Puigdemont lleva los plazos al límite sin alternativas a las elecciones para obligar a ERC a desobedecer

Tras un montón de especulaciones, Junts per Catalunya se ha ratificado en la peor de las hipótesis posibles y la que, aparentemente, no deja ninguna alternativa viable a la confrontación con el Estado: Puigdemont es el único candidato a la investidura como ‘president’ y no hay ‘plan D’ que valga. Lo dijo el sábado Eduard Pujol, tras la reunión que los diputados posconvergentes tuvieron en Berlín con su líder y lo ha reiterado este domingo Elsa Artadi, la presunta aspirante a alternativa que no parece tener ninguna prisa por desempeñar ese papel.

En lo que desde hace tempo es un interminable ‘Día de la Marmota’, este fin de semana hemos asistido a un regreso al plan inicial del independentismo pero con una diferencia esencial respecto a la situación que se vivió hace seis meses, en el convulso mes de octubre de 2017 que desembocó en la declaración unilateral de independencia y la aplicación del artículo 155. Esa diferencia reside nada menos que en la fractura que se ha producido entre los partidos secesionistas, tanto en lo que se refiere a sus planes inmediatos como en lo relativo a su filosofía para las estrategias de futuro.

Lo deja muy claro la ponencia política que ERC ha redactado para la Conferencia Nacional que tiene previsto celebrar el 30 de junio y el 1 de julio: hoy por hoy no hay base social suficiente para declarar la república catalana, un objetivo que según los republicanos ha sido imposible conseguir pese al órdago sostenido a las instituciones del Estado. Es más, en ese documento se llama la atención sobre la importancia de no confundir la mayoría parlamentaria, que actualmente tiene el secesionismo, con la mayoría social, que no ha alcanzado nunca el 50% en las recientes citas con las urnas que han tenido lugar en Cataluña.

Esquerra, pues, no está por la labor de seguir torciéndole el brazo al orden constitucional. Ni siquiera, por lo que se ha visto hasta ahora, está dispuesta a arriesgar nuevas acusaciones de desobediencia a los dirigentes que mantiene en libertad con el consiguiente riesgo de nuevas órdenes de prisión provisional. No es ese el caso de Junts per Catalunya o, mejor dicho, de Carles Puigdemont, cuya única posibilidad de seguir siendo el líder indiscutible del independentismo es acaparar espacios mediáticos gracias a su estrategia de confrontación.

Probablemente, hay otros sectores del soberanismo catalán (el DeCAT sin ir más lejos) que preferirían embarcarse en una senda autocrítica similar a la de ERC pero la resistencia de Puigdemont es infinita porque es su única forma de sobrevivir al olvido que le acecha desde que huyó de España y optó por peregrinar por suelo europeo. De hecho, hasta ahora lo ha conseguido con mucho más éxito que el otro dirigente con el que compite por liderar el mismo espacio ideológico, Oriol Junqueras, quien solo se deja notar de vez en cuando a través de alguna carta enviada desde la prisión de Estremera.

Ni que decir tiene que si finalmente hubiera que ir a unas nuevas elecciones el independentismo radical de volcaría masivamente a favor de Puigdemont y su candidatura, que en alguno círculos ya se ha rebautizado como Junts per la República. La duda es si eso sería suficiente para una victoria incontestable, una vez descontados los sectores más moderados del nacionalismo que se han podido sentir tentados por el secesionismo hasta que se han topado con el muro de los poderes del Estado.

Nuevo intento de investir a Puigdemont antes del día 14

Ahora, ERC y su máxima figura institucional, Roger Torrent, se ven abocados una vez más a la tesitura de desobedecer al Tribunal Constitucional intentado investir a Puigdemont antes del día 14, penúltima oportunidad de evitar la disolución automática del Parlament y la convocatoria de nuevas elecciones, lo que ocurrirá, si antes no hay solución, el próximo 22 de mayo. Y de momento, JxCat no ofrece alternativas a lo que parece ser una vía muerta. La portavoz del grupo, Elsa Artadi, está convencida de que el expresident Puigdemont volverá al cargo. “Será investido ahora o más adelante, pero estoy segura de que pasará”, ha comentado esta mañana en el ‘Via Lliure’ de RAC1 la que más papeletas tenía de convertirse en el plan D.

Artadi, que participó el sábado en la cumbre de Berlín con Puigdemont, no tiene ninguna duda de que el Tribunal Constitucional les acabará dando la razón y no suspenderá la modificación de Ley de Presidencia, que permite la investidura a distancia. Opina que esta reforma “no tiene ningún elemento que pueda ser susceptible de una sentencia contraria en el TC, en tanto que no invade las competencias propias de Cataluña de acuerdo con el Estatut”. Artadi no tiene en cuenta las medidas cautelarísimas que dictó el propio tribunal cuando invalidó la investidura de Puigdemont prevista para el pasado 30 de enero. Entre otras cosas, dijo que para que un candidato sea investido es indispensable su presencia física en el pleno y descartó cualquier otra vía como la telemática. Al expresidente le recomendó que se pusiera a disposición del juez que instruye su causa y que procurara obtener su autorización para poder asistir al debate parlamentario y someterse a la posterior votación.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, Artadi no ha descartado que el TC admita a trámite el recurso del Gobierno contra la reforma de la Ley de Presidencia. Pero, en esa hipótesis, cree que seguirá habiendo una oportunidad para investir a Puigdemont: “Entre que la ley se publica, entre en vigor y eventualmente queda suspendida hay una ventana de oportunidad que es la queremos aprovechar para investir al presidente”.

La diputada ha explicado en RAC1 que en Berlín “no se habló de nombres” de cara a tener que poner otro candidato sobre la mesa. Solo se comentaron los “itinerarios” y el plan de “tirar hacia delante la república”. Sobre los rumores que la sitúan a ella al frente de la Generalitat, Artadi ha detallado que “cada uno tendrá que hacer el rol que le toque en el momento que le toque. Es un momento bastante especial como para pensar en aspiraciones políticas”.

El caso es que de nuevo el calendario vuelve a ser protagonista en la crisis catalana. La portavoz de JxCat reclama utilizar la reforma “cuanto antes mejor” porque no se puede suspender una ley antes de que entre en vigor. Confía en programar una investidura de cara a la semana que viene o el 14 de mayo como tarde: “no pondremos en riesgo la fecha del 22 de mayo. Nuestra voluntad es no ir a elecciones”.

De hecho, JxCat se está conjurando para investir un president antes del 14 de mayo. El grupo parlamentario apuesta por escoger en ocho días al nuevo jefe del Govern tras la reunión de Berlín. La primera opción es Puigdemont tras la reforma de la Ley de Presidencia, pero si el TC lo impide insistirán en recuperar la candidatura del número dos, Jordi Sànchez, por tercera ocasión. Si el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, vuelve a impedir que Sànchez salga de prisión para la investidura, esta vía volverá a quedar bloqueada.

Según publica la agencia ACN, en caso de que se llegue a ese supuesto, JxCat activará el nombrado plan D y propondrán a un cuarto candidato para que sea presidente antes del 14 de mayo. Quieren evitar a toda cosa que se les agote el tiempo y se vean forzados a volver a ir a elecciones.

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