Pedro Sánchez, presidente del Gobierno tras tumbar a Rajoy con ayuda de Podemos y los nacionalistas

El pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado hoy la moción de censura presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy y que hace presidente del Gobierno al líder socialista, Pedro Sánchez. 180 diputados (toda la Cámara menos el PP, Ciudadanos y los partidos satélite de los 'populares' -Foro Asturias y UPN-) han votado a favor de la moción frente a 169 noes y una abstención, la de la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas.

La salida de Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno pone fin a seis años y medio vertiginosos en la historia de España, que han estado marcados por la crisis económica, el fin del bipartidismo, los casos de corrupción y el desafío secesionista de Cataluña. Con una recuperación económica incipiente que no acaba de llegar al bolsillo de los ciudadanos, un panorama político fragmentado, los tribunales que apenas acaban de empezar a pronunciarse sobre los grandes escándalos de corrupción y la cuestión catalana lejos de resolverse, el Gobierno de la Nación es un caramelo envenenado para Pedro Sánchez quien, además, tendrá que afrontar todos estos retos con solo 84 diputados, los de su propio grupo, y negociando puntualmente con el resto de las fuerzas políticas.

Ese es el motivo por el que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le ha insistido tanto para que acepte la participación de su partido en el próximo Ejecutivo que, según ha reiterado Sánchez en varias ocasiones, será monocolor, es decir socialista. Iglesias defiende en cambio que un colchón de 156 diputados (85 del PSOE y NC + 71 de Unidos Podemos) sería una garantía de mayor estabilidad y evitaría la “humillación” a la que, según dijo en la sesión del jueves, la derecha intentará someter a un presidente en una situación tan precaria como la del líder socialista. Iglesias, que hace dos años impidió la investidura de Sánchez, cree que “más vale tarde que nunca” y este viernes ha sido uno de los primeros diputados que se han acercado a felicitarle, fundiéndose con él en un abrazo. “Estamos a disposición del presidente Sánchez”, ha dicho el líder podemita.

Eso no significa necesariamente que esté entregado a la causa del recién elegido presidente. Iglesias quería ser vicepresidente de un Gobierno de coalición con los socialistas cuando le presentó al Rey un detallado reparto de carteras entre el PSOE y Podemos tras las elecciones de 2015, en plena negociación previa a la investidura fallida de Sánchez. Ahora, tras el debate de este viernes, ha habido quien se lo ha recordado preguntándole si sigue aspirando a ocupar el cargo. “Ya veremos”, ha sido su respuesta.

Unidos Podemos, por cierto, es una de las formaciones que han registrado una propuesta de veto general al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2018 y a todas las secciones, pese a que el PSOE ha decidido retirar el suyo y todas sus enmiendas parciales. Sánchez ha garantizado que mantendrá y cumplirá el proyecto de Presupuestos presentado por el PP para garantizar la estabilidad y por “responsabilidad de Estado” y porque era una de las exigencias del PNV para votar a favor de su moción, que de no contar con los cinco votos del nacionalismo vasco no habría prosperado. Sánchez, además, ha avanzado que su intención es sacar adelante un techo de gasto en julio para presentar los Presupuestos de 2019. PDeCAT, EH Bildu y Compromís también han vetado las cuentas del Gobierno del PP.

Ciudadanos, solo y sin elecciones a la vista

Ciudadanos se ha quedado solo. A Rajoy le han apoyado este partido y el suyo, el PP, que no obstante no está nada contento con los intentos desestabilizadores para forzar un adelanto electoral de Rivera, que se ha llevado un buen rapapolvo del portavoz ‘popular’, Rafael Hernando. Al mismo tiempo, el líder naranja emite señales de que su oposición al nuevo Ejecutivo socialista será a cara de perro. Una vez finalizado el debate de la moción de censura, ha vuelto a criticar que será un ‘Gobierno Frankenstein’ y se ha preguntado si Sánchez será “leal” a la Constitución y a los españoles, o cederá a las presiones de los separatistas.

Rivera está enrabietado porque ve cómo se aleja su sueño de unas elecciones inminentes que él, con la mirada puesta en las encuestas, piensa que le favorecerían. Salvo que lo endemoniado de la aritmética parlamentaria fuerce esa salida, el presidente socialista que ha sido investido gracias en parte al apoyo del PNV tendrá que atender su compromiso de pactar la fecha con el nacionalismo vasco, que no es precisamente partidario de favorecer los intereses de Cs sacando las urnas antes de que haya transcurrido un plazo prudencial para normalizar la situación. Y esa normalización, según la formación jeltzale, debe producirse tanto a nivel nacional como en Cataluña.

Pero si la oposición de Ciudadanos se espera dura, mucho más lo será la del PP, expulsado del poder por sus errores al afrontar los casos de corrupción que enfangan al partido y cuyo portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, ha ofrecido este viernes todo un recital de acritud. “Hay que tener un cuajo muy grande para aceptar los votos de Bildu, de los amigos de la ETA, no sé si podrá mirar a la cara a las víctimas, nadie, ni siquiera Zapatero habría aceptado esos votos”, le ha dicho a Sánchez y, tras recordar el frente contra “el golpismo” en Cataluña que sumó el PSOE con el PP, lo ha dado por concluido. “Hoy usted se ha ido con ellos”, ha sentenciado en alusión a los independentistas.

La elegante despedida del expresidente Rajoy

Mucho más elegante ha sido la despedida del expresidente ‘popular’. Tras permanecer ausente durante toda la mañana y toda la tarde del jueves, Rajoy ha entrado en el hemiciclo del Congreso a las 10 y 24 minutos, siendo recibido con un gran aplauso por sus diputados puestos en pie. Ha tenido tiempo de escuchar cómo su sucesor replicaba a Rafael Hernando, con estas palabras: “Hoy gana la democracia”. Inmediatamente después, el todavía presidente del Gobierno ha subido a la tribuna para despedirse.

“Aceptaré como demócrata el resultado de la moción”, ha empezado diciendo y ha continuado: “Ha sido un honor haber sido presidente de España, ha sido un honor haber dejado una España mejor de la que encontré. Gracias a todos, especialmente a mi partido”. Y ha concluido de esta manera: “Gracias a los españoles por su comprensión y apoyo y suerte a todos ustedes por el bien de España”.

Pedro Sánchez, por cierto, ha insistido este viernes en que lo que tiene que hacer el PP para seguir adelante es “renovar” su liderazgo y “regenerarse” porque es un partido “enormemente importante” para el sistema político español. El líder socialista ha reiterado que el PP no es un partido corrupto, pero no ha actuado con la diligencia que debiera para acabar con la corrupción de algunos de sus militantes y dirigentes.

Sánchez: de ‘cadáver político’ a presidente

El próximo 1 de octubre se cumplirán dos años del fatídico Comité Federal del PSOE que en 2016 acabó con la dimisión de Pedro Sánchez tras la rebelión de sus ‘barones’ y con la expectativa de un vuelco en el liderazgo del partido. Las apuestas estaban entonces a favor de la dirigente andaluza Susana Díaz y Sánchez era un cadáver político, que además perdió su pulso con el resto del partido por mantener el ‘no es no’ a Rajoy y tuvo que entregar su acta de diputado para no tener que abstenerse en la investidura del líder del PP. Esos mismos ‘barones’ que luego tuvieron que aceptar que volviera a la secretaría general tras derrotar a Díaz en unas primarias, se han apresurado ahora a expresarle su satisfacción por el éxito de su iniciativa parlamentaria.

A la enhorabuena de la presidenta de la Junta de Andalucía se han sumado otras muchas como la del presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page, y la del valenciano Ximo Puig, dos miembros destacados en su día del ‘frente anti Sánchez Castejón.

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