El BCE reducirá en septiembre sus compras de deuda a 15.000 millones y las eliminará en diciembre

Ya es oficial. En diciembre se pondrá fin al programa de compra de deuda del BCE (QE por sus siglas en inglés) y antes, a partir de septiembre, se reducirá a 15.000 millones. El anuncio se ha producido cuando sobre la Eurozona vuelven a planear ciertos riesgos, como lo demuestran la reciente reunión del G-7 y la incertidumbre sobre la situación italiana. Por otro lado, las previsiones de inflación y crecimiento de la entidad han sido revisadas con un alza de los precios que se espera que sea del 1,7% este año, así como en 2019 y 2020. Los tipos de interés siguen igual y ni siquiera se ha empezado a discutir una posible alza.

“El Consejo de Gobierno seguirá realizando compras netas de activos al ritmo de 30.000 millones al mes hasta el fin de septiembre de 2018. El Consejo de Gobierno anticipa que, tras esa fecha, y sujeto a los datos que confirmen la previsión del BCE sobre inflación a medio plazo, el ritmo mensual de compras netas se reducirá a 15.000 millones de euros hasta diciembre de 2018, y entonces las compras netas terminarán”, señala el comunicado del BCE.

Después, en su rueda de prensa, Mario Draghi ha explicado que el fin de las compras netas sólo significa que el balance del BCE no seguirá creciendo, sin embargo, se reinvertirán los activos que vayan venciendo para mantener unas condiciones financieras “cómodas y con la liquidez adecuada durante el tiempo que sea necesario”. Y es que se pone fin a tres años de compras de activos que han llevado a la institución europea a tener el segundo balance más grande de todos los bancos centrales con 4,55 billones de euros.  El banquero italiano ha insistido en que el programa de estímulos o QE no ha acabado para siempre, porque pasa directamente a ser “una herramienta más de política monetaria” que estará lista para usarse cuando sea necesario.

Draghi ha comparecido con su flamante vicepresidente, Luis de Guindos, tras un Consejo de Gobierno que esta vez se ha celebrado en Riga en lugar de hacerlo en su sede de Francfort y con todas las miradas puestas en la capital de Letonia después de unas palabras del economista jefe del BCE, Peter Praet, el pasado 6 de junio hablando de “la fuerza subyacente de la economía europea”.

El presidente del BCE, por otra parte, ha explicado que se han revisado a la baja las previsiones de crecimiento para 2018 desde el 2,4 al 2,1 %, mientras que han subido las proyecciones de inflación desde el 1,4 hasta el 1,7 % tanto para este año como para 2019. Las previsiones de crecimiento de la eurozona para el 2019 y 2020 se mantienen invariables en el 1,9 y el 1,7 %, mientras que la de inflación para 2020 continúa en el 1,7 %.

Draghi ha constatado que el crecimiento económico de la eurozona se ha moderado en el primer trimestre influido por el incremento de la incertidumbre a causa de la amenaza de un conflicto comercial, en alusión a las agresivas políticas de Trump, y a un “ímpetu menor” en el comercio exterior. Ha matizado que los riesgos para el crecimiento del área permanecen balanceados aunque “se han vuelto más prominentes las incertidumbres relacionadas con factores globales”, como la amenaza del proteccionismo. Paralelamente, ha querido dotar de cierta normalidad las discusiones dentro de algunos países sobre la permanencia o no en el euro. Teniendo en cuenta que hay diecinueve países en el área euro con diferentes partidos políticos -ha dicho- es normal que se produzcan discusiones, pero “no se puede dramatizar sobre las mismas”.

Respecto a la evolución de los precios, Draghi ha señalado que ha habido “progresos hacia un ajuste sostenido de la inflación” que lo acerca al objetivo del BCE, que ronda el 2%, aunque ligeramente inferior. Aunque la inflación subyacente (sin contar la energía) sigue siendo baja, se ha recuperado un poco y se espera que se acentúe el repunte a finales de año. El banquerdo italiano ha considerado que la incertidumbre respecto a la evolución de la inflación ha descendido, pese a que la volatilidad de los precios energéticos, sobre todo del petróleo, pueden introducir variaciones en la inflación general.

El Consejo del BCE ha anunciado también que prevé mantener los tipos de interés en sus niveles actuales al menos hasta el verano de 2019 y, en cualquier caso, tanto tiempo como sea necesario para asegurar que la evolución de la inflación “permanece en línea con las expectativas actuales de un sostenido ajuste” hacia su objetivo. La decisión se produce después de que la Reserva Federal de EEUU anunciase el miércoles una subida de tipos de 25 puntos básicos hasta un rango objetivo del 1,75 y el 2%. Al suprimirse la frase en la que la Fed aseguraba que los tipos se mantendrían por debajo de los niveles esperados en el largo plazo, se dio un tono más contractivo a la política monetaria de EEUU.

Por lo que se refiere a los tipos de interés, los analistas avisan de que “el gran cambio podría llegar si finalmente Jens Weidmann (el presidente del Deutsche Bundesbank) sustituye a Mario Draghi en la presidencia del BCE”. Es lo que advierte, concretamente, Mario Lafuente, gestor experto en Bancos Centrales, de ATL Capital. Weidmann no oculta su interés por acelerar la subida de tipos de interés, lo que tendría impacto directo en el euríbor, todavía en negativo, y en las hipotecas referenciadas a ese índice, así como, en la condiciones de acceso al crédito para las empresas. Es decir, ese cambio sí tendría una repercusión directa en el bolsillo de los ciudadanos. Pero, en cualquier caso, no llegará hasta finales de 2019, cuando acaba el mandato del banquero italiano.

Este jueves, el anuncio del BCE ha provocado que el principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35, haya ganado un 0,59 % acercándose a los 10.000 puntos. Las Bolsas europeas también han visto con optimismo la decisión tomada por el BCE: Fráncfort ha subido un 1,68%, París un 1,39% y Londres un 0,81%. El euro ha pasado de cotizar por encima de 1,18 dólares a pagarse a poco más de 1,16, en un movimiento muy violento. La rentabilidad de la deuda alemana a diez años ha bajado al 0,43 por ciento, frente al medio punto del miércoles. También se ha reducido el rendimiento de los bonos españoles, por lo que la prima de riesgo se mantiene en 93 puntos.