Urdangarin deberá ingresar en prisión en un plazo de cinco días por orden de la Audiencia de Palma

La Audiencia de Palma ha concedido Iñaki Urdangarin un plazo de 5 días para ingresar en prisión y cumplir la pena de 5 años y 10 meses a la que ha sido condenado por el Tribunal Supremo tras revisar la sentencia del tribunal que le sentenció en primera instancia por el caso Nóos. El mandamiento de la Audiencia supone que el marido de la infanta Cristina y cuñado de Felipe VI tiene hasta el próximo lunes para presentarse voluntariamente en una cárcel de su elección, sin que hasta ese momento vayan a ser restringidos sus movimientos en Ginebra, la ciudad en la que reside junto a su familia.

El plazo solo se podría dilatar mediante dos artimañas legales que, no obstante, es improbable que produjeran el resultado perseguido. Por una parte, está el recurso al Tribunal Constitucional y la solicitud de ejecución de la sentencia mientras hasta que se resuelva. El criterio general es, no obstante, que el tribunal de garantías no atienda la petición cuando las penas son tan abultadas como esta. Además, el apartado 2 del artículo 80 del Código Penal establece que “serán  condiciones necesarias para dejar en suspenso la ejecución de la pena, las siguientes: (…) 2.ª Que la pena o la suma de las impuestas no sea superior a dos años, sin incluir en tal cómputo la derivada del impago de la multa”.  Esto mismo podría aplicarse a la solicitud de indulto, la segunda fórmula para tratar de retrasar el ingreso en prisión. Jaume Matas reclamó a la Audiencia que suspendiera su encarcelamiento tras pedir la medida de gracia y el tribunal se lo concedió. Pero el expresidente balear solo había sido condenado a 9 meses de cárcel por tráfico de influencias.

Urdangarin ha llegado a las 12.14 horas en coche a la puerta de la sede de la Audiencia Provincial acompañado de su abogado, Mario Pascual Vives, y en menos de 12 minutos a vuelto a salir, con un papel en la mano, ha subido al vehículo con el letrado y se ha marchado. Un centenar de fotógrafos, cámaras de televisión y redactores esperaban ante la sede del tribunal provincial al marido de la infanta, a quien también han recibido decenas de curiosos y unos pocos antimonárquicos que al bajar del coche han gritado lemas como “Los borbones a los tiburones” e “Iñaki Urdangarin, devuelve el botín”.

El Tribunal Supremo ha ratificado la condena inicial de la Audiencia por malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias, pero le ha absuelto de falsedad en documento público, con lo que se rebaja en cinco meses la pena de privación de libertad.

El cuñado del Rey podrá entrar en la cárcel que elija, porque la normativa penitenciaria establece que la persona condenada que se encuentre en libertad puede acudir a cualquier instalación carcelaria en España, donde tendrá que ser acogido obligatoriamente. No obstante, por razones de seguridad, Instituciones Penitenciarias podría determinar su traslado hasta el centro que considere más adecuado para el reo. Urdangarin tendrá que pasar los mismos trámites que los presos comunes. Al ingresar en la cárcel, se le hará un reconocimiento por parte del servicio médico y será entrevistado por un equipo de trabajadores sociales y psicólogos. Los nuevos reos pasan la primera noche en el módulo de ingresos y, después, son trasladados al módulo que consideran los especialistas de la penitenciaría.

El mismo plazo que tiene Urdangarin para ingresar en prisión le ha sido impuesto a su exsocio, Diego Torres, que ha acudido antes que él a la Audiencia de Palma. Torres ha llegado a las 9.01 acompañado de su abogado, Manuel González Peeters. El Supremo le ha aplicado una importante rebaja de 2 años y 10 meses a la condena inicial del tribunal que le juzgó. Ahora, pesa sobre él una pena de cinco años y ocho meses, dos menos que la de Urdangarin, por un delito continuado de prevaricación en concurso con malversación y por fraude a la Administración y delito contra Hacienda. Ha sido absuelto de tráfico de influencias y blanqueo.

Torres ha abandonado el edificio judicial pasada media hora y se ha subido a un taxi sin hacer declaraciones. Al igual que el exduque de Palma, podrá personarse con la orden de prisión en el centro penitenciario español que elija para iniciar el cumplimiento de la condena.

Quien se ha saltado el trámite de la Audiencia es el expresidente de Baleares, Jaume Matas, que ha ingresado en torno a la una de esta tarde de forma voluntaria en la cárcel de Aranjuez (Madrid). Matas ha sido condenado a tres años y ocho meses de cárcel por un delito continuado de prevaricación en concurso con un delito continuado de falsedad y malversación de caudales públicos con las atenuantes de confesión y reparación del daño. Esta es la segunda condena firme de prisión contra el que fuera presidente balear y ministro de Medio Ambiente, que ya cumplió la pena de nueve meses en la cárcel de Segovia por tráfico de influencias en 2015.

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