Dimite Antonio Moral, director del Centro Nacional de Difusión Musical

El exdirector artístico del Teatro Real de Madrid deja su puesto cansado de luchar con el Ministerio de Cultura

"En Cultura no manda el ministro del ramo, manda Hacienda. Yo me voy, mi labor ya está hecha". Con este argumento, difundido por el periódico El País, Antonio Moral (Puebla de Almenara, Cuenca 1961) ex director artístico del Teatro Real de Madrid y actual responsable del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), uno de los fenómenos musicales más novedosos de los últimos años, deja su puesto cansado de luchar con el Ministerio de Cultura, dominado por Hacienda, y sin que quienes tienen que dirigir el ministerio, luchen por lo que debe ser la música, las artes escénicas y la cultura en general y su difusión, en el actual panorama español.

Mientras el titular del ministerio, Iñigo Méndez Vigo, uno de los ministros más culto y abierto del Gobierno Rajoy, se dedica casi exclusivamente a la labor de portavoz del gabinete en una estructura interna ministerial que no funciona con la eficacia que exige el momento político, dominado por el independentismo catalán, el ministerio está en manos del  secretario de Estado Fernando Benzo, que está en Cultura como pudiese estar en Fomento o Agricultura.

La prueba es que en la Administración, con el PP, Benzo ha hecho de todo , desde consejero de cooperación judicial internacional en el Ministerio de Justicia hasta director del gabinete del Secretario de Estado de Seguridad y Secretario General Técnico, pasando por la dirección General de la Sociedad Estatal de Equipamientos e Instituciones Penitenciarias o la dirección gerencial  de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. José Ignacio Wert le nombró Subsecretario de Educación, Cultura y Deporte y, Méndez Vigo,  le ascendió a secretario de Estado con todo el poder en el ministerio, desapareciendo un hombre conflictivo que si era un representante de la Cultura, aunque contestado, José María Lassalle.

Benzo, convencido por el hábil presidente del Teatro Real de Madrid, Gregorio Marañón y Beltrán de Lis, ha puesto en marcha un plan para la fusión del Teatro de la Zarzuela con el Teatro Real, vendido como un gran proyecto cultural lírico pero que, según muchos expertos y sobre todo los sindicatos, es un inicio de privatización también de la cultura. La fusión de la Zarzuela con el Teatro Real y la creación de una fundación, abriría la espita para privatizar otras entidades como el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Danza o la Orquesta y Coros Nacionales de España, según los sindicatos.

A pesar de que la Secretaría de Estado de Cultura afirma que el teatro de la Zarzuela seguirá siendo de titularidad pública y asegura que se respetarán los derechos laborales de sus 250 empleados, los planes del Ministerio  despiertan recelos entre una plantilla que desconfía mucho de esas promesas. Varias asambleas multitudinarias en las últimas semanas han expresado con claridad las reivindicaciones de la plantilla.

"La creación de una fundación es una trampa", manifiesta con rotundidad Javier Figueroa, de UGT, el sindicato con mayor representación en el comité de empresa del Ministerio. "Basta con fijarse", añade el sindicalista, "en la experiencia del Teatro Real en los últimos 20 años, es decir, desde que pasó a convertirse en una fundación. El coro del Real y el personal de servicios de ese teatro, por ejemplo, ya dependen de fundaciones y han perdido el paraguas que concede ser trabajadores de la Administración del Estado y no de una fundación privada, aunque se financie en parte con fondos públicos".

Aparte de este conflicto está el futuro del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) tras el anuncio de su fundador, el gestor cultural Antonio Moral, de dejar el Centro adscrito al Inaem (un organismo que se pliega a todo y que a veces ni siquiera contesta a los correos) en el fondo por ese diagnostico que hacia recientemente en El País. “En Cultura no manda el Ministro del ramo, Manda Hacienda.” Por eso montar algo como el CNDM es toda una hazaña y que dure ocho años, a pesar de la burocracia del INAEM, un milagro.

Desde 2010, Antonio Moral es director del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). En su campo, Moral ha hecho de todo. Ha fundado revistas de difusión como la prestigiosa Scherzo; ha hecho crítica musical en el desaparecido y prestigioso diario El Independiente; ha organizado conciertos de tal complejidad que nadie se hubiese atrevido; se hizo cargo, en su momento, de lo que fue el Festival Mozart en Madrid; ha sido director de la prestigiosa Semana Religiosa de Cuenca y, sobre todo, ha sido director artístico del Teatro Real de Madrid en su época de mayor esplendor, desde 2005 hasta 2010. Cinco años en los que se alcanzaron todos los récords: en cuanto a números de espectáculos, número de estrenos, número de espectadores y número de abonados.

En estos ocho años, Moral ha convertido el CNDM en la referencia musical de todo tipo en nuestro país, desde el barroco a la música más de nuestro tiempo, pasando por el jazz, las músicas de fusión, la ópera, el flamenco, la recuperación musical del patrimonio español, la educación musical, la estancia como residentes de grandes compositores e intérpretes... Toda una gama de actividades que se resuelve sorprendentemente con un presupuesto mínimo con el que el competente equipo de Antonio, pequeño pero ilusionado, hace verdaderos milagros. Como por ejemplo, esta temporada que, con un presupuesto de algo más de dos millones de euros, están a punto de realizarse 330 actividades en 13 comunidades autónomas, 28 ciudades españolas y 10 extranjeras.

El programa de esta temporada no sólo ha sido un lujo, sino un dechado de imaginación y de talento, algo a lo que este país no está acostumbrado. Ha habido, por ejemplo, un ‘Proyecto Europa’, que es un peregrinaje musical en la Europa de Carlos V con el conjunto Música Ficta como protagonista, y un recorrido que les llevará desde la Iglesia de Los Jerónimos en Madrid a Lyon (Francia), Bruselas (Bélgica), Luxemburgo, Frankfurt (Alemania) y Milán (Italia) siguiendo el camino de Flandes, que es algo único.

Pero es que, además, se han programado dos grandes ciclos dedicados al gran compositor italiano Claudio Monteverdi (#Monteverdi4.5.0, para conmemorar el 450 aniversario de su nacimiento) y al vienés Franz Schubert, centrado sobre todo en su  producción liederística. Por otra parte, se han  recuperado 25 obras inéditas del patrimonio musical español y se han estrenado 75 nuevas partituras, 46 por encargo del CNDM, un récord absoluto en la historia del Centro que desde 2011 ya ha estrenado 207 obras con 119 encargos.

Y todo eso con un presupuesto para 2017 de 2,4 millones y una previsión de ingresos de 1,1 millones. La temporada pasada con el mismo presupuesto el centro gastó 2,21 millones de euros e ingresó 1,01 millones, lo que supone el 45,7% de financiación propia. Un verdadero milagro teniendo en cuenta que el 40% de la programación es gratuita.

Veremos cómo termina el conflicto del Teatro de la Zarzuela y cómo se resuelve la salida de Moral que antes de irse presentará el programa de la próxima temporada, que seguramente será tan brillante como el de ésta.  Y eso si, decirle al Ministro Méndez Vigo que vigile con más interés y preocupación lo que pasa en su Ministerio, su paso no debería quedar retratado como el de un gran portavoz en un Gobierno donde ejercer esa labor es igualmente una hazaña...