan aún, al menos, otros dos para llegar a Valencia y en estas condiciones. Y es que, en principio la llegada a España está prevista para el sábado. “Lo que parecía un simple rescate se ha convertido en un verdadero viaje de la esperanza”, constata el cooperante italiano.

El Aquarius inició su viaje hacia el puerto de Valencia el martes a las 21.00 hora local (20.00 GMT) y navega con una velocidad de unos 8 nudos y se acerca hacia Cerdeña, buscando algo de protección respecto a alta mar.

Porro explica que quienes tienen menos problemas son los niños, “que cuentan con toda una nave para jugar, con todos los cooperantes y tripulación que se vuelcan con ellos”. Mientras, los adultos pasan las horas “charlando entre ellos, durmiendo, pero sobre todo sentados y descansando, que es la mejor manera para evitar marearse”.

El cooperante añade que muchos de ellos también pasan el tiempo dibujado algunos mapas para describir el largo viaje que han afrontado desde sus países de origen hasta Libia.

El Aquarius lleva ahora a 51 mujeres, 45 hombres y 10 niños, mientras que el resto de inmigrantes viajan repartidos en la buque Orione de la Marina italiana y en la patrullera Dattilo de los Guardia Costera.

Todos ellos fueron rescatados el pasado sábado y llegarán, según las previsiones, el próximo sábado al puerto de Valencia, después de la negativa de Malta e Italia a dejarles desembarcar en sus puertos.

La principal preocupación de los cooperantes es el estado de salud de algunos de ellos, entre ellas seis mujeres embarazadas que están “en buenas condiciones”, pero cuya situación es “vulnerable” y podría empeorar.

La mayoría de inmigrantes tienen “síntomas generalizados, como fatiga, deshidratación, dolores musculares, de cabeza y mareos”, pero las condiciones de “estrés” y “hacinamiento” harán que muchos empeoren durante las próximas horas, han advertido los sanitarios. Además, una veintena de personas presentan quemaduras químicas, debido a la mezcla de agua salada con combustible.

La llegada a Valencia

Por otro lado, los miembros del dispositivo especial para coordinar la llegada de los 629 refugiados al puerto de Valencia estudian todavía el emplazamiento en el que se realizará el desembarco y la primera atención de los inmigrantes, que se espera lleguen el próximo sábado.

Cruz Roja Española, la organización que se encargará de la atención de los refugiados cuando lleguen a suelo español, considera que la antigua base del equipo suizo de vela Alingui, donde se instalará la base logística de coordinación, cumple las condiciones necesarias para acogerles.

Sin embargo, técnicos de la Capitanía Marítima y del Puerto y las fuerzas de seguridad recomiendan el muelle de cruceros por motivos de seguridad y de “operatividad y funcionalidad” para el desembarco y la primera identificación, según han explicado en la reunión que han mantenido en la Delegación del Gobierno con representantes de distintos ministerios, administraciones y entidades implicadas.

La posible llegada de la flotilla, prevista en principio para la noche del próximo sábado, coincide además con la celebración en La Marina, donde se encuentra la base de Alinghi, de un concierto de Fito y Fitipaldis, que espera congregar a miles de personas.

La vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, ha anunciado también este jueves, tras presidir la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada, que la empresa pública Tragsa se hará cargo del avituallamiento a partir del segundo día de la llegada de los inmigrantes a la ciudad, tras la actuación de la Cruz Roja el primer día.

Oltra ha informado, asimismo, de que la Generalitat ha puesto a disposición de los ciudadanos un teléfono (963428099) y ha abierto una cuenta de correo electrónico (aquarius@112cv.gva.es) para que las personas que quieran mostrar sus solidaridad lo hagan por estos canales oficiales.

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