El PNV que mantiene la incógnita sobre su voto a la moción tras la llamada de Sánchez

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha iniciado una ronda de contactos telefónicos con los líderes de los diferentes grupos parlamentarios de cara a la moción de censura que encabezará contra Mariano Rajoy y que se debatirá este jueves. Sánchez ha hablado entre la noche del lunes y el martes con el líder del PNV, Andoni Ortuzar, con el de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, con el portavoz de ERC, Joan Tardá, y de Compromís, Joan Baldoví, así como con la secretaria general del PDeCAT, Marta Pascal. De todos ellos, los nacionalistas vascos son los que tienen la llave del éxito o el fracaso de la moción y, por ahora, mantienen el suspense.

“El PNV no ha decidido aún su posición sobre la moción de censura. Solo hemos recibido una llamada, hay muchas incógnitas por despejar”, ha dicho el portavoz del partido en el Congreso, Aitor Esteban. En una rueda de prensa ofrecida en Pamplona, Esteban ha subrayado que el secretario general del PSOE tiene que “aclarar exactamente para qué se pretende la moción; con qué horizonte temporal; cómo va a mantenerse si saliera adelante en el poder; cuál es su opinión hacia el autogobierno vasco; su concepto sobre el Estado o qué piensa sobre Cataluña y qué piensa hacer”.

Esteban no ha entrado en detalles, pero es obvio que para el PNV hay dos preocupaciones fundamentales. La primera es dilatar la convocatoria de elecciones que Ciudadanos reclama para inmediatamente después de la moción. A los nacionalistas vascos les espanta la idea de que las urnas confirmen las encuestas y arrojen la subida, incluso el triunfo, del partido de Albert Rivera. Esa formación es no sólo su amenaza directa sino que podría impulsar al nacionalismo vasco hacia posiciones más radicalizadas, las que representa la izquierda abertzale, perjudicando sus propias expectativas. La formación naranja es, además, enemiga declarada de los derechos históricos de Euskadi plasmados en su régimen foral y en el cupo, rebautizado por Rivera como “el cuponazo”.

La segunda gran preocupación del PNV es la tramitación de los Presupuestos, que aún deben pasar por el Senado, y es justamente ahí donde reside la esperanza de Rajoy de que la formación jeltzale acuda en su auxilio. La Cámara alta, donde el PP tiene una cómoda mayoría, podría devolver las cuentas al Congreso, una hipótesis que colocaría al PSOE, en el caso de que la moción de censura salga adelante, ante una difícil disyuntiva: ser coherente y cambiar de principio a fin un proyecto contra el que presentó una enmienda a la totalidad -lo mismo hizo Podemos que es el principal apoyo de los socialistas para impulsar la moción- o respetar lo que el Congreso aprobó hace una semana, incluidos los acuerdos a los que el Gobierno llegó con el PNV, especialmente los relativos a pensiones y a inversiones en Euskadi.

El debate de los Presupuestos en el Senado está previsto para mediados de junio, en concreto para el 19, y ese es el motivo por el que la presidenta del Congreso, la fiel aliada de Rajoy Ana Pastor, se ha dado tanta prisa en convocar el debate de la moción de censura. Retrasarlo varias semanas, como sucedió con la moción de censura que presentó Podemos hace un año, hubiera podido suponer que Pedro Sánchez se encontrara con unos Presupuestos no de su gusto pero con estabilidad garantizada para aguantar al frente del Gobierno hasta las próximas elecciones.

“Como el propio PSOE le decía al líder de Podemos hace un año con su moción de censura, habrá que aclarar cosas”, ha recordado este martes Aitor Esteban, que ha incidido en que la decisión aún no se ha adoptado: “Ya veremos. Vamos a ver qué nos dice el PSOE, cómo está la cosa, vamos a ver el resto de los partidos cómo lo ven y a partir de ese momento tomaremos una decisión”, ha agregado.

Las Bolsas, el ‘clavo ardiendo’ al que se agarran PP y Gobierno

El PP y el Gobierno, mientras tanto, han encontrado otro clavo al que agarrarse para enarbolar el fantasma del miedo y alertar sobre todo tipo de desgracias si triunfa la moción de censura socialista. La caída de la Bolsas europeas, provocado fundamentalmente por la crisis política italiana y la ausencia en el horizonte de una salida que garantice la estabilidad de la tercera economía del euro, ha sido vinculada por ministros y portavoces con la iniciativa del PSOE. “Lo vamos a pagar todos los españoles”, ha avisado el portavoz ‘popular’ en el Congreso, Rafael Hernando, que ha alertado de la gravedad de la situación y de que “España no necesita convertirse en la segunda Italia de Europa”. “Apelo a la responsabilidad de todo el mundo”, ha insistido el portavoz, para quien está claro que la caída de la Bolsa y la subida de la prima de riesgo se debe tanto a la moción de Sánchez como a la posición de Rivera, que está empeñado en un adelanto electoral.

“Colocar a España, que está a la cabeza del crecimiento y de la creación de empleo y que es un país fuerte al que miran los europeos, en una debilidad porque, simplemente, el señor Sánchez no haya pensado bien las cosas, pues me parece que no es el mejor aval si pretende ser alguna vez presidente del Gobierno”, ha opinado la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Y el ministro de Economía, Román Escolano, ha advertido de que la “irresponsabilidad” de “jugar con la estabilidad de la economía” derivada de la moción de censura es un tema “grave”, que “no es bueno” para la economía y “no se entiende fuera”, si bien ha afirmado que los Presupuestos de 2018 “van a ser aprobados” y que cuando se resuelva la “inestabilidad económica”, la economía seguirá creciendo.

Lo cierto es que el PSOE no tiene ni mucho menos garantizados los apoyos para sacar adelante su moción y eso que los independentistas catalanes, con quienes Sánchez se ha negado a negociar nada conforme a la línea roja marcada por el Comité Federal de su partido, no le hacen ascos. Aunque no han tomado la decisión definitiva, pesa más en ellos el rechazo a Mariano Rajoy el impacto de la sentencia por el caso Gürtel, en la que se considera probada la caja B del PP y se tacha de nada creíble al propio Rajoy, que los beneficios que pudieran extraer de presionar al líder socialista cuando, además, apenas hay tiempo para ello antes del debate del próximo jueves.

La censura por el ‘caso Gürtel’ vuelve a unir a la oposición

A propósito de la sentencia, que es lo que ha desencadenado la reacción del PSOE, las reacciones de repulsa hacia el PP y el Gobierno fueron generalizadas cuando se publicó. Este martes, en el Congreso, se ha reeditado la unanimidad en la censura durante la comparecencia de María Dolores de Cospedal en la Comisión que investiga la financiación de su partido. Todos los portavoces de la oposición, sin excepción, han pedido la dimisión del presidente del Gobierno y de la secretaria general del PP; han acusado a representantes del Ejecutivo de mentir a la sociedad y a los jueces; de organizar junto a las empresas de Francisco Correa una trama criminal dedicada a robar dinero público durante años, de saquear España y de obstruir a la justicia ocultando o destruyendo pruebas.

Cabe destacar la intervención del portavoz del PNV por el papel decisivo que le toca jugar estos días al partido. Mikel Legarda le ha hecho esta pregunta a Cospedal: “¿Qué medidas piensa tomar en función de las diversas causas judiciales abiertas sin diferir las responsabilidades políticas a las penales?”. La secretaria general del PP ha eludido la respuesta directa: “Son cosas que ocurrieron hace muchos años aunque la sentencia haya salido ahora. Claro que asumimos nuestra responsabilidad, pasamos de 186 diputados a 137 en las últimas elecciones generales”.

Sobre cómo afronta el propio Rajoy el debate, el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha rechazado que su jefe de filas y presidente del Gobierno esté en la cuerda floja. “Al contrario”, ha respondido a los medios, después de ser preguntado al respecto al término de un acto en Santiago. Los periodistas le han planteado si considera que Rajoy atraviesa una fase de turbulencias por la sentencia de a Gürtel y la moción de censura socialista y él ha contestado: “No, al contrario. Lo mismo que ayer, al contrario”. El líder del PP gallego se ha referido así a las declaraciones que hizo un día antes cuando, además de mostrarse partidario de “pedir disculpas a los españoles”, reafirmó su “apoyo” a Rajoy y garantizó que él “nunca” será “un Judas”.

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