Torra pide a Rajoy ‘día y hora’ para una reunión y el presidente acepta siempre que sea ‘dentro de la ley’

El presidente electo de la Generalitat, Quim Torra, ha anunciado que una vez haya tomado posesión del cargo enviará una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para pedirle que "fije día y hora" de una reunión, en la que le exigirá levantar el artículo 155 y el control de las finanzas catalanas. El caso es que Rajoy ya le ha contestado aceptando la reunión desde la capital búlgara de Sofía, donde está de viaje oficial. Después de asegurar que trabajará “por la concordia”, el presidente ha recordado a Torra que cualquier diálogo tiene que estar “dentro de la ley”.

Rajoy, que no ha querido hablar de líneas rojas, sí ha subrayado que “en Cataluña sólo puede haber un presidente, una sola legalidad y unas únicas instituciones que son las que marca la Constitución”. El presidente está deseando levantar el artículo 155, lo que supondrá eliminar el principal obstáculo para que el PNV apoye sus Presupuestos. Pero, por ahora, ha acordado con el líder socialista, Pedro Sánchez, mantener el control de las cuentas de la Generalitat. Y eso no es exactamente lo que quiere Torra.

“El principal objetivo de este gobierno es ofrecer diálogo al gobierno español. Presidente Mariano Rajoy, ponga día y hora. Otro objetivo es finalizar la suspensión del autogobierno en Cataluña”, ha dicho el nuevo ‘president’ desde Berlín, hasta donde ha viajado este martes para reunirse con su patrocinador y copresidente, Carles Puigdemont.

La comparecencia ante la prensa ha sido conjunta, en el Sana Berlin Hotel de la capital alemana, con una escenografía oscura y siniestra que ha remarcado el carácter victimista con el que el independentismo catalán pretende atraer el apoyo internacional hacia su causa. Esa, la internacional o ‘el espacio libre de Europa’ como lo llaman los independentistas, seguirá siendo una de las tres vías para promocionar su mensaje. Las otras dos son las instituciones catalanas -el Govern, el Parlament y los ayuntamientos- y la ciudadanía “empoderada” e involucrada en un “proceso constituyente”, según la definición del propio Torra.

La ‘internacionalización del conflicto’ ha contado a su favor con la torpeza del Gobierno de Mariano Rajoy y de los partidos constitucionalistas para potenciar su propio relato del conflicto catalán. Pero ahora tiene en contra los mensajes xenófobos y supremacistas del nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, que han traspasado las fronteras provocando rechazo y repugnancia. Preguntado al respecto en la rueda de prensa, Torra ha desviado la atención escudándose en una “mala interpretación” de los textos que firmó en su día, cuando lo cierto es que hay poco que interpretar en un artículo como ‘La lengua y las bestias’ en el que directamente llama “carroñeros, víboras y hienas” a los castellanoparlantes.

Pese a todo, Puigdemont ha dicho en la rueda de prensa, en la que ha intervenido mano a mano con su sucesor para visualizar la bicefalia del nuevo Ejecutivo catalán, que Torra, gobernará “para todos los catalanes”, no solo para los independentistas. “Todos los gobiernos tienen el propósito de gobernar para todo el mundo”, ha afirmado y ha añadido que no debe “confundirse la legítima orientación política” de un líder determinado con un hipotético propósito de no gobernar para todos. Ha sugerido incluso que este habría sido el caso de la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, si hubiera sido investida.

Pero lo más importante de la comparecencia ha sido la respuesta a esa reactivación del pacto entre Rajoy y Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE, que se han reunido este martes en la Moncloa y que han acordado mantener el control sobre las cuentas de la Generalitat y desplegar de nuevo el artículo 155 si se produce una nueva quiebra de la legalidad.

“El 155, que se pensó para castigar a los políticos independentistas, ha perjudicado a todos”, ha asegurado Puigdemont, para quien “Cataluña está en buenas manos y en los próximos días se escogerá un gobierno fuerte para una sociedad fuerte con la responsabilidad de iniciar rápidamente su labor. Tenemos que revertir todos los daños causados por el 155”. “Espero que el señor Rajoy, el resto de partidos y la coalición del 155 acepten esta oferta de iniciar un diálogo para encontrar una solución política a un conflicto político”, ha señalado el expresidente catalán.

La CUP marca los límites del terreno de juego

El mensaje, que a priori podría parecer inocuo, no lo es sin embargo para una de las tres patas del independentismo, la CUP, que es la minoritaria pero que ha sido esencial para que Torra fuera investido. Ello no hubiera sido posible sin la abstención de sus cuatro diputados. El voto en contra habría frustrado la elección y, ahora, los anticapitalistas se sienten con la suficiente autoridad para marcar límites al Govern. Y entre esos límites destaca un hipotético diálogo con el Gobierno central. El diputado de la CUP Vidal Aragonés ha recordado que solo cabe un camino, la defensa del derecho a la autodeterminación. Por eso, la rueda de prensa de Torra y Puigdemont le ha parecido “una renuncia” al mandato del 1-O. “El principal objetivo para la CUP no es el diálogo con el Estado español. Para el futuro Govern el principal objetivo debería ser el ejercicio del derecho de autodeterminación”, ha advertido Aragonés.

Pero lo cierto es que junto a los mensajes dirigidos al Ejecutivo central ha habido otros muchos de consumo interno y en clave puramente soberanista. “Nunca abandonaremos el camino de reconfirmar al president Puigdemont al frente del Govern, para que regrese al Palau de la Generalitat”, y “tampoco renunciaremos a la idea de la República de Cataluña”, ha dicho Torra.

“Yo me veo como un presidente custodio”, ha dicho Torra por si había alguna duda sobre su sumisión a Puigdemont, y ha confirmado que quiere contar con el mismo Govern que tenía el expresidente antes de que huyera de España para no afrontar sus responsabilidades ante la justicia. “El principio de restitución es nuestra guía, empezando por la restitución del presidente Puigdemont”, ha dicho Torra, quien ya había avanzado este martes en una entrevista con Catalunya Ràdio su intención de contar con los antiguos consejeros y que si se reúne con Rajoy lo primero que le pedirá será “respeto por el derecho a la autodeterminación” de Cataluña, una desconexión de España que a su juicio debería haberse producido ya.

Tras el viaje a Berlín, la intención de Torra es visitar al presidente del grupo parlamentario de JxCat, Jordi Sànchez, y al presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, en el centro penitenciario de Soto del Real; al exvicepresidente Oriol Junqueras y a los exconsellers Jordi Turull, Raül Romeva, Josep Rull, Joaquim Forn en Estremera; y a la exconsellera Dolors Bassa y a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell en Alcalá Meco.

Puigdemont, por su parte, ha rechazado que su sucesor vaya a convocar elecciones en Cataluña a partir del 27 de octubre -tiene que pasar un año entre una convocatoria y la siguiente-, y ha considerado que la intención es que la legislatura dure cuatro años: “Será la mejor señal de que las cosas cogen la vía de la democracia”.

Ha explicado que el nuevo presidente catalán puede convocar nuevos comicios a partir de esa fecha “pero no se puede deducir que haya elecciones anticipadas”. Y esa es una prerrogativa del ‘president’ -ha recordado- a la que se puede recurrir si la relación entre ejecutivos no mejora y continúan los procesos contra líderes soberanistas. Hay que recordar que fue Puigdemont quien afirmó hace unos días en una entrevista con el diario italiano ‘La Stampa’ que Torra podrá convocar nuevas elecciones a partir del 27 de octubre “si el Gobierno español continúa con la persecución”. Este martes, sin embargo, ha matizado esa declaración considerando que su frase quedó “distorsionada”.

“La pelota está en el tejado del Gobierno español. Hoy tenemos a un presidente que no tiene causas judiciales”, ha subrayado Puigdemont. Y Torra también ha evitado transmitir el mensaje de que piensa convocar elecciones tan pronto como legalmente le sea posible: “Tenemos una voluntad de legislatura”, ha afirmado. “Tenemos un horizonte largo, pero hemos de estar atentos a los faros cortos de lo que está pasando en nuestro país, porque no podemos permitir esta degradación democrática”, ha añadido Torra, para quien Cataluña vive una situación “excepcional”, con “presos políticos” y dirigentes soberanistas en el extranjero. “Vamos a implementar un Govern fuerte que pueda reaccionar contra todo esto. Tendremos un gobierno fuerte, que actuará”, ha proclamado.

Por cierto que el nuevo presidente de la Generalitat tiene la intención de repetir la fórmula que usó Puigdemont para la toma de posesión. Entonces, cuando Puigdemont tomó el relevo de Artur Mas en 2016, respondió afirmativamente a la pregunta que le formuló la entonces presidenta del Parlament, Carme Forcadell: “¿Promete cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament?”. Una fórmula en la que se obvió cualquier referencia a la Constitución, al rey de España y al Estatuto de Autonomía, en contra de lo que se había hecho hasta entonces.

La toma de posesión de Quim Torra será diferente porque la Generalitat está intervenida por el Gobierno a través del artículo 155 de la Constitución y su antecesor, que fue cesado por el mismo mecanismo, está en Berlín huido de la justicia española tras la ilegal declaración unilateral de independencia y a la espera de su extradición a España.

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