Confirman cómo anticipamos palabras antes de que un interlocutor las diga

El Basque Center on Cognition Brain and Lenguage (BCBL) ha logrado demostrar empíricamente una de las teorías que explica cómo las personas son capaces de anticipar a una palabra antes de ser pronunciada y completar así una frase sin necesidad de que el interlocutor la finalice.

“Llueve mucho, no te olvides el… (paraguas)” es el ejemplo de este fenómeno ofrecido por el centro de investigación donostiarra en una nota de prensa en la que da cuenta de este experimento, que ha sido publicado en la revista científica “Scientific Reports” y que ha contado con la participación de 60 personas, que se han prestado para comprobar empíricamente “si el cerebro emplea la producción implícita del lenguaje para la anticipación de palabras”.

En el estudio, cuyos resultados han sido “concluyentes”, los participantes debían leer un total de cien frases que se mostraban, palabra por palabra, en la pantalla de un ordenador mientras, a través de la técnica del electroencefalograma, los investigadores medían la actividad eléctrica del cerebro para analizar el modo en el que los voluntarios, divididos en dos grupos, anticipaban las palabras.

El primero estos grupos tenía como tarea leer las frases en silencio mientras pronunciaban una misma sílaba constantemente, lo que bloqueaba su sistema motor involucrado en la producción del lenguaje, mientras que el segundo sólo tenía que acompañar la tarea de lectura con un ruido realizado con la lengua, un movimiento motor no relacionado con la producción del lenguaje.

“Si realmente el sistema motor involucrado en la producción de lenguaje es imprescindible para anticipar palabras durante la lectura, lo que esperábamos era que los participantes del primer grupo no tuvieran la habilidad de predecirlas”, explica Clara Martín, investigadora Ikerbasque en el BCBL y responsable del estudio.

Una circunstancia que fue confirmada de forma “contundente”, ya que el grupo con el sistema de producción libre predijo “más” las palabras. Un mecanismo que además conlleva que la percepción y la comprensión del lenguaje sea más eficaz. “Tener una palabra preactivada en el cerebro significa que será mucho más fácil integrarla y reconocerla”, explica Martín.

Unos resultados que demuestran la relación que existe entre la habilidad que tiene el cerebro para predecir palabras y la activación de las áreas cerebrales implicadas en la producción del lenguaje y, según el BCBL, “sugieren una nueva vía para tratar afecciones relacionadas con el lenguaje”.

“Además de arrojar luz sobre la relación que existe entre el sistema de producción del lenguaje y la buena comprensión del mismo, los resultados del estudio ponen de manifiesto la necesidad de tratar el lenguaje como una unidad global que integre de manera conjunta la compresión y producción”, concluye Clara Martín.