Maite Araluce, nueva presidenta de la AVT, con el 97% de los votos

Maite Araluce es hija de José María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa asesinado por ETA en 1976

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha elegido en su asamblea general ordinaria de asociados con un 97 por ciento de votos a Maite Araluce como nueva presidenta de esta entidad.

En el acto celebrado en Madrid también se han refrendado las cuentas de la asociación correspondientes al último ejercicio, así como la gestión de la junta directiva, ha informado la AVT.

La nueva presidenta ha explicado a los asociados el plan de acción que guiará el día a día de su dirección durante los dos próximos años, que seguirá la estela del trabajo realizado por Ángeles Pedraza y su sucesor, Alfonso Sánchez.

Araluce ha dicho que el trabajo por hacer justicia a todas las víctimas del terrorismo ha sido uno de los pilares fundamentales de la asociación desde su fundación y no desistirán de ello: “No vamos a ceder un ápice”.

En este nuevo mandato acompañarán a Maite Araluce en la junta directiva cuatro mujeres víctimas del terrorismo con larga experiencia en la asociación.

Inmaculada Sánchez Polo será la nueva vicepresidenta; Narcisa López Castro ejercerá como secretaria general; Ana Isabel Díaz Delgado, será la tesorera; y Milagros Valor San Román, vocal.

Maite Araluce es hija de José María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa asesinado por ETA en 1976 junto a su conductor y tres policías de su escolta.

Araluce vio parte del atentado desde la terraza de su casa, a la que la familia se asomó cuando escucharon ráfagas de metralla. Lo que vio no puede describirlo con palabras, según asegura en una entrevista que ha difundido la AVT.

Vivir un atentado cambia lo fundamental de la vida, los apoyos que tienes en el día a día. Me hubiera gustado que mi padre hubiera visto cómo acababa la carrera, que me casaba, que me hubiera llevado al altar, que hubiera conocido a mis hijos… En mi caso, además de perder a mi padre que era mi gran apoyo, nos tuvimos que ir de San Sebastián, la ciudad en la que había vivido hasta entonces”, relata.

Reconoce que las víctimas viven tiempos difíciles en los que son “diariamente humilladas por los que jalean y defienden a los terroristas, y traicionadas por las instituciones que, o bien han decidido ponerse de lado o dejar que pase el tiempo, o bien están empeñados en tergiversar o manipular la historia con la única finalidad de diluir responsabilidades”.

Sobre los últimos anuncios de ETA, Araluce espera del Gobierno que neutralice cualquier intento de la banda de “sacar algún tipo de beneficio a su supuesta disolución” y reclama la detención de los terroristas huidos y la incautación de las armas y los zulos pendientes de entregar.

Y confía también en que el Gobierno no tenga la tentación de ofrecer a ETA nada por esta supuesta disolución, es decir, que no cambie la política penitenciaria, no haya acercamiento de presos y se cumplan íntegramente las condenas.