La racha de Nadal se come a Klizan para buscar la final de Barcelona

Pablo Carreño supera a Dimitrov por 6-3 y 7-6

El tenista español Rafa Nadal dio un paso más hacia su undécimo título en Barcelona al acceder este viernes a semifinales a costa (6-0, 7-5) del eslovaco Martin Klizan, mientras que el también español Pablo Carreño avanzó a la penúltima ronda del Trofeo Conde de Godó, superando (6-3, 7-6(4)) al búlgaro Grigor Dimitrov.

El de Manacor brilló en el primer set endosando un rosco a su rival, con la versión que le hizo ya once veces ganador de Montecarlo la pasada semana. Klizan reaccionó con el tenis que le trajo de la previa, pasando por encima de Novak Djokovic o Feliciano López, a la cita con el número uno. Plantó cara más que nadie al balear, pero la presión de Nadal pesó en la muñeca del eslovaco.

El ídolo local siguió con su progresión esta semana, a por su tercera victoria en Barcelona, de menos a más. Ante un Klizan que venía de demostrar mucho, Nadal tiró de repertorio de inicio, mandó con su derecha, subió a la red y puso el 6-0 en media hora. El eslovaco no se dejó llevar y buscó sus opciones en la reanudación.

Nadal cedió su primer saque del segundo set en un mal juego y sufrió el paso al frente de Klizan. Algo acelerado no logró encadenar dos golpes buenos seguidos, suficiente para dar más problemas a Nadal que en ningún parcial desde Roma el año pasado, pero no para romper la racha ya de 42 sets seguidos del rey de la tierra.

Esa aureola superior fue la que pesó en el eslovaco, que cuando sacaba para empatar el partido desaprovechó tres bolas de set. Nadal negó esa victoria parcial a un Klizan que comenzó a despedirse de su segunda semifinal en Barcelona en tres años. El balear tomó el mando y avanzó rompiendo al eslovaco, para citarse ahora con su compatriota Roberto Bautista o el belga David Goffin.

En el otro lado del cuadro, Carreño avanzó a una semifinal ante el griego Stefanos Tsitsipas, sorpresa de la jornada al superar al austriaco Dominic Thiem (6-3, 6-2). El español apeó al segundo cabeza de serie, un Dimitrov que terminó bien picado. El asturiano volvió a ser mejor que el búlgaro en tierra, como hiciera en Roland Garros o Madrid en los últimos dos años, superior de inicio para seguir disfrutando de la mejor edición en su club.

Carreño, que llegó a Barcelona tras un mes de parón, manejó los nervios en un intercambio de ‘breaks’, todo lo contrario de lo vivido en el segundo set. Ahí, ni uno ni otro cedieron su saque, para llegar a un muerte súbita de alta tensión. Más si cabe por el punto de la polémica, con 4-2 a favor del español en el ‘tie-break’, y que el búlgaro interpretó que Carreño pretendía detener por una bola mala.

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