Sánchez promete mantener los Presupuestos que Rajoy pactó con el PNV y le insta a dimitir

Pedro Sánchez ha vuelto a la tribuna del Congreso casi dos años después de haber renunciado a su acta de diputado para no tener que abstenerse en la votación de la investidura de Mariano Rajoy. Esta vez lo ha hecho para defender una moción de censura contra el presidente del PP y, en un primer momento, lo ha hecho en un tono mucho menos bronco que su portavoz, José Luis Ábalos, y que el propio Rajoy, que le han precedido protagonizando un rifirrafe salpicado por el barro de las acusaciones y los reproches recíprocos.

El líder del PP ha dedicado buena parte de su contrarréplica a Ábalos a tratar de desautorizar a Sánchez utilizando las críticas que en su día le lanzaban los propios ‘barones’ socialistas. Pero el candidato no ha entrado al trapo. Ha comenzado su discurso en defensa de la moción de censura en la que es candidato a la Presidencia del Gobierno, reivindicando la “fuerza moral” de la Constitución de 1978 e invocando la letra y la vigencia de la Carta Magna. Y ha subido el tono cuando ha preguntado al presidente si piensa dimitir y le ha instado a hacerlo, en lugar de aferrarse al cargo cueste lo que cueste y pese a que su nombre aparezca en los papeles de Bárcenas como receptor de 373.000 euros. “Dimita ahora y todo terminará. Su tiempo acabó. Dimita y esta moción de censura habrá acabado aquí y ahora”, le ha espetado mientras el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que había permanecido impasible hasta ese momento, asentía con la cabeza.

El PNV es clave en el desenlace de este debate porque solo con los votos de sus cinco diputados es posible que la moción de censura salta adelante si la apoyan o que Rajoy se salve si optan por el no o por la abstención. Los nacionalistas vascos tienen previsto reunirse tras haber escuchado a Sánchez para decidir lo que harán en la votación prevista para primera hora de la tarde del viernes y, por ahora, mantienen la incógnita. El candidato a la investidura, por cierto, ha lanzado un mensaje a la formación jeltzale comprometiéndose a gobernar con los Presupuestos del PP, esto es, respetando todos los compromisos a los que el Gobierno llegó con el PNV en materia de inversiones para Euskadi y en los relativo, por ejemplo, a las pensiones.

“No los vamos a retirar (los Presupuestos) por la gobernabilidad y por responsabilidad de Estado”, ha asegurado el secretario general del PSOE provocando las risas y murmullos de la bancada ‘popular’. Y es que hace poco más de una semana que los socialistas votaron en contra de esas cuentas, que habían enmendado en su totalidad. Además de este guiño al nacionalismo vasco, ha habido otro para el catalán con la promesa de diálogo desde el cumplimiento de la Constitución. Su compromiso es que el diálogo sea su “manera de hacer política”. “El diálogo es un mandato imperativo”, han sido sus palabras y yendo a lo concreto ha hecho este ofrecimiento: “Restableceremos los puentes en todas las comunidades autónomas y empezaremos un diálogo con la Generalitat de Cataluña”.

Sánchez, que en todo momento ha utilizado un tono menos ‘faltón’ que el de Ábalos, ha recordado a Rajoy dos obviedades que el presidente se ha empeñado en tratar de ocultar durante sus intervenciones previas: que la moción de censura es una herramienta constitucional y perfectamente legítima ante una situación de emergencia nacional como la creada por una sentencia en la que se reconoce la financiación irregular del partido que sustenta al Gobierno y su connivencia con una trama corrupta y que la corrupción es el elemento más dañino que puede darse en una democracia. “Su permanencia en el cargo debilita la democracia”, le ha dicho al jefe del Ejecutivo. Por todo ello, ha destacado que “nunca antes una moción de censura había sido tan necesaria” y que “la mayor irresponsabilidad sería no presentarla contra quien es merecedor de un evidente reproche político de esta cámara”.

“No espere de mí ningún insulto en el debate”, ha avisado el líder socialista confirmando su intención de seguir utilizando el tono pausado con el que ha arrancado su intervención. Ha desdeñado, además, los malos augurios sobre el daño a la economía que según los ‘populares’ puede infligir esta moción de censura. “No se puede obligar a un país a escoger entre la democracia y la estabilidad. No se puede normalizar la corrupción”.

En cuanto al programa de gobierno del líder socialista, ha ofrecido conformar un gobierno que garantice la estabilidad institucional, económica, social y territorial. Estos serán los cuatro ejes del “plan de estabilidad” que emprenderá si sale adelante la moción de censura mientras se construye el consenso necesario para convocar elecciones generales. En ese contexto, se ha comprometido, por ejemplo, a derogar los artículos más polémicos de la Ley Mordaza y a no permitir “más retrocesos ” en materia de pensiones, como han pedido los pensionistas “alto y claro”, “al margen de la necesidad de impulsar un debate sereno sobre el futuro de nuestro sistema de pensiones”. Igualmente ha reprochado al Gobierno que las “negociaciones recientes” en esta materia “han supuesto un auténtico aldabonazo”.

Sánchez ha cerrado su intervención apelando a todos y cada uno de los 350 diputados consciente de que se “abre una oportunidad que merece ser explorada, para articular consensos básicos para dar estabilidad a las instituciones y atender urgencias sociales y una vez logrado convocar elecciones para que los ciudadanos elijan qué rumbo dar al país”.

Rajoy: ‘Pasamos del Gobierno Frankenstein al programa Frankenstein’

Mariano Rajoy, quien a lo largo del debate ha alternado el ataque destemplado con una visible irritación por tener que hacer frente a las acusaciones de corrupción que han dado pie a la moción, ha tratado de contrarrestarlas enchufando el ventilador. Con ese propósito ha acusado a Sánchez de pretender “chantajear” al Congreso al plantear “o corrupción o yo”, y le ha preguntado si va a dimitir cuando salga la sentencia de los ERE. Tras quejarse de la falta de respuesta del líder socialista a las preguntas sobre corrupción que ha formulado en su rifirrafe con José Luis Ábalos, le ha vuelto a emplazar a que explique si en su partido no hay ningún condenado por corrupción y si está “libre de toda culpa” porque ese -ha dicho- es el argumento con el que los socialistas justifican esta moción de censura. “Ese es el argumento fundamental con el que pretende chantajear a la Cámara, diciendo o corrupción o yo”, ha enfatizado.

El jefe del Ejecutivo también ha vuelto a poner en solfa la coherencia del PSOE por decir ahora que está dispuesto a asumir sus Presupuestos cuando hace solos unos días opinaba que son “monstruosos” y por no tener una mayoría que garantice la estabilidad de su Gobierno. Sobre la coherencia, ha tenido también unas palabras para Podemos, partido al que ha recordado que calificó sus cuentas de “migajas sociales” y de “estafa”. El presidente ha preguntado al candidato si hay alguno de sus posibles apoyos que les haya exigido mantener los Presupuestos Generales del Estado y ha ironizado: “Se lo voy a responder, ha sido Podemos”. Ahora, ha dicho el presidente, “se los van a tener que comer con patatas”. Las bromas de Rajoy han sido acogidas con risas y aplausos por los diputados ‘populares’ y hasta con alguna que otra sonrisa de los parlamentarios de la oposición.

“Hemos pasado del Gobierno Frankenstein al programa Frankenstein. El único punto de su programa de Gobierno es sacar adelante los Presupuestos del PP. Yo no me lo puedo tomar en serio”, ha subrayado también Rajoy al comentar los compromisos del líder socialista. “Calificar esto como un programa de Gobierno es una manera de tomarnos el pelo”, ha opinado. Y es que Rajoy considera que dicho programa “vale lo que le garanticen sus puntales”, que es como el presidente ha llamado a los apoyos que previsiblemente tendrá la moción. Ha cuestionado especialmente el programa sobre Cataluña que, según él, “vale lo que digan los apoyos que se haya buscado (Sánchez) en su desesperación”. “Su programa es increíble porque no depende de usted”, ha avisado, ha atacado al secretario general del PSOE por los “bandazos según sople el viento” que, según él, marcan la actuación del candidato y ha definido su programa con la triple D: “Desmantelaminto, demagogia y despilfarro”.

A juicio del presidente, el aspirante es “pura ambigüedad táctica” porque lo que le urge es “denigrar la realidad española para hacerse indispensable”. Por eso, dice Rajoy, Sánchez se dedica a “magnificar hasta el delirio la incorrupción del Gobierno” para “fundamentar su iniciativa purificadora”. Por eso y porque “necesita un dragón para poder presentarse como un San Jorge”, motivo por el que ha presentado un programa “increíble” y por el que “deforma la realidad a su conveniencia”. “No necesito dragones, con los destrozos de ustedes ya tengo bastantes”, ha exclamado tras lamentar que Sánchez “no ha perdido oportunidad de criticarme por hacer lo que convenía a los españoles”. “Todos nuestros sacrificios han sido oportunidades que ustedes han aprovechado para criticarme”, ha reiterado dirigiéndose a la bancada socialista.

Sánchez evita el barro y saca de quicio a Rajoy

En la contrarréplica, Sánchez ha seguido evitando el barro que ha ensuciado la primera parte del debate. Sí ha reprochado a Rajoy que trate de banalizarlo con intervenciones cargadas de chascarrillos y burlas dirigidas a la oposición pero ha insistido: “Yo no voy a contribuir a la crispación”. Y, por supuesto, ha insistido en que Rajoy tiene que dimitir al volver a plantearle si piensa asumir responsabilidades políticas por la gravedad de la sentencia sobre Gürtel.

“En este país quien primero ha puesto en riesgo la integridad territorial de España ha sido su displicencia”, ha afirmado el líder socialista, para quien los términos peyorativos utilizados por Rajoy para referirse a los grupos (nacionalistas vascos e independentistas catalanes) con los que ha aprobado los Presupuestos, el Cupo Vasco o la presidencia del Congreso para Ana Pastor denotan una “doble vara de medir”.

Tanta moderación por parte del secretario general del PSOE ha sacado de sus casillas al presidente, que ha vuelto a subir a la tribuna con un evidente enfado y negando que su oponente no quiera crispar cuando lo que se propone es desmantelar algunas de las aportaciones del Gobierno del PP como la reforma laboral. Para tratar de poner a Sánchez en una situación delicada, le ha planteado varias preguntas: “¿Va a ordenar a la Fiscalía retirar las acusaciones contra los independentistas?, ¿Va a asumir las peticiones del señor Torra?, ¿Va a apoyar el derecho de autodeterminación?, ¿Va a respetar los compromisos de España con la UE?, ¿Sigue empeñado en la reforma de la Constitución?”… y la más importante de todas: “¿Cómo piensa gobernar usted con 84 diputados y con el apoyo de alguna gente que yo pensé que a usted no le gustaba mucho?”.

Rajoy ha recordado declaraciones de Sánchez negando que pudiera pactar con populistas y, más concretamente, con Podemos. Ha rescatado incluso algunas en las que el secretario general del PSOE atacó directamente a Pablo Iglesias tachándole de “mentiroso” y comparándolo con “un niño pequeño que si no haces lo que quiere amenaza con dejar de respirar”. En esa misma línea, ha seguido tirando de hemeroteca para recordar cómo Sánchez ha llamado “racista” y “supremacista” al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra.

Para Pedro Sánchez, en cambio, el problema lo tiene Rajoy que “es víctima de su propia estrategia de confrontar territorios”. A lo que ha añadido: “En esta moción de censura tenemos la gran oportunidad de resolver y desanudar ese nudo que ha hecho el presidente del Gobierno y el PP”. Ante las dudas que el presidente ha pretendido sembrar sobre lo condicionado que pueda estar el líder socialista por los secesionistas, este se ha defendido: “Usted no me va a dar lecciones ni de defensa de mi país ni de mi amor a mi país”. Y, además, ha recordado la defensa constitucional de los alcaldes socialistas contra la vía unilateral en Cataluña. En el marco de ese respeto a la Constitución, ha repetido se reunirá con Torra e intentará tender puentes para salir de la situación que entre otros el propio Rajoy ha creado.

Si algo ha abundado en el debate ha sido la invitación de Sánchez a Rajoy para que se marche por propia voluntad sin esperar a la votación de la moción. “Si yo tuviera a Bárcenas como tesorero del PP habría dimitido hace ya tiempo”, le ha recriminado en un momento determinado y más adelante, en su enésima petición de dimisión, le ha planteado: “Ya sé que no va a ser fácil señor Rajoy. Pero ¿qué otra opción tiene esta Cámara? la única opción que tiene es que usted dimita aquí y ahora. Si tanto le importa su país, lo único que le pido es que en un gesto de democracia dé un paso al frente, pida perdón y antes de que usted encuentre la censura de la mayoría del Congreso de los Diputados deje el Gobierno”.

Buenos deseos en lo personal pero no en lo político

La despedida de la sesión de la mañana ha sido la escenificación de los que cada uno de estos dos políticos siente respecto al otro. “Le deseo lo mejor en lo personal, pero en lo político usted ya no puede ser presidente del Gobierno”, ha soltado Sánchez. Rajoy ha agradecido “algunas” de esas palabras y le ha devuelto el cumplido de desearle lo mejor en el terreno personal. Pero ha insistido en que no está en condiciones de lograr un Gobierno estable y le ha reprochado que no tenga “una idea de país” y que sea un peligro para la economía española: “No puede ser presidente porque usted no tiene el apoyo de los españoles y no ha ganado unas elecciones nunca. Y en democracia -ha apostillado- gobierna quien gana las elecciones”.

 

RELACIONADO