Así fue el suicidio político de Mariano Rajoy: no adelantó elecciones, no dimitió y se hundió

El ex presidente pudo haber evitado la investidura y el triunfo de Sánchez pero entre su soberbia y una colección de grandes errores sucumbió

La salida del poder de Mariano Rajoy, ha sido muy mala y la peor de todos los presidentes de la Transición porque fue expulsado de la Presidencia del Gobierno con una moción de censura basada en su clara responsabilidad en la enorme corrupción del PP. 

Sin embargo lo asombroso del cese, que se produjo de manera fulminante (en tan solo una semana), fue que Rajoy pudo haberlo evitado pero no lo impidió por incompetencia política y porque no lo vieron venir. Ni él ni nadie del su Gobierno y entorno de La Moncloa, especialmente la vicepresidenta Sáenz de Santamaría porque esa era su obligación.

Hemos asistido a un auténtico suicido político de Rajoy quien permitió a Pedro Sánchez llegar al poder en un santiamén (este sábado prometió el cargo ante el Rey) y de asombrosa manera. La secuencia de la soberbia y los errores de Rajoy es la siguiente: 

23 de Mayo: Rajoy debió disolver las Cortes y convocar elecciones el día 23 de mayo nada más lograr la aprobación de los Presupuestos de 2018 y una vez que sabía el duro contenido de la sentencia de Gürtel y las últimas amenazas de Bárcenas que anunciaba revelaciones graves en caso de que su esposa Rosalía ingresara en prisión.

24 de Mayo: Rajoy aún estaba a tiempo de disolver las Cortes ante el gran revuelo nacional creado por la sentencia de Gürtel, que él conocía desde la semana anterior y ocultó para que PNV y Cs le aprobaran los Presupuestos, lo que hizo que estos dos partidos se sintieran engañados. 

El mismo día 24, Pablo Iglesias le pide a Pedro Sánchez que presente una moción de censura contra Rajoy por la corrupción del PP. Y desde el PSOE no se responde a esa petición pero se anuncia una reunión urgente de la Ejecutiva del partido en el día siguiente 25 a las 11,30 de la mañana para analizar la situación y ver qué decisión tomar. 

Esa noche del 24 de mayo ni en Moncloa ni en el PP se toman en serio la petición de Iglesias a Sánchez de la moción de censura. Y nadie piensa en un adelanto electoral, confiados por otra parte en que el PNV había recibido un buen regalo presupuestario (más de 500 millones) y por lo tanto no se iba a mover contra el PP. Albert Rivera tampoco vio la gravedad extrema de la situación ni se planteó el hablar con Sánchez para presentar entre ambos la moción de censura contra la corrupción de Rajoy. 

El que vio con claridad la moción de censura fue Sánchez por la gravedad de la sentencia de Gurtel, su impacto nacional y la oportunidad que se le presentaba de liderar la Oposición cuando el PSOE caía en las encuestas. Sánchez estaba decidido a dar ese paso pero lo aceleró una vez que recibió la llamada nocturna que le advirtió que en Moncloa alguien estaba pensando en disolver las Cortes para evitar la moción de censura. 

25 de Mayo: Rajoy pudo, a primera hora del viernes 25, haber disuelto las Cortes y convocado elecciones ante revuelo de la sentencia de Gurtel, y el riesgo del triunfo de la moción de censura y cuando también empezaba a descubrirse la muy sospechosa actuación (el lunes 21 de mayo) de Carlos Lesmes en el Poder Judicial para que Rosalía Iglesias no entrara en la prisión y Bárcenas siguiera callado. Pero Rajoy tampoco ese día se movió. 

Sin embargo Pedro Sánchez si lo hizo y aceleró su iniciativa. Y, sin oír a su partido, presentó en el Congreso la moción de censura a las 10 horas de la mañana, cazando desprevenidos a Rajoy y los barones del PSOE que como Susana Díaz no querían pactos con Iglesias y los nacionalistas siguiendo la doctrina Rubalcaba del ‘Gobierno Frankenstein’.  

Y Sánchez explicó en público su moción de censura para echar a Rajoy del poder, llevar a La Moncloa ‘un gobierno socialista’, ‘normalizar’ la situación del país y luego convocar elecciones pero sin fijar una fecha.

26 y 27 de Mayo: largo fin de semana en Moncloa y en la sede del PSOE para ver los apoyos que tiene cada parte y, por primera vez en el entorno de Rajoy se piensa en serio en la dimisión del Presidente en caso que Sánchez logre unir las promesas de apoyos de Cs y Podemos. Pero Rajoy vuelve a decir no, confiado en que Rivera y Urkullu, sus aliados de los Presupuestos, se irían a la abstención. 

Mientras tanto Iceta en Cataluña y López en el País Vasco toman contacto con los nacionalistas para buscar apoyos a la investidura de Sánchez. Los de Cs, celoso Rivera de la posible llegada de Sánchez a Moncloa, se niegan a pactar con Sánchez y optan por apoyar al PP de la corrupción. 

28 de Mayo: nuevo error de Rajoy al exigir a Ana Pastor que la presidencia del Congreso convoque de urgencia el debate y votación de la moción de censura los días 31 de mayo y 1 de junio, convencido de que la urgencia de ambas citas impedirán a Sánchez negociar los apoyos que necesita. Pero el efecto es el contrario: la votación se reduce a un sí o un no a la corrupción de Rajoy, e incluso los críticos a Sánchez en el PSOE se quedan sin opción de maniobra. 

29 y 30 de Mayo: El PNV, presionado por los nacionalistas catalanes y por el PSOE, esconde su posición y el pánico empieza a apoderarse del Palacio de La Moncloa y de la sede de Génova del PP, donde aumentan las voces en favor de que Rajoy dimita y presente la dimisión. Pero el Presidente que empieza a entrar en la zona oscura del desconcierto y la depresión se niega a dimitir.

Y ello a pesar que la dimisión le permite a Rajoy abortar la censura, seguir en funciones y ganar unos meses para ver si logra un adelanto electoral. Y en el peor de los casos para organizar un traspaso de poderes tranquilo y sin las urgencias que han sufrido después. Pero Rajoy se enroca y vuelve a decir que no dimite, mientras el optimismo crece en el PSOE. 

31 de Mayo: Comienza en el Congreso el debate de la moción de censura con caras de terror en el banco azul del Gobierno donde Rajoy y Soraya ya saben que el PNV apoyará a Sánchez. Y el aún presidente pronuncia un mal y agresivo discurso (sobre recortes de prensa relativos a lo que había dicho Sánchez sobre los nacionalistas), pero sin ningún efecto a su favor.

Pero a las 15.00 horas se anuncia que el PNV apoya la moción para expulsar a Rajoy y el Presidente se va a comer con su núcleo duro del Gobierno a un céntrico restaurante de Madrid, donde no cesan de llegar llamadas para que dimita Rajoy e impida la investidura de Sánchez. 

Pero un Rajoy hundido y deprimido le pide a Cospedal que anuncie que no dimite porque ‘la aritmética’ de los votos del Congreso le impedirá al PP volver a gobernar, lo que era del todo cierto. Y Cospedal añade que no se sabe si Rajoy continuará al frente del PP, mientras el Presidente no regresa a su escaño en el Congreso y pasa la tarde en el restaurante tomando copas hasta las 9 de la noche, mientras en Moncloa y los ministerios comienza el desalojo de los equipos del PP, ante la inminente llegada de Pedro Sánchez. 

El debate continúa en el Congreso con las intervenciones de Iglesias, quien denuncia la ausencia de Rajoy, y un Rivera desconcertado que se disfraza de patriota y se pone al lado de la corrupción del hundido Rajoy. 

1 de Junio: Fin del debate en el Congreso con aguerrido discurso contra Sánchez y Rivera del portavoz del PP Rafael Hernando que se postula como candidato a la sucesión de Rajoy en la que ya están pensando Santamaría, Feijóo y Cospedal. Y por fin y a última hora de la mañana y acabado ya el debate Rajoy entra en el hemiciclo, reconoce la derrota y felicita a Sánchez mientras dice que deja tras de sí ‘una España mejor de la que encontró’. Y Sánchez aclamado por los suyos  posa ante los fotógrafos como vencedor.

Rajoy pudo impedir la censura y disolver las Cortes para convocar nuevas elecciones desde que aprobó los Presupuestos de 2018 y conocía la sentencia de Gürtel, en la tarde del miércoles día 23 de mayo, hasta que Pedro Sánchez le presentó la moción de censura en el Congreso de los Diputados el viernes día 25 a las 10.00 h de la mañana, momento en el que Rajoy ya no podía disolver las Cortes. 

Asimismo, Rajoy podía haber dimitido para abortar la moción de censura y abrir un turno de consultas de investidura del Rey desde la mañana del día 25 de mayo de la presentación de la moción de censura hasta poco antes de la votación en la moción a las 11 de la mañana del día 1 de junio, y en la que Rajoy se hundió. 

En total Rajoy tuvo 9 días para liberarse de la moción de censura y buscar otra salida pero le perdió su soberbia, se ofuscó y al final políticamente se suicidó. 

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