Rajoy se juega el apoyo de Cs a los Presupuestos 2018 en la crisis del máster de Cifuentes en Madrid

El culebrón del master de Cristina Cifuentes, al que se ha sumado la moción de censura del PSOE y la amenaza de Cs de apoyar la moción si Cifuentes no dimite, no cesa de aportar novedades como la declaración de Mariano Rajoy en favor de la presidenta madrileña y acusando a Cs de romper en Madrid un pacto de gobierno que ‘no se ha roto’. Lo que fue contestado por Cs acusando a Rajoy de amparar la corrupción.

Paralelamente se ha descubierto que el líder del PSOE en Madrid José Manuel Franco falsificó años atrás su currículum, a igual que otro de los diputados de Cs, o de un dirigente de Marea-Podemos en Galicia que acaba de dimitir, lo que dio pie a Rajoy para recordar el refrán de ‘consejos vendo que para mi no tengo’.

De momento la tensión entre Mariano Rajoy y Albert Rivera se centra en Madrid pero a estas alturas del duelo nadie descarta ya que el caso suba al escalón superior y afecte de lleno al apoyo prometido por Cs a los Presupuestos de 2018. Lo que impediría que Rajoy se mantenga en el poder hasta 2020, de ahí la debilidad del líder del PP en la partida que intenta ganarle a Cs en Madrid, sin entender que Rivera no puede dar un paso atrás, a no ser que se complique la situación del PSOE y de Podemos en la Comunidad de Madrid, lo que no hay que descartar.

Por ello, entre otras cosas, Rajoy gana tiempo a la vez que aparenta dar apoyo a Cifuentes, como una concesión al ala del PP que se declara en contra de las continua concesiones del presidente a Cs. Todo ello, a la espera de acontecimientos, y de que quizás Cifuentes se preste a salir de la Puerta del Sol como un último servicio al Partido Popular para no perder Madrid.

Entre otras cosas porque si el PSOE entra en los despachos de la Puerta del Sol colgarán las alfombras del PP en los balcones de la emblemática plaza para rastrear la corrupción.  Y porque se está a tan solo un año del inicio de los comicios municipales y autonómicos de 2019 que son la antesala de las elecciones generales de 2020.

El catedrático destituido

Mientras tanto la investigación oficial del master de Cifuentes sigue en la fiscalía por medio de la policía y en la Universidad Rey Juan Carlos donde ya se ha destituido al gran manipulador del master (y de otros asuntos) el catedrático Enrique Álvarez Conde que acabará ante el juez por falsificación documental. 

Así como a una de sus profesoras a la que implicó en la falsificación de los documentos del master, del que otra profesora ha dicho que son falsos y que nadie los firmó. Al tiempo que acusaba a Cifuentes de haber mentido cuando dijo que había hecho y entregado el trabajo de fin de master y que acudió ante el tribunal a defenderlo, mientras que las profesoras aseguran que ese tribunal nunca existió ni se reunió. 

Y puede que todo ello es lo que puede confirmar la fiscalía –la que ya veremos si cita a declarar a Cifuentes- y lo que puede producir que el master sea anulado ‘porque nunca existió’. Y todo esto que ahora apaga el debate político sigue ahí y mantiene a Cifuentes a la defensiva y en la insistencia de que si hubo alguna irregularidad fue responsabilidad de la Universidad y no suya.

Al fondo de todo ello está la revuelta estudiantil contra Cifuentes y el PP que podría extenderse por otras universidades y ciudades en el menoscabo de las muy dañadas expectativas electorales del PP. Y si los estudiantes se sublevan por un lado y los jubilados por otro mal lo va a pasar el PP en las próximas citas electorales donde les va a pesar la enorme cantidad de casos de corrupción que tienen a su alrededor.

De ahí la gravedad de la crisis del master de Cifuentes para el conjunto del PP, y el hecho de que algunos dirigentes del partido como Feijoo o ministros como Catalá se hayan puesto de perfil, mientras Cospedal y otros dirigentes piden cierre de filas que se le plante cara a Cs. Cosa que el viernes hizo Rajoy sorprendiendo a todo el mundo, pero puede que solo como un amago antes de entregar la cabeza de Cifuentes a la que, en ese caso, de alguna manera deberá de compensar. Salvo que la presidenta se encastille y se niegue a dimitir aceptando incluso pasar a la oposición si prospera la moción de censura del PSOE, lo que sería por parte de Cifuentes un paso al frente y una rebelión.   

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