Las mangostas recompensan a sus compañeros con cuidados por sus actos cooperativos

Las mangostas enanas recuerdan los actos cooperativos previos de sus compañeros de grupo y los recompensan más tarde, según un nuevo trabajo de investigadores de la Universidad de Bristol, publicado este martes en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Anteriormente, el comercio era considerado dominio de los seres humanos, pero el intercambio de bienes y servicios es en la actualidad ampliamente reconocido en otros animales. En cambio, esta nueva investigación muestra que las mangostas tienen suficiente capacidad cognitiva para cuantificar los actos de cooperación previos para proporcionar niveles adecuados de recompensas después.

Tal y como afirma el autor principal del estudio, el profesor Andy Radford de la Escuela de Ciencias Biológicas de Bristol, los humanos intercambian con frecuencia productos y pueden rastrear la cantidad que deben usando recuerdos de intercambios anteriores. También se sabe que los animales son capaces de intercambiar actos cooperativos de forma inmediata entre sí, pero lo más polémico es la posibilidad de que haya recompensas demoradas”.

En este sentido, la autora principal, la doctora Julie Kern, también de Bristol, sostiene que “no se han realizado pruebas experimentales adecuadas en animales salvajes, especialmente en primates”. “Al trabajar con grupos de mangostas enanas habituadas a nuestra estrecha presencia, pudimos recolectar observaciones detalladas y realizar manipulaciones experimentales en condiciones naturales”, explica.

Estos mamíferos son los carnívoros más pequeños de África y viven en grupos cooperativos de reproducción de entre 5 y 30 individuos. El trabajo se realizó como parte del proyecto ‘Dwarf Mongoose Project’ (Proyecto Mangosta Enana), que ha estudiado grupos silvestres habitados de forma continua desde 2011.

Los animales de estudio están marcados individualmente con tinte para cabello rubio, están entrenados para subir a una balanza para pesarse y se pueden ver desde unos metros de distancia a medida que desarrollan su comportamiento natural en condiciones ecológicamente válidas.

Primeras evidencias

Así, este estudio es el primero en proporcionar evidencia experimental en una población silvestre de no primates para la cooperación contingente retrasada, proporcionando una recompensa posterior a un individuo por la cantidad de cooperación que ha realizado.

Además, ofrece evidencia convincente del comercio cruzado de productos básicos, mediante el cual los individuos recompensan un tipo de comportamiento cooperativo con un acto cooperativo diferente. En este caso, el cuidado se cambió por comportamiento centinela, que implica que un individuo adopte una posición elevada para detectar el peligro y advierta a los compañeros de grupo que se alimentan con llamadas de alarma.

Según explica el doctor Kern, los investigadores comenzaron utilizando observaciones naturales detalladas recopiladas durante meses para mostrar que las personas que realizan muchas tareas de vigilancia también reciben mucha preparación y están bien posicionadas en la red social del grupo. Pero, para demostrar un vínculo causal, necesitaban encontrar un experimento de campo complicado.

Tal y como agrega el profesor Radford, durante periodos de tres horas, cuando los grupos se alimentaban, los científicos simularon un comportamiento centinela adicional por parte de un miembro del grupo subordinado utilizando reproducciones de sus llamadas de vigilancia, vocalizaciones dadas para anunciar que está cumpliendo con este deber. En la silenciosa madriguera durante el atardecer, monitorearon todos los eventos de cuidados, especialmente los recibidos por el individuo que había tenido su contribución como centinela.

Los investigadores encontraron algunos resultados sorprendentes. En los días en que se percibía que un individuo llevaba a cabo más tareas de vigilancia, recibía más preparación nocturna de parte de los compañeros de grupo que en los días de control (cuando se habían reproducido sus llamadas de alimentación durante la sesión de alimentación anterior). Además, el individuo que había tenido su contribución centinela recibió más cuidados que un subordinado de control en el grupo.

Los cuidados y aseo personal ha sido considerados durante mucho tiempo como un bien comercializable importante en especies sociales, siendo utilizado como recompensa en varios contextos. El nuevo trabajo muestra que esta recompensa de aseo no tiene que ocurrir inmediatamente después del acto cooperativo correspondiente; el aumento del cuidado por las mangostas tuvo lugar al final del día, cuando las mangostas habían terminado de buscar comida y regresaron a su madriguera para dormir.