El Parlament reta al TC y reforma la ley para investir a Puigdemont sabiendo que es una vía muerta

El Parlament de Cataluña ha aprobado este viernes la reforma de la Ley de la Presidencia impulsada por JxCat que busca poder investir a presidentes de la Generalitat a distancia, es decir, sin que el candidato esté en el pleno. Es un traje hecho a medida del huido Carles Puigdemont, aunque es más que dudoso que el expresidente vuelva a ser elegido para su antiguo cargo. La reforma será inmediatamente impugnada por el Tribunal Constitucional, tal y como avisó el jueves el Gobierno central, y no podrá ser ni siquiera publicada en el BOE catalán debido a la intervención de todos los cauces administrativos de la Comunidad en virtud de la aplicación del artículo 155.

La nueva norma ha salido adelante gracias a los  70 votos de JxCat, ERC y la CUP -incluidos los votos delegados de Puigdemont y Toni Comín- frente a los 64 votos en contra de Ciutadans, PSC, los Comunes y el PP. Contra la ley pesa ya un dictamen en contra del Consell de Garanties Estatutàries, que es consultivo y por tanto no es de obligado cumplimiento, pero el Gobierno central ya tiene preparado su recurso para impugnarla ante el Tribunal Constitucional. El dictamen previo ya ha sido solicitado al Consejo de Estado y hasta ERC ha admitido que puede que la nueva ley “no sirva para investir a nadie porque se la cargarán” por la vía judicial. Lo ha dicho el diputado republicano Antoni Castellá, para quien la única finalidad de aprobar esta reforma es evidenciar que el Estado rechaza la victoria independentista del 21-D.

“La reflexión política es que sería bueno que el Parlament no diera pasos que no conducen a ningún lado”, ha considerado el ministro portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. “Deberían haber aprendido de lo que pasó el 6 y 7 de septiembre”, ha dicho en referencia a la anterior Mesa del Parlamet cuya presidenta, Carme Forcadell, está ahora en prisión provisional acusada de los presuntos delitos de rebelión, malversación y desobediencia.

Y es que, si JxCat da realmente el paso de proponer la candidatura de Puigdemont para ser investido ‘president’ y el presidente del Parlament, Roger Torrent, lo acepta, habrá puesto en peligro su situación personal y la del resto de los miembros de la Mesa, ya que todo ellos incurrirían en un delito de desobediencia al Constitucional. El tribunal de garantías ya suspendió en su momento la investidura de Puigdemont y dejó claro que no podría realizarse nunca sin la presencia física del candidato, para lo que previamente tendría que ponerse a disposición del juez que instruye su causa y obtener su autorización. Esto ocurrió en enero, ante la investidura que Torrent había convocado para el día 30, y el Constitucional dictó unas medidas cautelarísimas descartando la investidura telemática y desactivando la posibilidad de que Puigdemont volviera a ser investido ‘president’.

De ahí todas las reacciones de los grupos de la oposición en el debate de este viernes. “Esta ley no se va aplicar en ningún sitio excepto en la república imaginaria de Puigdemont”, ha avisado la líder de C’s, Inés Arrimadas, a quien se han unido en las críticas contra la reforma el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y el portavoz de los Comunes, Xavier Domènech, que ha exigido a JxCat que admita de una vez por todas que Puigdemont “no es un candidato viable” para volver a ser presidente y ha asegurado que es mera propaganda del independentismo. El representante del PP, Santi Rodríguez, ha sacado a colación la ponencia política de ERC en la que se reconoce que no hay base social suficiente para la república catalana. “Ellos ya lo han aceptado, ahora solo falta que lo haga JxCat”, ha subrayado.

Con este panorama de fondo, y ante la necesidad de desencallar la situación antes del 22 de mayo -fecha límite para elegir un ‘president’ o convocar unas nuevas elecciones- en las últimas horas ha cobrado fuerza la posibilidad de que Puigdemont se mantenga en un segundo plano y proponga a otro candidato a la preesidencia de la Generalitat. Se ha hablado mucho de  Elsa Artadi, diputada de JxCat y estrecha colaboradora del expresident, que además tiene la gran virtud de estar libre de cargas judiciales. Pero en las últimas horas también se ha comentado que Artadi no está por la labor, que prefiere ser ‘consellera’ de Presidencia, el cargo que tenía Jordi Turull en la anterior legislatura, y que el candidato sería Antoni Morral, número 17 de la lista de JxCAT por Barcelona, que entró de rebote en el Parlament cuando el exconseller de Interior Joaquim Forn, ahora en prisión, renunció a su escaño.

El motivo de este baile de nombres es que Artadi no acepta ser una marioneta de Puigdemont desempeñando un papel simbólico mientras el expresidente tomas todas las decisiones, y Morral sí estaría dispuesto a desempeñar ese papel. Pero, en definitiva, se cumple el pronóstico del diputado Albert Batet: el candidato será “Puigdemont o el que diga Puigdemont”. De hecho, el líder de JxCat ha convocado para este sábado una reunión en Berlín con sus diputados donde se espera que desvele cuáles son sus planes.

De momento, el nuevo escenario obligaría a replantearlo casi todo, desde el reparto de carteras en el futuro Govern – Mercé Conesa, alcaldesa de Sant Cugat y presidenta de la Diputación de Barcelona de perfilaba al frente de la Consejería de Presidencia- hasta los acuerdos con el resto de las fuerzas independentistas.

El miércoles, Artadi recibió el aval del presidente de JxCat en el Parlament, Jordi Sànchez, y de ERC -que le garantizó sus votos-, y este jueves ha cosechado el de la presidenta del PDeCAT, Neus Munté, y el del vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri. Especialmente relevante es el respaldo de Munté, que lidera un partido con el que Artadi no tiene la mejor de las relaciones ya que, tras formar parte de la dirección un breve periodo de tiempo, se desvinculó de él para formar parte de las listas de JxCat como independiente.

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