Madrid se vuelve a teñir de blanco para celebrar la Decimotercera

El equipo se ha dado un baño de masas por las calles de la capital, Marcelo y Ramos han coronado la Cibeles y la fiesta ha terminado en un abarrotado Santiago Bernabéu

Las calles de Madrid se han vuelto a teñir de blanco por tercer año consecutivo. La capital española ha celebrado la decimotercera Copa de Europa del Real Madrid, que el sábado se convirtió en el primer equipo que gana la Liga de Campeones en tres ocasiones seguidas en el actual formato Champions tras vencer al Liverpool en Kiev (3-1).

El Madrid comenzó la celebración con una visita y ofrenda a la Catedral de la Almudena y la sede de la Comunidad de Madrid, donde el cuadro blanco fue recibido por el presidente Ángel Garrido, quien felicitó al conjunto de la capital y lo elogió como “el mejor club del mundo”.

Garrido, ahora como máximo responsable de la Comunidad, recibió al campeón de Europa por tercer año consecutivo. Un vídeo con los goles y la celebración sobre el césped de Kiev inició la recepción oficial de la sede de Sol. Garrido y Florentino se intercambiaron una placa conmemorativa y una réplica de la Copa de Europa, además de dos camisetas.

Se está convirtiendo en una rutina. Ojalá nos dure muchos años y podamos seguir viniendo aquí. Agradecer el gran recibimiento”, afirmó el capitán, Sergio Ramos, quien destacó “la unidad del equipo” y a “un gran entrenador como Zidane”. Después del central, fue Florentino Pérez quien tomó la palabra.

“Seguimos haciendo historia. El pasado lunes nos recibías para celebrar la décima Copa de Europa de baloncesto y cuando no se ha cumplido ni una semana venimos con la 13ª de fútbol. Es la primera vez que conseguimos este doblete, algo que no ha conseguido nunca nadie. Lo que se está consiguiendo es algo único e inolvidable”, apuntó.

Por su parte, el presidente de la Comunidad no dudó en calificar al Madrid como el “mejor club del mundo”, feliz de “recibir al que es sin lugar a dudas el mejor club del mundo”. “Venís mucho y sabéis que esta es vuestra casa, es un orgullo. Es algo heroico, hacéis posible lo imposible. Un club de pasado, presente y futuro. Marca Madrid y marca España”, declaró Garrido.

Desde uno de los balcones de la sede de la Comunidad, Sergio Ramos se dirigió a la afición que abarrotó a la plaza de Sol. “Agradecer el cariño incondicional. Este trofeo es también vuestro. Aquí se evalúa cada año, y ahora hay que pensar en la decimocuarta”, afirmó, antes de dar paso a Cristiano Ronaldo.

“Gracias por estar aquí, es un momento inolvidable. Hicimos historia”, dijo el portugués. El ariete blanco sin duda centra los focos de la jornada posterior a la final ante el Liverpool por sus palabras sobre el césped de Kiev, dejando entrever cierto malestar y un posible fin a su etapa en el Madrid, emplazando a todos a unas declaraciones en los próximos días.

Antes de llegar a la sede del gobierno de la Comunidad, por una calle Mayor con un río de gente, la comitiva blanca visitó la Catedral de la Almudena. La ofrenda a la virgen patrona de Madrid fue la primera parada desde que el autobús de los jugadores partiera del Santiago Bernabéu pasadas las seis de la tarde.

El sonido de las campanas y el obispo auxiliar de Madrid, Jesús Vidal, recibieron a la plantilla blanca comandada por su presidente Florentino Pérez, quien destacó el “espíritu de equipo y afán de superación” del conjunto blanco “para lograr tres Champions seguidas”, antes de una foto de familia.

Recepción en el Ayuntamiento

La comitiva merengue se trasladó posteriormente al Ayuntamiento.  La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, recibió al equipo y quiso dar las gracias “a todos los que hacen posible el milagro” obrado un día antes en Kiev.

Una vez todos los jugadores estuvieron colocados encima de una escenario del Ayuntamiento, la alcaldesa agradeció al equipo merengue la hazaña conseguida por tercera vez consecutiva. “Gracias a todos los que hacen posible este milagro, más incalculable y superior que nunca, nada menos que tres copas Champions seguidas”, señaló.

Carmena continuó su discurso dando las gracias expresamente a Zidane por su “dirección magistral y sinergia con los jugadores” para traer una nueva Copa de Europa a la ciudad de Madrid. “Me entrevisté con el alcalde de Kiev. Todo Kiev estaba lleno de madrileños porque los madrileños sentimos de manera especial el orgullo de tener a este club tan especial y genial. Gracias, gracias Real Madrid”, declaró.

Por su parte, Florentino Pérez también dedicó unas palabras. “Aquí estamos de nuevo, una vez más. Como bien sabe nuestra alcaldesa, han sido una ultimas horas emocionantes, pero esta conquista adquiere unas dimensiones nunca antes vistas. Tres Champions seguidas y cuatro en los últimos cinco años. Lo logrado roza lo milagroso por eso este club que es eterno”, explicó.

Por último, aseguró sentirse “muy orgulloso” de ser el presidente del Real Madrid, y apuntó que “el trabajo es el secreto para una de las más grandes etapas del fútbol moderno”. Después de su discurso, regaló a la alcaldesa una réplica de la copa, antes de que Manuela Carmena ofreciese a los jugadores sus ya tradicionales galletas “solo para campeones”.

Euforia en Cibeles y en el Bernabéu

A continuación, los jugadores se montaron de nuevo en el autobús para dar un breve paseo hacia Cibeles, a apenas unos metros. Fue entonces cuando se vivió uno de los momentos álgidos, con los capitanes del club Sergio Ramos y Marcelo coronando con el trofeo a la diosa Cibeles, punto de encuentro de las celebraciones blancas, abarrotada de aficionados que compartieron cánticos con sus jugadores.

Y es que en Cibeles llegó uno de los momentos de celebración más esperado por los aficionados, pero también por los futbolistas, que se aflojaron las corbatas y animaron los gestos tras las visitas institucionales.

Allí las chaquetas dieron paso a las camisetas del equipo, las bufandas en la cabeza y las banderas a lo capa, con la plantilla del primer equipo en la plataforma que rodeaba al monumento.

Comenzó entonces el recital de cánticos, micrófono en mano el capitán Sergio Ramos. “Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa una y otra vez”, fue la versión del tradicional cántico de la afición blanca, que triunfó entre los jugadores y el gentío. Hubo también tiempo de acordarse del vecino y rival Atlético en los cánticos y en las declaraciones. “Hemos pasado por Neptuno y no había mucha gente”, dijo Theo. También hubo tiempo para cantar el clásico “quién manda en la capital”.

Incluso dio tiempo para que Cristiano Ronaldo cogiese el micrófono y dijese “Gracias y hasta el próximo año”, sembrando más dudas sobre su futuro tras insinuar al terminar la final que se irá en verano.

‘Orejona’ en mano, Ramos y Marcelo coronaron a la diosa, alzando el trofeo que ganaron en Kiev. Y, claro está, pusieron la bufanda del Madrid a la diosa.

El ‘We are the champions’ cerró la fiesta con la explosión de confeti y Cibeles vestida con la bandera al cuello y la bufanda del Madrid en la cabeza. Fue el primer gran baño de masas del campeón de la Champions antes del broche en el Bernabéu al que se dirigieron después en ese autobús perseguido por cientos de aficionados.

Ya en el Bernabéu, se rindió homenaje a los campeones de Europa de baloncesto que triunfaron en la final de Belgrado y después toco el turno del fútbol.

“Cristiano, quédate”

El presentador Miki Nadal fue presentando uno a uno a los integrantes del cuerpo técnico y a los jugadores, que fueron desfilando uno a uno al escenario central entre aplausos. Fueron Keylor Navas, Marcelo, Cristiano Ronaldo y por último Ramos los que se llevaron las mayores ovaciones.

El portugués salió con el rostro serio mirando a la grada al contrario que en anteriores celebraciones en las que se le vio más alegre y besó el escudo varias veces. 

Luego hubo confetis y un castillo de fuegos artificiales y los jugadores tomaron la palabra. Ramos y Marcelo prometieron luchar por la decimocuarta e intentar volver al Bernabéu en 2019. “Decían que era imposible y aquí estamos otra vez”, dijo el andaluz, destacando la labor de Zidane y agradeciendo el apoyo de la afición. “El techo nuestro está muy alto”, añadió.

También Cristiano cogió el micrófono para dar las gracias a la afición y decir que era “un orgullo” jugar en el club más grande del mundo. Fue entonces interrumpido por el público y los propios jugadores al grito de “Cristiano, quédate”, aunque no aclaró tampoco su futuro, terminando con un “¡Hala Madrid!”.

La fiesta terminó con el himno compuesto para la Décima, que se ha convertido ya en el oficial con permiso del antiguo, y los jugadores dando la vuelta de honor con la Champions y manteando a Zidane. Un final digno del rey de Europa.

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